sábado, 4 de diciembre de 2010

A-HIMSA: LA NO VIOLENCIA

Ahimsa - GhandiA-Himsa está realmente inspirado por el AMOR UNIVERSAL. A-Himsa es el pensamiento puro de la India, la no violencia; y exponente de ello lo vimos hace apenas unas décadas en el caso de Gandhi quien consiguiera la independencia para su país de una forma asombrosa para Occidente.

Mas el A-Himsa no sólo concierne a los hindúes, lo deberían practicar las gentes de todos los países, es universal.  Para nosotros, los occidentales, estos términos de no violencia, de A-Himsa, nos resultan bastantes exóticos y suelen ser mal interpretados, mal comprendidos, pues aunque puedan resultarnos atractivos tendemos a quedarnos con las formas o a querer compaginarlos con otros valores totalmente opuestos.  Así podríamos recordar al movimiento hippy que con estos y otros términos buscaban una alternativa a esta sociedad, mas sabemos que lejos de liberarse fueron degenerando hasta desaparecer; podríamos recordar escenas de guitarra, de cantos al amor, al pacifismo... de buenas intenciones que luego se contradicen con nuestro vivir del día a día hasta esfumarse o volvernos unos hipócritas; incluso, los hoy tan en boga movimientos ecologistas, pacifistas... que van en contra de algún tipo de violencia, sin comprender primero la violencia que en ellos mismos existe.

De hecho, conformamos una sociedad agresiva, competitiva hasta la médula, que ya indica que el agregado psicológico de la ira se halla tan desarrollado y sutilizado, que sus mecanismos nos parecen normales y justificados. Es tan fuerte en nosotros, que es suficiente un pequeño sonido como un hipo, una palabra como para enfadarnos y sacarnos de nuestras casillas en un instante, convirtiéndonos en esclavos de la Ira.

La ira destruye la razón y empuja a hacer al hombre cosas inimaginables. Es una emoción fuerte, producida por un daño real o imaginario, que implica un deseo de venganza, además rezuma por todo el cuerpo físico, de igual modo que el agua rezuma a través de los poros hacia la superficie externa de un botijo.

Contrariamente a lo que pueda parecer a simple vista, la Ira es un signo de debilidad mental. Siempre comienza a partir de cualquier tontería o debilidad, acabando con el arrepentimiento y el remordimiento. La Ira se origina cuando uno se siente insultado, abusado, criticado o cuando se indican los propios defectos... También cuando alguien o algo se interpone en el camino para la gratificación de nuestro deseo; y en general la cólera que nos lleva a la violencia es causada por cuatro emociones negativas: la frustración, el miedo, la duda y la culpabilidad.

La irritación, la rabieta, el resentimiento, la indignación, la rabia, la furia, la cólera, son todas ellas variedades de la ira, clasificadas según su grado de intensidad. La ira es un sentimiento repentino de disgusto. El resentimiento es persistente, es una ira continua, un cavilar amargo acerca de los propios ultrajes. La cólera es un sentimiento exaltado de la ira. La rabia le lleva a uno más allá de los límites de la prudencia o la discreción. La irritabilidad es una forma sutil o suave de ira; todavía más sutil es el disgusto, que consiste en una mezcla de orgullo e ira; cuando estamos irritados, con una palabra mordaz o un gruñido nos deshacemos de lo que nos estorba.

Además, todos estos mecanismos psicológicos repercuten directamente en nuestro estado físico y social. La ira estropea el cerebro, el sistema nervioso y la sangre. Cuando una ola de ira surge en la mente, el Prana comienza a vibrar rápidamente, nos sentimos agitados y excitados, la sangre se vuelve caliente y muchos ingredientes venenosos se forman en ella. Cuando la sangre se agita, la energía creadora también es afectada.

En el aspecto social, una persona de mente fácilmente irritable no será capaz de cumplir con su deber y con sus asuntos de manera eficiente. Si nos enfurecemos con frecuencia perderemos la batalla de la vida, arrastrando un rosario de fracasos sociales, económicos y psicológicos.

Vamos viendo algunos procesos y consecuencias de lo que es el Himsa o violencia, pues necesitamos atisbar cierta anormalidad en nuestra psiquis para decidirnos a comprenderla un poco más a fondo y, a transformarla hacia los verdaderos valores que en nosotros laten.

Observado la fuerza que la ira tiene en nosotros, podremos comprobar que es muy difícil luchar contra ella directamente, primero hay que intentar reducir su fuerza, secuencia y duración; no permitir que asuma la forma de una gran ola en la superficie de la mente consciente, destruirla cuando aún está en germen, en forma de irritabilidad en la mente subconsciente. Y segundo, desarrollar gradualmente las virtudes  positivas opuestas, tales como la paciencia, el amor y el perdón.

