sábado, 18 de diciembre de 2010

LA LEYENDA DEL PETIRROJO

Era en el tiempo en que Nuestro Señor creó no sólo el cielo y la tierra, sino también todos los animales y plantas, a los cuales dio nombre al mismo tiempo.

De aquella época podrían contarse muchas historias, y si todas se conocieran se nos aclararían muchas cosas del mundo, que ahora no podemos comprender.

Sucedió un día que hallándose Nuestro Señor en el Paraíso, pintando los pájaros, se le agotaron los colores de la paleta, de modo que el jilguero hubiese quedado incoloro de no darse la casualidad de que el buen Dios no había limpiado aún todos sus pinceles.

Fue también entonces cuando Dios dotó al asno de unas largas orejas, por su dificultad en retener su nombre. Lo olvidó apenas hubo dado unos pasos por las vegas del Paraíso, y tres veces se vio obligado a volver a preguntar cuál era su nombre. Así es que Dios, un poquito impaciente, lo tomó por ambas orejas, y le dijo:
-Tu nombre es: burro, burro, burro.

Y mientras así hablaba fue estirando las orejas del asno, de modo que estas fueron creciendo a fin de que oyera mejor y no olvidase lo que se le decía.

Ese mismo día tuvo que imponer un castigo a la abeja. Apenas fue creada, esta comenzó a acumular miel. Y cuando el hombre y los animales percibieron su aroma delicado acudieron para probarla. Pero la abeja quiso guardarla toda para sí y echaba a todos los que se acercaban al panal, a fuerza de picarles con su venenoso aguijón. Viéndolo Dios, llamó inmediatamente a la abeja para imponerle un castigo.

- Te he dotado de la facultad de acumular miel -dijo Nuestro Señor-, que es el producto más dulce de la creación; pero no te he concedido el derecho de ser dura con tus prójimos. Así, pues, no olvides que toda abeja, que pique a alguien que quiera probar su miel, expiará con la vida la picadura.

Sí; esto sucedió el día en que el grillo se tornó ciego y la hormiga perdió sus alitas. ¡Sucedieron tantas cosas curiosas aquel día!

Dios lo pasa sentado, majestuoso y amable en su trono, crea que te crea, animándolo todo con su halito, y hacia el final de la tarde se le ocurrió crear todavía un pequeño pajarillo gris.

-¡Te llamas petirrojo! - dijo Dios al pajarillo, cuando lo tuvo terminado. Y colocándole sobre la palma de la mano, lo dejó volar.

Y cuando el pajarillo hubo revoloteado durante un rato, contemplando la hermosa tierra donde tenía que vivir, le entraron ganas de contemplarse a sí mismo. Entonces observó que era completamente gris, y su pecho, por consiguiente, del mismo color que el resto de su cuerpo. El petirrojo se volvía y revolvía, mirándose en el agua, pero en vano: ni una sola pluma colorada descubrió en sí mismo. Y el pajarillo volvió presuroso junto a Nuestro Señor.

Dios permanecía sentado, bondadoso y amable, en su trono. De sus manos se desprendían mariposas que revoloteaban en torno a su cabeza, las palomas gorjeaban en sus hombros y en torno suyo brotaban de la tierra rosas, azucenas y margaritas.

El corazón del pajarillo palpitó violentamente, lleno de miedo, pero, trazando airosos círculos, se fue acercando más y más a Dios, hasta que se posó en su mano.

Entonces el Padre celestial inquirió qué deseaba, Y el pajarillo contestó:
-Quería preguntarte una cosa.
-¿Qué, deseas saber?
-¿Por que, llamarme petirrojo si desde el pico a la punta de la cola soy completamente gris? ¿Por que, llamarme petirrojo si no tengo la menor mancha roja en mi cuerpo?

Y el pajarillo, con sus grandes ojos negros y suplicantes, miró al Señor, moviendo la cabecita de un lado para otro. En torno suyo veía faisanes de purpúreo plumaje salpicado ligeramente de oro, papagayos con tupidas gorgueras rojas, gallos con crestas encarnadas, mariposas, peces de colores y rosas que surgían por doquier.

Y pensaba el pajarillo:
-¡Me falta tan poco, siquiera fuese una gotita de color en el pecho para convertirme en un hermoso pájaro y con aspecto adecuado al nombre! ¿Por que, he de llamarme petirrojo si soy completamente gris?
Una vez hubo hablado así, el pajarillo esperó a que el buen Dios le dijera:
- Ay, amiguito, advierto que he olvidado pintar de rojo las plumas de tu pecho; espera, que esto es cosa de un momento.

Pero Nuestro Señor se limitó a sonreír amablemente, y dijo:
- Te he llamado petirrojo, y petirrojo te llamarás, pero tú mismo tienes que proceder a ganarte las plumas rojas del pecho.

Y el buen Dios alzó la mano y nuevamente lo envió al mundo.
El pajarillo voló pensativo por el Paraíso. ¿Cómo iba, un pajarillo tan pequeño como él, a ganarse las plumas encarnadas?

De lo único de que se vio capaz fue de elegir su nido en un zarzal. Entre las espinas del tupido arbusto edificó su nido. Parecía esperar que una hoja de rosa se adhiriera a su cuello y le cediera su color.

Había transcurrido un tiempo infinitamente largo desde aquel día, que fue el más fausto de todos los días de la Tierra. Desde entonces hombres y animales abandonaron el Paraíso, esparciéndose por el mundo. Y los hombres habían adelantado de tal modo que sabían labrar la tierra y navegar por los mares; fabricaban vestidos y objetos de adorno y hacía tiempo que habían aprendido a edificar amplios templos y grandes ciudades como Tebas, Roma y Jerusalén.

Y amaneció un nuevo día en que no se olvidara nunca en la historia del mundo. En la mañana de aquel día se hallaba sentado el petirrojo en una colina pelada, en las cercanías de los muros de la ciudad de Jerusalén, divirtiendo con su canto a sus pequeñuelos, que descansaban en su nido entre el bajo matorral.

El petirrojo narraba a sus pequeñuelos lo que había sucedido el día de la creación y les hablaba de la distribución de nombres, como venía cantándolo desde entonces cada petirrojo a sus pequeños.


-Ya lo veis- terminó diciendo tristemente -, tantos años transcurridos desde el día de la creación, tantas rosas marchitadas, tantos pajarillos salidos del huevo, tantos, que nadie podría contarlos, y, sin embargo, los petirrojos siguen siendo grises. Todavía no han conseguido ganarse la manchita colorada.
Los pequeñuelos abrieron desmesuradamente sus piquitos y preguntaron si sus antepasados no se habían esforzado en realizar algún hecho heroico para conseguir la conquista del precioso color encarnado.

- Todos hemos hecho lo que hemos podido - cantó el pajarillo -, pero ninguno de nosotros ha tenido éxito alguno.
Apenas el primer petirrojo advirtió a otro pajarillo, que era su fiel retrato, empezó a amarle con todo el ardor que sentía en su pecho.
-¡Ah! - pensé -. Ahora lo comprendo todo. El buen Dios cree que debo amar con tal ardor que la llama amorosa sea capaz de teñir el plumaje de mi pecho. Pero no lo consiguió, como después, de él tampoco lo consiguió ninguno, ni tampoco vosotros lo conseguiréis.

Los menudos pajarillos gorjearon afligidos, al pensar que jamás el color rojo teñiría las plumitas de su pecho.
- También habíamos confiado en nuestro canto - relató el viejo pajarillo en largos trinos y sostenidos gorjeos.
Ya el primer petirrojo cantaba tan bien, que su pecho se llenaba de entusiasmo y esperanza.
-¡Ah! - pensó - entusiasta- Las plumas de mí pecho se teñirán por el ardor de mi canto entusiasta.
Pero no lo consiguió, como ninguno lo ha conseguido, ni tampoco vosotros lo conseguiréis.

De nuevo fluyó un gorjeo quejumbroso de las pequeñas gargantas medio peladas de los jóvenes pajarillos.
Confiamos, además, en nuestro atrevimiento y en nuestra valentía continuó el pájaro -.
Ya el primer petirrojo luchó como un valiente con otros pájaros y su pecho ardía de entusiasmo belicoso. Las plumas de su pecho se tiñeron en el ardor de la pelea; pero no lo consiguió después ninguno, ni vosotros lo conseguiréis.

Los pequeñuelos gorjearon llenos de confianza que, a pesar de todo, tratarían de alcanzar el anhelado premio; pero el pájaro les respondió afligido que aquello era imposible. ¿Cómo iban a alcanzarlo, si otros antepasados famosos no habían podido conseguirlo? ¿Qué, mas podrían hacer ellos que amar, cantar y batallar? ¿Qué, iban a...?

El pájaro no acabó su frase, pues por la puerta de Jerusalén se acercaba una multitud hacia la colina donde se hallaba el nido de los pájaros.

Se aproximaban caballeros en briosos corceles, guerreros con largas lanzas, ayudantes del verdugo con clavos y martillos, sacerdotes y jueces avanzaban con paso solemne, mujeres que sollozaban y, tras todos ellos, una masa de pueblo bajo y salvaje, de vagabundos repugnantes que bailaban y chillaban.

El pajarillo gris se hallaba tímido, al borde de su nido. A cada momento temía que aplastaran el débil zarzal en que se refugiaba y que matarán a sus pequeñuelos.

-Tened cuidado - gorjeó para prevenir a los inermes pajarillos. -Apretaos unos contra otros y no rechistéis. Cuidado, que viene un caballo que va a pasar por encima de nosotros. !Ahí! llega un soldado con sandalias claveteadas. Por allí avanza toda la horda salvaje.
De pronto, el pajarillo detuvo sus exclamaciones, se quedó mudo e inmóvil, olvidando casi el peligro en que, se hallaban y, finalmente, se metió en el nido y extendió las alitas sobre los pequeñuelos.
-¡No, eso es demasiado terrible!- gorjeó-. Quiero evitaros esa visión. ¡Allí! van a ser crucificados tres malhechores.

Y extendió sus alitas para que los pequeñuelos no pudieran verlo. Sólo percibieron atronadores martillazos, lamentos y el barullo del populacho furibundo.
El petirrojo siguió con la vista el horrible espectáculo, y sus ojillos se dilataron por el espanto. No podía apartar su vista de los tres desdichados.

-Cuán crueles son los hombres! - gorjeó al cabo de un rato -. No les basta clavar en la cruz a esos tres seres, sino que, además, le han puesto a uno de ellos corona de espinas. Veo claramente manar sangre de su frente, herida por la corona. Y ese hombre es tan bello y mira tan dulcemente, que todo el mundo debiera amarle. A la vista de sus martirios parece que me traspasan el corazón con una flecha.

La pena del pajarillo por el ajusticiado que llevaba la corona de espinas fue creciendo por momentos.
-Si yo fuera hermano del águila - pensó -arrancaría los clavos que perforan sus manos y con mis fuertes garras ahuyentaría a todos sus verdugos.

El petirrojo vio como la sangre goteaba de la frente del crucificado, y no pudo permanecer más tiempo quieto.

- Aunque soy pequeño y débil, es preciso que haga algo por ese pobre mártir - gorjeó para sí.
Y abandonó su nido y voló por los aires. Trazando amplios círculos dio varias vueltas en torno al crucificado sin acercarse a él, pues era un pájaro tan tímido que nunca había osado aproximarse a las personas. Pero, poco a poco, fue acercándose hasta llegar a la cruz y con su menudo piquito sacó una de las espinas de la frente del crucificado.
Y mientras esto hacía, salpicó una gota de sangre el pecho del pajarillo, tiñendo de color rojo el delicado plumaje de su garganta.

Y el crucificado abrió los labios y susurró al pajarillo:
- En premio a tu piedad has merecido lo que toda tu estirpe viene anhelando desde el día de la creación.
Cuando el pajarillo volvió a su nido, le gorjearon sus pequeños:
-¡Tu pecho es rojo, las plumas de tu garganta son más rojas que las rosas!
-Esto no es más que una gota de sangre de la frente de ese desgraciado. Desaparecerá en cuanto me bañe en un arroyuelo o en una fuente -gorjeó el pajarillo por toda respuesta.

Pero por más que el pajarillo se sumergía en el agua, el color no se borró de su pecho, y cuando crecieron sus pequeñuelos, brilló la mancha, roja como la sangre, en las plumitas de sus pechos, tal como brilla aún hoy día en el pecho de todo petirrojo.

domingo, 12 de diciembre de 2010

LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD


Todos los seres humanos, sin excepción aspiramos a la felicidad, nadie desea sufrir. Todos queremos lo mejor para sí mismo.

A pesar de que la vida se ha vuelto físicamente cómoda y relativamente fácil, debido a los inventos modernos, el hombre no es realmente feliz, ni tampoco el mundo se ha vuelto mejor. ¿Pueden los inventos científicos hacernos realmente más felices? ¿Qué ha hecho la ciencia por nosotros? ¿Ha contribuido la ciencia a la felicidad del hombre?.  La respuesta es que no. Se han multiplicando las necesidades y los lujos humanos.  Dar satisfacción a los sentidos se ha convertido en la meta de la vida, hay corrupción en todas partes, la honestidad y la amabilidad han desaparecido, hay crueldad, injusticia y atrocidad en todos los lugares.

Esta es la edad de hierro o Kali Yuga. El deber o “dharma” ha dejado de cumplirse, la simplicidad se ha desvanecido, los hábitos y forma de vida lujosas se multiplican. A nadie asombra ya que haya desempleo en todas partes. La gente se muere de hambre. Los casos de divorcios se multiplican. Hay inquietud por doquier. Cada nación sospecha que las demás se preparan para una guerra. La vida se ha vuelto violenta y turbulenta.

El hombre desea felicidad, evita el dolor, y remueve el cielo y la tierra para obtener la felicidad que desea de los objetos sensoriales. Desconoce que esos objetos son perecederos y por eso fracasa al tratar de obtener de ellos la  felicidad.

La persona mundana está siempre sumida en la tristeza, siempre lucha por obtener algo, dinero, poder, posición etc. vive siempre en estado de ansiedad por si lo conseguirá o no; o incluso cuando al fin posee lo que tanto deseó, le atormenta terriblemente la idea de perderlo. Ninguna persona está, pues, contenta en este mundo. Nadie es feliz.

Hemos progresado en lo material, pero necesitamos algo más que los objetos externos par ser felices. Nadie nos puede proporcionar la felicidad, y no hay ningún factor externo que sea responsable de la misma. Sólo se consigue mediante nuestro desarrollo interior. La felicidad está determinada más por el estado mental que por los acontecimientos externos.

El Dalai lama en cierta ocasión dijo: " Creo que el propósito fundamental de nuestra vida es buscar la felicidad. Tanto si se tienen creencias religiosas como si no, si se cree en tal o cual religión, todos buscamos algo mejor en la vida. Así  pues, creo que el movimiento primordial de nuestra vida nos encamina en pos de la felicidad. Y estoy convencido de que se puede alcanzar la felicidad mediante el entrenamiento de la mente. Sin embargo aunque es posible alcanzar la felicidad, ésta no es algo simple, existen muchos niveles."
Si  abordamos la alegría y la felicidad tal como la entendemos desde una perspectiva mundana, comprobaremos que hay ciertos elementos clave que contribuyen a estos. La buena salud, por ejemplo, se considera un elemento necesario de una vida feliz. Otra fuente de felicidad son nuestras posesiones materiales o el grado de riqueza que acumulamos. Y también tener amistades o compañeros. Todos reconocemos que, para disfrutar de una vida plena, necesitamos de un círculo de amigos con los que podamos relacionarnos emocionalmente y en los que podamos confiar. Todos estos factores son, de hecho, fuentes de felicidad. Pero para que un individuo pueda utilizarlos plenamente con el propósito de disfrutar de una vida feliz y realizada, la clave se encuentra en el estado de ánimo.
En la actualidad hay sociedades materialmente muy desarrolladas en las que mucha gente no se siente feliz. Por debajo de la brillante superficie de opulencia hay una especie de inquietud que conduce a la frustración, a peleas innecesarias, a la dependencia de las drogas o del alcohol y, en el peor de los casos, al suicidio. No existe, pues, garantía alguna de que la riqueza pueda proporcionar, por sí sola, la alegría o la satisfacción que se buscan. Lo mismo cabe decir de los amigos. Desde el punto de vista de la cólera o el odio, hasta el amigo más íntimo parece glacial y distante.
Todo esto muestra la tremenda influencia que tiene el estado mental sobre nuestra experiencia cotidiana. Por tanto, debemos tomarnos ese factor muy seriamente. Así pues, dejando aparte la perspectiva de la práctica espiritual, incluso en los términos mundanos del disfrute de la existencia, cuanto mayor sea el nivel de calma de nuestra mente, tanto mayor será nuestra capacidad para disfrutar de una vida feliz.
Cuando se habla de un estado mental sereno, de paz mental, no debiéramos confundirlo con un estado mental insensible y apático. Tener un estado mental sereno o pacífico no significa permanecer distanciado o vacío. La paz mental o el estado de serenidad de la mente tiene sus raíces en el afecto y la compasión y supone un elevado nivel de sensibilidad y sentimiento.
El primer paso en la búsqueda de la felicidad es aprender. Primero tenemos que aprender cómo las emociones y los comportamientos negativos son nocivos y como son útiles las emociones positivas. Hay estados interiores negativos como el odio, los celos, la cólera... etc. que son nocivos y destruyen nuestro bienestar.
A través del proceso de aprendizaje mediante la auto observación de los pensamientos y emociones negativas percibimos que no sólo son malos para cada uno de nosotros, sino para la sociedad y el futuro del mundo. Mediante este análisis de nuestros estados interiores desarrollamos gradualmente la firme determinación de afrontar estas situaciones y de cambiar.
Todo lo que actualmente hacemos parece llevarnos al caos, parece llevarnos al dolor y a la infelicidad. Si miramos nuestra propia existencia vemos que nuestro vivir está siempre al borde del dolor. Antes de que podamos descubrir cual es el propósito final de la vida, que significa el dolor, la infelicidad, las guerras, los conflictos, debemos empezar por descubrirnos a nosotros mismos. Sin esa comprensión de si mismo es imposible la obtención de esa felicidad creativa, permanente, esa vivencia de algo que no es de la mente.
La felicidad proviene únicamente de la paz de la mente. Pero ésta proviene, a su vez, de un estado de mente en el que no hay deseos, ni ilusión, ni percepción de los objetos, ni pensamientos acerca de los objetos. Hay que abandonar todo deseo de placer antes de poder penetrar en el reino de la paz. La verdadera felicidad se haya dentro de uno, se haya en el Atman, es objetiva. Se manifiesta sólo cuando la mente se concentra, y permanece fija en un punto, cuado se destruyen los deseos sutiles.
La paz y la dicha no pueden hallarse en los libros, iglesias ni monasterios, solo puede lograrse cuando amanece el conocimiento del Ser. ¿Para que leer tantos libros?, el libro más grande se haya en nuestro propio corazón, hay que abrir las paginas de este libro inagotable que es la fuente de todo conocimiento.
Hay que sumergirse profundamente en el Ser y todas las dudas se desvanecerán solo permanecerán la paz y el conocimiento.
Cuado se deja de albergar deseos y pensamientos, la dicha del Ser empieza a amanecer y se empieza a experimentar la felicidad espiritual o ananda. El océano de dicha se halla en nuestro interior, y la fuente de felicidad está dentro de uno. La dicha espiritual es la felicidad más elevada, es la felicidad de la propia alma. Es la dicha trascendental, independiente de los objetos. Es constante, uniforme y eterno. Sólo el sabio la disfruta.
El placer sensual proviene de la emoción, es temporal y fútil. El placer se mezcla con el dolor. El placer depende de los nervios, la mente y los objetos. Existe un modo de poder escapar de tantos problemas y dificultades. Y éste consiste en llevar una vida de desapasionamiento, de servicio desinteresado por los demás. Debemos retornar a la naturaleza y a la vida natural, adoptar un vivir sencillo, llevar una vida trabajadora, ser honesto en el trato con los demás,  desarrollar cualidades nobles, como la compasión, la benevolencia etc. servir a la sociedad con un sentimiento afectuoso, y así reconquistaremos la felicidad que llevamos dentro, y todas las dificultades tocarán a su fin. Ésta es la forma de alcanzar el éxito, la llave maestra que abre la estancia de la felicidad celestial. 

sábado, 11 de diciembre de 2010

LEONARDO DA VINCI

Homo Universalis

“Leonardo fue verdaderamente admirable y divino... La naturaleza le quiso favorecer de tal manera que, hacia donde él dirigiera su pensamiento, su cerebro y su alma, mostraba tanta divinidad en sus cosas que nadie podía comparársele en agilidad, en vivacidad, en bondad, en ligereza y en gracia.” 
Giorgio Vasari  


Leonardo da Vinci

Leonardo Da Vinci fue el hombre más universal de Renacimiento, prestó atención a todos los campos de la ciencia. De hecho, a Leonardo Da Vinci se le atribuye el título de “Homo Universalis” por su polifacética actividad como ingeniero, arquitecto, escultor, músico, escritor, diseñador, dibujante, filósofo, científico y excelente maestro de la pintura.
Este insigne hombre nació en Vinci, aldea cercana a Florencia, el 15 de abril de 1452, y fue al parecer, hijo ilegítimo de un notario, siendo éste el primero de los diversos puntos oscuros que presenta su biografía, muy compleja y poco conocida con seguridad.

En 1482 Leonardo se trasladó a Milán, donde permaneció durante casi veinte años al servicio de Ludovico el Moro. Allí Leonardo se convirtió en el ingeniero del duque y en el maestro de obras de  trabajos hidráulicos, de proyectos de arquitectura y de urbanismo, de complicados aparatos y máquinas destinados a las fiestas y espectáculos de la corte, etc.


Virgen de las Rocas

Existen evidencias de que Leonardo, como maestro de pintura, tuvo discípulos en Milán para los cuales probablemente escribió los textos que más tarde se agruparían en su Tratado de Pintura.  Su obra pictórica más importante del periodo milanés son las dos versiones de La Virgen de las Rocas que, aunque le fue encargada en 1483, no la acabaría hasta diez años después, de acuerdo a sus personales teorías de que la ejecución de una pintura debía de ser lenta. En este cuadro aplica el esquema compositivo triangular, en el que enmarca a la Virgen, el Niño, San Juan y el Ángel, y por otro lado, utiliza por primera vez la técnica del sfumato, (el sfumato consiste en eliminar contornos netos y precisos de las líneas y diluir y difuminar éstos en una especie de neblina que produce un efecto de inmersión en la atmósfera). Por otra parte, hace muestra de un magistral dominio de la mímica que expresa en los gestos de las manos de los personajes.

También durante la estancia milanesa, pero ya en torno a 1485-1495 realizaría diversos retratos de excelente calidad, como la Dama con Armiño, el Músico, la Madona Litta...

De 1495 a 1498, Leonardo trabajó en la ejecución de una de sus principales realizaciones: La Última Cena, donde hizo gala de sus profundos conocimientos de la geometría para conseguir la plasmación de un espacio amplio en el que distribuir las figuras de los Doce Apóstoles y de Cristo. Para ello los agrupó de tres en tres, dejando en el centro la imagen del Salvador, que se recorta nítidamente sobre una ventana abierta con un fondo de vaporoso paisaje.

La caída de Ludovico el Moro en 1499, tras el enfrentamiento con las tropas francesas de Luis XII, obligó a Leonardo a abandonar Milán  y andar un tanto errante por Mantua y Venecia. En 1502 entró al servicio del Cesar Borgia, Duque de Romaña, hijo del papa Alejandro XI, y en su calidad de arquitecto e ingeniero mayor del duque, Leonardo supervisó las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia.

En 1503, ya en Florencia, fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel. También ejerció de ingeniero en la guerra contra Pisa. Al final de este año empezó a planificar la decoración para el Gran Salón del Palacio de Signocia.

Por estos mismo años el artista de Vinci acometería la que, sin duda, resultaría su obra mas famosa: el retrato de La Gioconda o sea la Mona Lisa, sobre cuya identidad se han barajado varias hipótesis (la más extendida dice que se trata del retrato de la esposa del mercader Francesco del Giocondo); Leonardo terminó la obra hacia 1506, aunque continuó retocándola en posteriores ocasiones, ya que nunca se desprendió de la tabla. Este retrato, que sobresale tanto por sus innovaciones técnicas como por el misterio de su legendaria sonrisa, es la más preciada obra que hoy guarda el Museo de Louvre.

En 1506 Leonardo retornó a Milán, donde entró al servicio del gobernador francés  Carlos Amboise, interrumpiendo esta etapa a finales de 1513 para viajar a Roma, donde residiría hasta 1516 y donde probablemente culminaría el San Juan Bautista y el perdido cuadro de Leda y el Cisne.

A principios de 1517 acepta la invitación del rey francés Francisco I quien, como señal de su inmensa estima le concede un palacete a orillas del Loira, cerca de Amboise. Pasó sus últimos años serenamente, poniendo en orden sus documentos para la publicación de grandes tratados y dibujando una serie de visiones apocalípticas de diluvios y grandes mareas. Muere el 2 de mayo de 1519, asistido por el fiel Melzi, al que en su testamento lega todos sus manuscritos.

Si estudiamos el trabajo que realizó Leonardo Da Vinci apreciaremos que en sus obras están unidas las cuatro columnas del Saber: Ciencia, Arte, Filosofía y Religión, como única manera de transmitir un verdadero conocimiento. Conocimiento que extrajo de la misma Naturaleza, como bien nos lo hace saber. Estudiaba toda la naturaleza, el arte trascendental, fundamentado en la “Ley del Siete”. A través de sus obras intentaba expresar la realidad, la esencia de todas las cosas. Podemos distinguir de este Arte Regio de la Naturaleza, o arte Gnóstico, el arte subjetivo moderno que a nada conduce pues se trata de un arte materialista, donde todo aliento de espiritualidad ha desaparecido.

Este hombre genial con su variedad de estudios y trabajos, rompió los límites medievales y ejerció una  honda influencia sobre los restantes pintores de su época. Mediante una continua experimentación en el campo técnico, intentó aportar nuevos conocimientos pictóricos. Entre sus discípulos podemos nombrar a Francisco Melzi, Ambrosio de Predis, excelente retratista, Boltraffio, Andrea Solario, el Sodoma y, muy particularmente, a Bernardino Luini.

Leonardo cuestionó la concepción de la labor del artista. Para Leonardo ésta es una  “creación de la naturaleza” que exige una serie de conocimientos, anatomía, física, óptica, matemáticas, botánica, etc...
Por ello, insiste con frecuencia en sus escritos en la idea de que la pintura, lejos de ser un arte mecánico, es una actividad intelectual y científica, basada en la experimentación.

Podemos destacar de su cuaderno de notas el siguiente escrito:
 
“Soy plenamente consciente de que al no ser un hombre de letras, ciertas personas presuntuosas puedan pensar que tienen motivos para reprochar mi falta de conocimientos. ¡Necios! Acaso no saben que puedo contestarles con las palabras que Mario dijo a los Patricios Romanos: Aquellos que se engalanan con las obras ajenas nunca me permitirán usar las propias.
Dirán que al no haber aprendido en libros no soy capaz de expresar lo que quiero tratar; pero no se dan cuenta que la exposición de mis temas exige experiencia más que palabras ajenas. La experiencia ha sido la maestra de todo gran escritor; por eso será ella la que yo citaré como nuestra”
 
Leonardo destacó por encima de sus contemporáneos como científico. Sus teorías al igual que sus innovaciones artísticas, se basan en una precisa observación científica rigurosa. Sus descubrimientos no se difundieron en su época debido que suponían un avance tan grande que los hacían indescifrables. Anticipó muchos descubrimientos de los tiempos modernos. 

En el campo de la anatomía estudio la circulación sanguínea, el funcionamiento del ojo, etc. Nos dice que; “el ojo es la ventana del alma, es el órgano principal por el que el entendimiento puede tener la más completa y  magnifica visión de las infinitas obras de la naturaleza”.

Realizó también descubrimientos en meteorología y geología, conoció el efecto de la luna sobre las mareas, anticipó la formación de los continentes y conjeturó sobre el origen de las conchas fosilizadas.
Por otro lado, como investigador de la hidráulica descubrió el hidrómetro; su programa para la canalización de ríos, todavía, posee valor práctico. Inventó un gran numero de maquinas ingeniosas, entre ellas el traje de buzo, y especialmente sus máquinas voladoras, que establecieron algunos principios de la aerodinámica.

Un creador en todas las ramas del arte, un descubridor en la mayoría de los campos de la ciencia, un innovador en el terreno tecnológico, un profundo estudiador religioso. A Leonardo, por ello, se le ha concedido el título de Homo Universalis.



viernes, 10 de diciembre de 2010

JURAMENTO HIPOCRÁTICO


Hipócrates
"Juro, por Apolo, el médico, por Esculapio, por Higea y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, a cuyo testimonio apelo, que yo, con todas mis fuerzas y con pleno conocimiento, cumpliré enteramente mi juramento, que respetaré a mi Maestro en este Arte como a mis progenitores, que partiré con él el sustento y que le daré todo aquello de que hubiese menester; que veré a sus descendientes como a mis hermanos corporales y que a mi vez les enseñaré sin compensación y sin condiciones este Arte; que dejaré participar en las doctrinas e instrucciones de toda mi disciplina, en primer lugar a mis hijos, luego a los hijos de mi Maestro y luego a aquellos que con escrituras y juramentos se declaran alumnos míos, y a ninguno más, fuera de éstos. En lo que se refiere a la curación de los enfermos, ordenaré la dieta según mi mejor juicio y mantendré alejado de ellos todo daño y todo inconveniente. No me dejaré inducir por las suplicas de nadie, sea quien fuere, a suministrar un veneno o a dar mi consejo en semejante contingencia. No introduciré a ninguna mujer una prótesis en la vagina para impedir la concepción o el desarrollo del niño. Consideraré puros mi vida y mi arte. No practicaré la operación (que reservo a los especialistas) de la piedra, aun en pacientes en quien esta enfermedad sea manifiesta. Cuando entre en una casa, solo lo haré para el bien de los enfermos, me abstendré de toda acción injusta y no me mancharé por voluptuosidad con contacto de mujeres o de hombres, sean libres o esclavos. Todo cuanto habré visto u oído durante la cura o fuera de ella en la vida común lo callaré y conservaré siempre como secreto, si no me es permitido decirlo. Si mantengo perfectas e intacta fe en este juramento, que me sea concedida una vida afortunada, la futura felicidad en el ejercicio del Arte, de modo que mi fama sea elevada en todos los tiempos; pero si faltare a mi juramento o si hubiese jurado en falso que ocurra lo contrario.”

HIPOCRATES

CONCENTRACIÓN EN LA LLAMA DE UNA VELA

La finalidad de esta práctica, muy común entre las diferentes culturas, es muy diversa, pues abarca penetrar en la consecución de la capacidad de concentración y hasta la experiencia mística directa con los elementales del fuego: las Salamandras, elementales ígneos de los que tanto habla la literatura esoterísta y ocultista.



PRÁCTICA

Primero debemos sentarnos, preferiblemente, en el suelo, en posición oriental. Después debemos relajar nuestros músculos y nervios, así como nuestra mente.
Una vez conseguido una relajación básica para la práctica, nuestra vista debe fijarse en la llama de la vela, que naturalmente debemos haber encendido previamente, también nuestros sentidos deben concentrarse en ese fin.
Debemos hacernos conscientes de como danza aquella flama, y el sonido que provoca con sus movimientos, el calor que libera, el olor que despide, etc.
En nuestra mente debe existir sólo la llama de la vela, todo pensamiento que aparezca en la pantalla de la mente, simbólicamente, será quemado por dicha flama, desapareciendo de inmediato hasta llegar a la quietud mental.
Finalmente debemos llegar a sentirnos parte de aquella llama, y escudriñar hasta lograr ver aquello que anima y da vida al fuego.
Con esta práctica se logra la perfecta concentración del pensamiento.

jueves, 9 de diciembre de 2010

RELAJACIÓN, DOS PRÁCTICAS

PRÁCTICAS DE RELAJACIÓN

Vivimos en una sociedad que nos impone un ritmo de vida abrumador. Nos hemos acostumbrado a ir siempre con prisas, corriendo de aquí para allá, derrochando nuestras energías, mermando nuestras fuerzas, debilitándonos minuto a minuto con la incertidumbre, la ansiedad, la mente desbocada y la prisa.
Ante tan desesperanzador panorama, la relajación se nos muestra como una mano amiga para afrontar con éxito todas las complicaciones cotidianas.

Relajarse no es un lujo, más bien, es una necesidad y una deuda con nosotros. La relajación es una práctica milenaria, que podemos aprender fácilmente, solo necesitamos estar motivados, seguir algunos consejos y realizar unos simples ejercicios.

Los beneficios que nos reporta la relajación son innumerables, nos ayuda a conocer nuestro cuerpo, reduce la tensión física, mental y emocional, evita la irritabilidad, la neurosis, la neurastenia, diversas ulceras, el insomnio, la fatiga, la depresión, el agotamiento, las fobias, combate la hipertensión… porque desencadena una vaso dilatación general, disminuye la cantidad de adrenalina de la sangre, estabiliza la respiración, desarrolla la atención mental y la concentración, etc.

Hay muchas técnicas para relajar el cuerpo y la mente, podemos hacerlo a través del sonido, de la música, mediante el control de los latidos del corazón, o del control de la respiración.
La segunda parte de la relajación es la quietud de la mente, ya que esta debe volverse receptiva, no emisora. La relajación mental nos lleva al auto-conocimiento, a saber lo que pensamos y lo que sentimos, a vernos realmente como somos.

RELAJACIÓN DOCE+DOCE+DOCE
Debemos colocarnos en una posición cómoda, ya sea sentado, en decúbito dorsal (de espaldas, boca arriba) o en la posición de estrella cósmica, en donde extendidos en el suelo abrimos los brazos y piernas formando una estrella.
Nos concentramos en la respiración, haciendo conciencia del cuerpo físico.
En primer lugar inhalaremos el aire por la nariz contando hasta doce, después retendremos el aire contando también hasta doce y seguidamente exhalaremos lentamente por la nariz contando de uno a doce, a la vez que vamos distensionando todo el cuerpo, soltándolo, relajando todos los músculos, dejándolo libre de toda molestia.
Repetiremos este ejercicio tantas veces como sea necesario, hasta obtener una relajación completa.

RELAJACIÓN POR MEDIO DEL COLOR AMARILLO
En una posición cómoda, colocamos nuestras manos de manera tal que no queden tensas, vamos soltando los músculos del rostro, que la mandíbula no esté tensa, se soltaran los parpados con una gran placidez, deben sentirse como pequeñas nubes que descansan sobre nuestros ojos; seguidamente se visualizará un color amarillo agradable, brillante, que va envolviendo suavemente los pies como una seda, primero el pie derecho al que envuelve totalmente, la piel, los músculos, los huesos... luego se continua con la pierna izquierda, desde el pie hasta la cadera, ambas piernas quedan envueltas con ese color amarillo. Ahora se continua con la región del vientre, la pelvis queda totalmente envuelta por ese color amarillo, todo placidamente relajado, sin tensión alguna; seguidamente esa sustancia distensiona toda la región del tronco, la zona del tórax descansa placidamente, adquiriendo cierto tipo de elasticidad que termina con esas tensiones de la vida cotidiana; ahora envuelve toda la mano derecha, antebrazo, brazo, para luego continuar con el brazo izquierdo. Ahora sigue con la espalda, columna, cuello, para pasar en última instancia a toda la cabeza y rostro. Así todo el cuerpo físico queda envuelto con el color amarillo y totalmente relajado.

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martes, 7 de diciembre de 2010

EL ARTE REGIO Y SU SABIDURÍA ESOTÉRICA

Para hablar del Arte Regio o Arte Esotérico-Gnóstico es necesario señalar que todas las verdaderas formas artísticas de la humanidad siempre han estado unidas a la Religión, Ciencia y Filosofía, formando las cuatro columnas del saber.

El sentido del arte está en la búsqueda de la belleza a través de todas sus manifestaciones. El Arte es un verdadero testimonio de esta gran obra humana que llamamos cultura.

Debemos distinguir entre el Arte subjetivo que a nada conduce y el Arte verdadero o el Arte Regio de la naturaleza, fundamentado en la ley de la creación y en la ley de la organización; es decir la ley del tres (Santo Triamazikamno), y la ley del siete (Ley del Heptaparaparshinokh). Sin lugar a duda contiene en si mismo grandes verdades cósmicas.

Podemos ver plasmado el Arte Regio en todas las piezas arcaicas. En las pirámides y en los viejos obeliscos del Egipto de los faraones, en el México antiguo, entre los Mayas, en las reliquias arqueológicas de los Aztecas, Zapotecas, Toltecas, etc..., en los viejos pergaminos de China, la Edad Media, Fenicios, etc... en los jeroglíficos y en los bajo relieves del antiguo Egipto. En las pinturas y esculturas de Miguel Ángel, en la Gioconda de Leonardo Da Vinci, en la música de Beethoven, de Mozart, Wagner, en todas las obras de la literatura universal: "La Iliada y Odisea” de Homero, “La Divina Comedia” de Dante y en muchas otras.

Encontramos la enseñanza Esotérica-Gnóstica en cada una de todas estas obras mencionadas. Existen en ellas evidentes mensajes dirigidos a impactar y promover inquietudes a la conciencia.

Dante


A través de los tiempos el ser humano se ha ido volviendo cada vez más y más materialista y sus sentidos se han ido deteriorando y atrofiando. Nos dice el Maestro Samael Aun Weor, que en la antigua Babilonia existía una escuela dedicada a estudiar todo lo relacionado con el olfato, y tenían un lema que decía: "Buscar la verdad en los matices de los olores obtenidos entre el momento de la acción en descomposición cálida”. El sentido del olfato extraordinariamente desarrollado de estos alumnos les permitía descubrir muchas cosas inaccesibles hoy en día para nosotros. Había otra escuela muy interesante, era la Escuela de los Pintores, su lema era: “Descubrir y elucidar la verdad, sólo por medio de las tonalidades existentes entre el blanco y el negro”. Los afiliados a esta escuela podían utilizar normalmente y sin dificultad alguna más de mil quinientos matices de color gris.

Desde el periodo babilónico hasta nuestros tiempos, los sentidos humanos se han ido deteriorando gradualmente.

Las Danzas Sagradas eran verdaderos libros informativos que transmitían deliberadamente ciertos conocimientos cósmicos trascendentales. Los Derviches Danzantes no ignoraban las siete tentaciones mutuamente equilibradas en los organismos vivientes. Los danzantes conocían las siete partes independientes del cuerpo y sabían muy bien lo que son las siete líneas distintas del movimiento. Cada una de las siete líneas de movimiento posee siete puntos de concentración dinámica.

Derviches

Los danzarines de Babilonia, de Grecia y Egipto, no desconocían que todo esto cristalizaba en el átomo bailarín y en el planeta gigantesco que danza alrededor de su Centro de Gravitación Cósmica. Si observáramos todos los movimientos de los siete planetas de nuestro sistema solar alrededor del sol, descubriríamos el secreto de los Derviches Danzantes. Realmente imitaban a la perfección todos los movimientos de los planetas alrededor del Sol. Actualmente, todavía podemos apreciar en algunas zonas de Turquía las manifestaciones de estas danzas sagradas que han ido quedando a través de los tiempos.

Las danzas sagradas de la época de Egipto, Babilonia, Grecia, etc..., van aún más lejos, y transmitieron tremendas verdades cósmicas, Antropogenéticas, Psico-Biológicas, Matemáticas, etc... Cuando en estas culturas empezaron a manifestarse los primeros síntomas de ateísmo, escepticismo y materialismo, la pérdida de las facultades en los cinco sentidos se acusó notablemente.

Hoy en día, en el Arte objetivo y la espiritualidad han desaparecido por completo, ya no aparece latente la ley del Siete y mucho menos el Drama Cósmico. Se desconoce totalmente el sentido de las Danzas Sagradas de los Antiguos Misterios. Esta pérdida del sentido de los Valores Transcendentales nos ha llevado a realizar un arte muy superficial, muy poco profundo y degenerado.

En otros tiempos, los sábados era el día del teatro, el día de los misterios, entonces se representaban Dramas Cósmicos maravillosos. Por medio del drama transmitían altos valores dirigidos a la conciencia. Entre los dramas el más antiguo es el del Cristo Cósmico, el cual encierra una gran enseñanza esotérica profunda. Como contrapunto, vemos que actualmente el teatro marcha por unos senderos muy diferentes. En las obras ya no se aprecian valores dirigidos a la conciencia, casi todo va dirigido al ego. La mayoría de las obras van cargadas de una acusada dosis de ira, violencia, adulterio, etc..., dejando atrás definitivamente los mensajes dirigidos a la conciencia, basados en las leyes cósmicas de la naturaleza.

La música era otro elemento importantísimo dentro del arte y no olvidaban la fuerte influencia que ejercía sobre el ser humano. Ellos sabían combinar los sonidos en forma inteligente para provocar en cada uno de los centros psíquicos humanos impulsos distintos.

Mozart

Está comprobado que ciertas notas pueden producir alegría en el centro pensante, otras pueden producir pesar en el centro emocional y por último otras pueden producir religiosidad en el centro motor.
Realmente, jamás se ignoró en la antigüedad que el conocimiento íntegro sólo puede adquirirse con la actividad de todos los centros psíquicos, un solo centro, jamás puede dar información completa.
La danza sagrada y el Drama Cósmico sabiamente combinados con la música servían para transmitir tremendos conocimientos arcaicos de tipo cosmogenético, psico-biológico, físico-químico, etc...

No debemos olvidar la escultura, ésta fue grandiosa, también en ella se vio plasmada verdadera documentación esotérica para el ser humano. Encontramos esta información en la escultura de todas las grandes civilizaciones como: México antiguo, Grecia, Egipto, etc... Recordemos la Esfinge de Egipto, en ella vemos reflejados los cuatro elementos de la Naturaleza: agua, tierra, aire y fuego. El agua está representada por la cabeza, la tierra por las patas traseras del toro, el aire por las alas de águila y el fuego por las patas delanteras del león.

Piedra del Sol


También encontramos la escultura entre los Aztecas, no olvidemos la piedra del Sol, un monolito de basalto de 25 toneladas de peso, y de 360 cm. de diámetro que equivalen a los 360 grados del zodíaco. En esta obra de escultura se ve reflejada una síntesis de Religión, Filosofía, Ciencia y Arte, de esta maravillosa cultura. Entre los Aztecas ésta piedra se le llamaba “Cuauhxicalli”, que significa casa del águila.

Después de la Segunda Guerra Mundial nació la Filosofía existencialista y el Arte existencialista. A partir de entonces el arte se vuelve totalmente subjetivo y ya no se aprecian los valores espirituales, el conocimiento espiritual dirigido a la conciencia.

Esta falta de espiritualidad en el Arte es reflejo de la cultura actual que nos permite observar el estado tan materialista en el que se encuentra nuestra civilización actual.

Con esto podemos ver claramente que el Arte subjetivo está totalmente desligado de la Mística, Ciencia y Filosofía, a diferencia del Arte Regio de la Naturaleza o Arte Esotérico-Gnóstico que se encuentra totalmente integrado dentro de los cuatro pilares del Saber.

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lunes, 6 de diciembre de 2010

MITOLOGÍA EGIPCIA

"Luminoso como Ra, he aquí que el Ojo centelleante de Horus aparece en el Horizonte, sus movimientos están llenos de armonía, y él destruye el triple dominio de Set".
El conjunto de las creencias egipcias escapa a una exposición orgánica y sistemática debido al fraccionamiento regional del país, a la larga historia de Egipto, con sus cambios de conceptos religiosos y, finalmente, al fundamental eclecticismo religioso de los egipcios, que acogió creencias aparentemente contradictorias y mantuvo otras ya rebasadas. Para su estudio tenemos los relatos de los autores griegos y latinos (a menudo falsificadores del verdadero fenómeno religioso) y fuentes indígenas, como textos y monumentos figurados.

El fraccionamiento geográfico dio lugar, desde la prehistoria, a toda una serie de divinidades locales, que a veces se modificaron debido a diferencias locales, debido a algún acontecimiento histórico: por ejemplo, el dios de una ciudad vencedora, o también “Quedar”, junto a aquél en posición subordinada. Algunos dioses tenían aspecto de animal, o aspecto humano con cabeza de animal, probablemente más como signo de cualidad super humana que como recuerdo de un originario culto totémico.

Muchos animales se consideraban seres divinos o encarnaciones divinas y, por lo tanto eran venerados, embalsamándolos y enterrándoles a su muerte; entre ellos recordaremos el buey Apis (en Menfis), el carnero (en Mende), el halcón, el ibis, el cocodrilo, el gato, el hipopótamo, alguna variedad de serpientes, etc.
Entre las divinidades locales más importantes hay que citar: en Elefantina, el dios Khnemu con cabeza de carnero; en Coptos, las diosas Sati y Anuki; en Edfú, una forma del dios Halcón Horus, en el Kab, la diosa/buitre Nekhbet; en Hierakómpolis, otra forma de Horus, y en Tebas, el dios guerrero Mont, suplantado luego por Amón y su esposa Mut. En Coptos se veneraba asimismo el dios Min y también en Akhmim; y en Déndera, la diosa Hathor, a menudo representada en forma de becerra. Dioses con aspecto canino, protectores de los muertos, eran objeto de culto en Abidos, Cinópolis y Siut, con los nombres, respectivamente, de Khenty Amentyu, Anubis y We-Waut. En Hermópolis se veneraba a Thot, dios de la sabiduría, representado unas veces como ibis y otras como cinocéfalo.

DIOSES EGIPCIOS
AMÓN: El nombre significa "lo que está escondido", o lo que no se puede ver, estaba representado en diversas formas, con la forma de un hombre sentado en un trono, con la cabeza de una rana y el cuerpo de un hombre, con la cabeza de una serpiente, como un mono o como un león, pero la forma más común era la de un hombre con barba que llevaba en su cabeza dos plumas largas y rectas, viste una túnica de lino, pulseras y un collar, y cuelga de su parte posterior una cola, denotando que era un dios de los tiempos primitivos, fue considerado al pasar de los tiempos y de las diversas fusiones con otros dioses "Rey de los dioses".
Anubis

ANUBIS: El Dios de la Muerte, titulado "Soberano de la Tierra Sagrada" (o sea La Necrópolis), tenía normalmente forma de cánido, aunque la especie (perro o chacal), no la precisaron los egipcios con exactitud. Fue dios tutelar de la ciudad de Cinópolis, en Egipto Central. Se le consideraba la divinidad más importante del Amenti o infierno, y el acusador de las almas que comparecían en el juicio final del mito osiriano, suele señalársele como hermano de Osiris, o hijo adultero de éste y Neftis, o hijo de Set y Neftis, en la síntesis solar aparece como hijo de Ra. Al introducirse el culto de Osiris, Anubis se convirtió en subordinado del nuevo soberano de los muertos, dirigía la operación de pesaje de los corazones en el "Juicio de los Muertos".

BAST: Contrario a la feroz Sekhmet, representaba el suave calor fertilizante del Sol. Al gato le gusta calentarse con el Sol, y es probable que por esta razón este animal sea el que represente a dicha diosa. Era la diosa de la parte oriental del delta, y era venerada en Bubastis, en el Egipto Inferior. A pesar de que esté relacionada con el fuego y el Sol, parece que también tiene alguna relación con el disco lunar, ya que su hijo es Khonsu el dios de la Luna.
GHEB: Conocido como "el Príncipe de los Dioses", dios de la Tierra y esposo de su contraparte Nut, se le representaba con la piel verde u oscura, colores que representan la tierra del Nilo, su vegetación y la vida. Era hijo de Shu y Tefnut; tuvo 4 hijos: Osiris, Isis, Set y Neftis. Su centro de culto fue Heliópolis, donde con Nut produjo "El gran Huevo" del que surgió el Mundo. Su risa provocaba los terremotos.
HAPI: Este dios estaba especialmente relacionado con el gran río del que Egipto recibía su sustento, y por ello era un dios de enorme importancia en el panteón egipcio. En algunos textos antiguos se representa al dios Hapi como un ser con una fuerza destructiva, sin duda simbolizando las inundaciones causadas tan frecuentemente por el río Nilo. Hapi posee poderes tanto varoniles como femeninos, esté último indicando sus poderes nutritivos. Como dios del Norte del Nilo está coronado con platas de papiro, y como dios de la parte del Sur del Río Nilo con plantas de Loto.
Hathor

HATHOR: Patrona de las mujeres, del amor y del placer, dama del cielo y dueña del mundo subterráneo. La forma original de veneración de Hathor era la vaca, luego fue representada como una mujer con la cabeza de una vaca y por último, con la cabeza humana, la cara ancha, bondadosa, plácida y, sin duda bovina, conservando a veces las orejas o los cuernos del animal que representaba. El nombre Hathor significa "casa de Horus", es decir, el cielo, donde habitaba el Sol Horus, y no cabe duda de que en una época Hathor fuera considerada una diosa del cielo, o diosa del cielo oriental, donde nació Horus.
HORUS: Originalmente, Horus, era concebido como un dios del cielo, su imagen era el halcón con las alas abiertas, el sol y la luna eran sus ojos. Gracias a la visión dualística del mundo egipcio, Horus tenía por rival a Set, su hermano, luchando con él, Horus perdió un ojo, pero al final los dos dioses se pusieron de acuerdo sobre el dominio de Egipto, cuando el culto de Osiris ganó en importancia. Horus se convirtió en el hijo de Osiris y en el sobrino de Set. Horus fue venerado en muchas formas, como Horus el Anciano, estaba representado por un hombre con la cabeza de un halcón, y se creía que fuera hijo de Gheb y Nut, puede que el mismo Horus fuera considerado como la cara del cielo, la expresión de los cielos, y que como Horus el Anciano representaba la cara del día en contraste con Set, que era la cara de la noche.
Isis

ISIS: Según la mitología, era hija de Gheb y Nut, esposa y hermana de Osiris, el nombre de la diosa significaba probablemente "asiento", "trono" y se escribía con un signo idéntico al que ella llevaba sobre la cabeza. Isis protegía a su hijo Horus, de la envidia y maldad de Set, el cual le enviaba serpientes, animales feroces y demás peligros. La gran humanidad de Isis, su amor conyugal y su afecto materno, unidos a sus artes mágicas, hicieron de esta diosa una de las divinidades más amadas por el pueblo egipcio, tanto así que su culto sobrevivió aún en forma de misterio en los tiempos griegos y romanos.
KHNEMU: Es probablemente un dios de los egipcios predinásticos, estaba simbolizado por un carnero, que parece haber entrado al país por el Este, suele ser representado por la forma de un hombre con cabeza de carnero llevando una corona blanca y a veces un disco. Su nombre significa "Constructor" o "Estructurador" y fue quien representó al primer hombre sobre torno de alfarero, que hizo el primer huevo de donde surgió el Sol, moldeó los cuerpos de los dioses y siguió construyéndolos y preservándolos.
KHONSU: Dios de la Luna adorado en Tebas, es hijo de Amón y Mut. Se le representa como un hombre con barba y coleta lateral o en su representación celeste con cabeza de halcón con una luna creciente sobre la cabeza que rodea el disco solar. Según algunos textos aparece como encargado de ayudar al rey en la caza y alimentar a los dioses. Se le conocía como "el magnánimo", o "el deambulador", en su aspecto celeste. En Menfis era hijo de Sokar.
MUT: Era la esposa de Amón, y por ende considerada la "madre del mundo", suele estar representada por una mujer que lleva las coronas unificadas del Norte al Sur, con un cetro de papiro en las manos, en algunas imágenes está dibujada con alas, y en otras se representan las cabezas de unos buitres en sus hombros. Como su esposo, a veces está adornada con todo tipo de atributos, humanos y animales, para representar a su naturaleza universal. Su veneración estaba en Tebas, donde su templo se hallaba un poco al Sur de la capilla de Amón-Ra. Era llamada la "dama del cielo" y la "reina de los dioses", y su símbolo jeroglífico, un buitre, era llevado en las coronas de las reinas de Egipto como típico de su maternidad.
NEFTIS: La contraparte femenina de Set era Neftis. Hija de Gheb y Nut, hermana y esposa de Set, y madre de Anubis, pero no se sabe si el padre era Osiris o Set. Aunque Neftis esta relacionada con Set, parece ser más fiel a su hermana Isis, a quien ayudó a recoger los restos esparcidos de Osiris. Viene representada en la forma de una mujer que lleva sobre su cabeza el símbolo de su nombre (la señora de la casa), es decir una cesta y una casa, aunque en algunos casos se dice que es representante de la corrupción.
Nut

NUT: Era la hija de Shu y Tefnut, la esposa de Gheb y la madre de Osiris, Isis, Set y Neftis. Personificaba al cielo y el panteón del cielo. Por ser la Madre de los dioses, adoptaba muchas formas y disfraces, pero su aspecto más común es el de la mujer apoyada en las manos y los pies, formando con su cuerpo un arco, representando de esta manera al cielo.
OSIRIS: Hijo de los dioses de la Tierra y el Cielo, Gheb y Nut, Osiris se convirtió en el dios de la muerte y este aspecto gozó de gran popularidad, siendo tanto ésta que reemplazó al mismo Anubis en el ritual de pesaje de corazones y juicio de almas. Se le representaba con cabeza de toro, algunas veces con cabeza de ave, etc., con el cetro y el látigo entre las manos y la corona sobre su cabeza. Algunas veces el rito de Osiris se extendía de manera tal que incluso en ciertas regiones se le llegó a considerar un dios agrario y patrono de los labradores de tierra.
PTAH: Era el más grande de los dioses de Menfis. Personificaba al Sol naciente, o más bien, a una fase, representaba al Sol cuando empieza a subir por el horizonte, o inmediatamente después de haber ascendido. El nombre de Ptah quiere decir "escultor" o "grabador", ya que era el dios de todas las artesanías. Ptah suele estar representado como un hombre calvo con barba, vistiendo ropas estrechas, de su cuello cuelga un Menat, el símbolo de la felicidad, y junto con la insignia común de la soberanía y la divinidad lleva el símbolo de la estabilidad. Fue Ptah quien en compañía de Khnemu, ejecutó las órdenes de Thot con respecto a la creación del universo, Khnemu se encargó de moldear a los animales, mientras Ptah hizo los cielos y la tierra; hizo una gran placa de metal que se supone que formaba la puerta del paraíso y el techo del cielo, así como construyó las bases que lo sostenían.
SEKHMET: Es la contraparte femenina del dios Ptah, era la personificación del feroz calor destructivo de los rayos del Sol, tenía la cabeza de una leona, y se puede considerar que tuviera la misma relación con Bast que Neftis con Isis. Uno de sus nombres es Nesert, la llama, en el que personifica al elemento destructor.
SET: Su animal sagrado no ha sido identificado todavía, pero presenta rasgos del asno o burro, es hijo de Gheb y Nut y por consiguiente hermano de Osiris, a quien mato por medio de un juego sucio. En principio fue divinidad del carácter tormentoso, dios de la tempestad y del desierto, pero llegó a ser más tarde señor de los países extranjeros y adorado por poblaciones asiáticas. Aunque la gran mayoría del tiempo se considera a Set como la maldad personificada, esto no siempre fue así, ya que en el Libro de los Muertos se aprecia a Set como el amigo de los muertos, e incluso ayudó a Osiris a alcanzar el cielo mediante una escalera.
SHU: Dios de Leontópolis, representaba el dios del aire y portador del cielo. Era un poder cósmico antiguo, representado como un hombre que lleva una pluma de avestruz en la cabeza, con el cetro de papiro y el Ankh, o separando a Nut de Gheb.
Thot

THOT: Patrono de la sabiduría, contador de las estrellas, el medidor y enumerador de la Tierra, señor de las leyes y de los textos sagrados, escriba de los dioses, y como poseedor del conocimiento del discurso divino, en el cual era insuperable. Su culto, originario probablemente del delta del Nilo, tenía su centro en Hermópolis, era representado como un ibis o un papión, o como un hombre con cabeza de ibis, lleva en la cabeza la Luna creciente y el disco, la corona Atef y las coronas del Norte y Sur. En la leyenda de Osiris era visir del mismo; compañero de Anubis además fue dios de la Luna y por tanto, patrono de los cálculos del tiempo. A Thot se le atribuyeron los poderes mentales de Ra, y efectivamente las máximas de Ra parecen haber emanado de sus labios.

LIBROS SAGRADOS

El Libro de los Muertos: Eran una colección de fórmulas funerarias que se escribían en rollos de papiro ricamente ilustrados y que acompañaban al muerto a su tumba. La manera como esta estructurado el libro revelan una tendencia mágica-espiritual, puesto que en su mayoría esta compuesto de himnos, plegarias, conjuros.
Los textos de las Pirámides, así como los textos de los Sarcófagos, son considerados como sagradas escrituras.

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sábado, 4 de diciembre de 2010

A-HIMSA: LA NO VIOLENCIA

Ahimsa - GhandiA-Himsa está realmente inspirado por el AMOR UNIVERSAL. A-Himsa es el pensamiento puro de la India, la no violencia; y exponente de ello lo vimos hace apenas unas décadas en el caso de Gandhi quien consiguiera la independencia para su país de una forma asombrosa para Occidente.

Mas el A-Himsa no sólo concierne a los hindúes, lo deberían practicar las gentes de todos los países, es universal.  Para nosotros, los occidentales, estos términos de no violencia, de A-Himsa, nos resultan bastantes exóticos y suelen ser mal interpretados, mal comprendidos, pues aunque puedan resultarnos atractivos tendemos a quedarnos con las formas o a querer compaginarlos con otros valores totalmente opuestos.  Así podríamos recordar al movimiento hippy que con estos y otros términos buscaban una alternativa a esta sociedad, mas sabemos que lejos de liberarse fueron degenerando hasta desaparecer; podríamos recordar escenas de guitarra, de cantos al amor, al pacifismo... de buenas intenciones que luego se contradicen con nuestro vivir del día a día hasta esfumarse o volvernos unos hipócritas; incluso, los hoy tan en boga movimientos ecologistas, pacifistas... que van en contra de algún tipo de violencia, sin comprender primero la violencia que en ellos mismos existe.

De hecho, conformamos una sociedad agresiva, competitiva hasta la médula, que ya indica que el agregado psicológico de la ira se halla tan desarrollado y sutilizado, que sus mecanismos nos parecen normales y justificados. Es tan fuerte en nosotros, que es suficiente un pequeño sonido como un hipo, una palabra como para enfadarnos y sacarnos de nuestras casillas en un instante, convirtiéndonos en esclavos de la Ira.

La ira destruye la razón y empuja a hacer al hombre cosas inimaginables. Es una emoción fuerte, producida por un daño real o imaginario, que implica un deseo de venganza, además rezuma por todo el cuerpo físico, de igual modo que el agua rezuma a través de los poros hacia la superficie externa de un botijo.

Contrariamente a lo que pueda parecer a simple vista, la Ira es un signo de debilidad mental. Siempre comienza a partir de cualquier tontería o debilidad, acabando con el arrepentimiento y el remordimiento. La Ira se origina cuando uno se siente insultado, abusado, criticado o cuando se indican los propios defectos... También cuando alguien o algo se interpone en el camino para la gratificación de nuestro deseo; y en general la cólera que nos lleva a la violencia es causada por cuatro emociones negativas: la frustración, el miedo, la duda y la culpabilidad.

La irritación, la rabieta, el resentimiento, la indignación, la rabia, la furia, la cólera, son todas ellas variedades de la ira, clasificadas según su grado de intensidad. La ira es un sentimiento repentino de disgusto. El resentimiento es persistente, es una ira continua, un cavilar amargo acerca de los propios ultrajes. La cólera es un sentimiento exaltado de la ira. La rabia le lleva a uno más allá de los límites de la prudencia o la discreción. La irritabilidad es una forma sutil o suave de ira; todavía más sutil es el disgusto, que consiste en una mezcla de orgullo e ira; cuando estamos irritados, con una palabra mordaz o un gruñido nos deshacemos de lo que nos estorba.

Además, todos estos mecanismos psicológicos repercuten directamente en nuestro estado físico y social. La ira estropea el cerebro, el sistema nervioso y la sangre. Cuando una ola de ira surge en la mente, el Prana comienza a vibrar rápidamente, nos sentimos agitados y excitados, la sangre se vuelve caliente y muchos ingredientes venenosos se forman en ella. Cuando la sangre se agita, la energía creadora también es afectada.

En el aspecto social, una persona de mente fácilmente irritable no será capaz de cumplir con su deber y con sus asuntos de manera eficiente. Si nos enfurecemos con frecuencia perderemos la batalla de la vida, arrastrando un rosario de fracasos sociales, económicos y psicológicos.

Vamos viendo algunos procesos y consecuencias de lo que es el Himsa o violencia, pues necesitamos atisbar cierta anormalidad en nuestra psiquis para decidirnos a comprenderla un poco más a fondo y, a transformarla hacia los verdaderos valores que en nosotros laten.

Observado la fuerza que la ira tiene en nosotros, podremos comprobar que es muy difícil luchar contra ella directamente, primero hay que intentar reducir su fuerza, secuencia y duración; no permitir que asuma la forma de una gran ola en la superficie de la mente consciente, destruirla cuando aún está en germen, en forma de irritabilidad en la mente subconsciente. Y segundo, desarrollar gradualmente las virtudes  positivas opuestas, tales como la paciencia, el amor y el perdón.

También cabría señalar que no sólo la ira genera violencia, pues la fuente de la violencia es el Yo, el Ego, el yo mismo que se expresa de tantas maneras diferentes y crea división al tratar de llegar a ser alguien, a ser más. Mientras sobreviva el "mi" en alguna forma, ya sea muy sutil o muy brutal, subsistirá la violencia. Necesitamos advertir la peligrosidad, la dureza de estos "yoes" que anidan en nuestro corazón y mente, hacer conciencia de que son elementos indeseables, ya que sino ¿Por qué eliminarlos? ¿Por qué cambiar?

Para qué vamos a destruir la cólera si con ella disfrutamos, si así nos da cierto aire de superioridad combinándose con el orgullo. Apenas percibimos la magnitud y perversidad del Yo y nos seguimos identificando con él. Que nos digan que la bondad es una fuerza mucho más aplastante que la cólera nos parece muy bonito, pero no estamos por ser consecuentes con ello, no comprendemos o no queremos comprender.

Y eso, que muy especialmente en estos tiempos que nos toca vivir, podríamos inquietarnos fácilmente y reflexionar sobre la marcha de nuestro planeta, vemos como las naciones compiten cruelmente llegando a la explotación, guerras... como en la sociedad existen numerosos intereses creados, corrupción, luchas por el poder, luchas entre clases, ambiciones... y en nuestros propios hogares y familias también nos hemos acostumbrado a grandes dosis de intolerancia, irrespeto, agresividad, aún cuando vivimos juntos, comemos juntos, cada uno vive aislado con sus propios problemas, con sus propias ansiedades, y ese aislamiento es violencia; no sólo se mata con ametralladoras, escopetas, cañones, pistolas o bombas atómicas, también se puede matar con una mirada que hiera el corazón, una mirada humillante, una mirada llena de desprecio; o se puede matar con una acción ingrata, con una acción negra, o con un insulto o con una palabra hiriente.

A-Himsa es pues, el renunciamiento a toda intención de muerte o de daño ocasionado por la violencia. A-Himsa es lo contrario del egoísmo. A-Himsa es el altruismo y amor absoluto. A-Himsa es recta acción.

Mahatma Gandhi hizo del A-Himsa el báculo de su doctrina política y vemos los formidables resultados, la fuerza del A-Himsa, la no violencia aplicada a nivel personal y a nivel social.
La No Violencia es el único medio, no sólo para alcanzar la  regeneración, sino también para disfrutar Paz y dicha ininterrumpida; el hombre alcanza la Paz no dañando a ninguna criatura viva; no dañar en un sentido amplio y profundo, porque A-Himsa, o no dañar, implica no matar, en su significado completo implica una absoluta abstinencia de causar daño alguno a cualquier criatura viva, ya sea en pensamiento, palabra u obra. Para no dañar son necesarias mente, boca y manos inofensivas,  requiere el desarrollo de esa actitud mental, en la que el odio es reemplazado por el Amor. A-Himsa es el verdadero sacrificio... es la verdadera fortaleza.

El  A-Himsa se rompe, simplemente por mostrar desprecio hacia otro hombre, por tener antipatía o un prejuicio irracional hacia alguien, por mostrarse malencarado con los demás, por odiar, abusar, hablar mal de otros, murmurar, por cobijar pensamientos negativos, de odio...

A-Himsa jamás consiste en una postura. Es la cumbre de la valentía, la no violencia no es para personas débiles, la persona que practica el A-Himsa se vuelve intrépida, no teme a nada, a nadie, ni a la muerte, es más, está preparada a perder con alegría, incluso, su vida en la causa de la Verdad. Es para personas con poder de padecimiento y resistencia.

Para empezar a practicar el A-Himsa nos dan algunas orientaciones, por ejemplo, cuando se originan en la mente pensamientos de venganza y de odio, ha de controlar primero el cuerpo y la palabra. No proferir palabras duras o dañinas, no tratar de dañar. Ante una situación violenta hay que mantenerse calmado, suprimir los sentimientos; esto es muy difícil al principio, pues las viejas impresiones de venganza nos fuerzan a vengarnos, reaccionamos psicológica y físicamente. Una vez controlado el cuerpo, hemos de considerar el control de la palabra con alguna determinación como: "A partir de hoy no diré ni una sola palabra desagradable contra nadie", fracasaremos un centenar de veces, pero lentamente podemos ganar fortaleza vigilando los impulsos de la palabra. Finalmente, veremos la necesidad de controlar la palabra interna, los pensamientos, de vigilar todo pensamiento dañino.

A-Himsa es el eje, todas las virtudes giran alrededor de la no violencia. Su práctica desarrolla la fuerza de la voluntad, hasta un grado considerable.

El A-Himsa debe ser el fundamento del diario vivir, en la oficina, en el taller, en el campo, en el hogar, en la calle, etc. DEBEMOS VIVIR LA DOCTRINA DE LA NO VIOLENCIA. 


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