También cabría señalar que no sólo la ira genera violencia, pues la fuente de la violencia es el Yo, el Ego, el yo mismo que se expresa de tantas maneras diferentes y crea división al tratar de llegar a ser alguien, a ser más. Mientras sobreviva el "mi" en alguna forma, ya sea muy sutil o muy brutal, subsistirá la violencia. Necesitamos advertir la peligrosidad, la dureza de estos "yoes" que anidan en nuestro corazón y mente, hacer conciencia de que son elementos indeseables, ya que sino ¿Por qué eliminarlos? ¿Por qué cambiar?

Para qué vamos a destruir la cólera si con ella disfrutamos, si así nos da cierto aire de superioridad combinándose con el orgullo. Apenas percibimos la magnitud y perversidad del Yo y nos seguimos identificando con él. Que nos digan que la bondad es una fuerza mucho más aplastante que la cólera nos parece muy bonito, pero no estamos por ser consecuentes con ello, no comprendemos o no queremos comprender.

Y eso, que muy especialmente en estos tiempos que nos toca vivir, podríamos inquietarnos fácilmente y reflexionar sobre la marcha de nuestro planeta, vemos como las naciones compiten cruelmente llegando a la explotación, guerras... como en la sociedad existen numerosos intereses creados, corrupción, luchas por el poder, luchas entre clases, ambiciones... y en nuestros propios hogares y familias también nos hemos acostumbrado a grandes dosis de intolerancia, irrespeto, agresividad, aún cuando vivimos juntos, comemos juntos, cada uno vive aislado con sus propios problemas, con sus propias ansiedades, y ese aislamiento es violencia; no sólo se mata con ametralladoras, escopetas, cañones, pistolas o bombas atómicas, también se puede matar con una mirada que hiera el corazón, una mirada humillante, una mirada llena de desprecio; o se puede matar con una acción ingrata, con una acción negra, o con un insulto o con una palabra hiriente.

A-Himsa es pues, el renunciamiento a toda intención de muerte o de daño ocasionado por la violencia. A-Himsa es lo contrario del egoísmo. A-Himsa es el altruismo y amor absoluto. A-Himsa es recta acción.

Mahatma Gandhi hizo del A-Himsa el báculo de su doctrina política y vemos los formidables resultados, la fuerza del A-Himsa, la no violencia aplicada a nivel personal y a nivel social.
La No Violencia es el único medio, no sólo para alcanzar la  regeneración, sino también para disfrutar Paz y dicha ininterrumpida; el hombre alcanza la Paz no dañando a ninguna criatura viva; no dañar en un sentido amplio y profundo, porque A-Himsa, o no dañar, implica no matar, en su significado completo implica una absoluta abstinencia de causar daño alguno a cualquier criatura viva, ya sea en pensamiento, palabra u obra. Para no dañar son necesarias mente, boca y manos inofensivas,  requiere el desarrollo de esa actitud mental, en la que el odio es reemplazado por el Amor. A-Himsa es el verdadero sacrificio... es la verdadera fortaleza.

El  A-Himsa se rompe, simplemente por mostrar desprecio hacia otro hombre, por tener antipatía o un prejuicio irracional hacia alguien, por mostrarse malencarado con los demás, por odiar, abusar, hablar mal de otros, murmurar, por cobijar pensamientos negativos, de odio...

A-Himsa jamás consiste en una postura. Es la cumbre de la valentía, la no violencia no es para personas débiles, la persona que practica el A-Himsa se vuelve intrépida, no teme a nada, a nadie, ni a la muerte, es más, está preparada a perder con alegría, incluso, su vida en la causa de la Verdad. Es para personas con poder de padecimiento y resistencia.

Para empezar a practicar el A-Himsa nos dan algunas orientaciones, por ejemplo, cuando se originan en la mente pensamientos de venganza y de odio, ha de controlar primero el cuerpo y la palabra. No proferir palabras duras o dañinas, no tratar de dañar. Ante una situación violenta hay que mantenerse calmado, suprimir los sentimientos; esto es muy difícil al principio, pues las viejas impresiones de venganza nos fuerzan a vengarnos, reaccionamos psicológica y físicamente. Una vez controlado el cuerpo, hemos de considerar el control de la palabra con alguna determinación como: "A partir de hoy no diré ni una sola palabra desagradable contra nadie", fracasaremos un centenar de veces, pero lentamente podemos ganar fortaleza vigilando los impulsos de la palabra. Finalmente, veremos la necesidad de controlar la palabra interna, los pensamientos, de vigilar todo pensamiento dañino.

A-Himsa es el eje, todas las virtudes giran alrededor de la no violencia. Su práctica desarrolla la fuerza de la voluntad, hasta un grado considerable.

El A-Himsa debe ser el fundamento del diario vivir, en la oficina, en el taller, en el campo, en el hogar, en la calle, etc. DEBEMOS VIVIR LA DOCTRINA DE LA NO VIOLENCIA. 


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4 comentarios:

  1. Con la no violencia consiguió vencer y expulsar de su querida India al arrogante y orgulloso pueblo inglés. Una gran enseñanza que siempre estará de actualidad, gracias a ese pequeño gran hombre que llamaban Gandi. Saludos.

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  2. En Gandi podemos ver reflejado un Ser que ha encontrado la iluminación interior.

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  3. No solo a-himsa sino valor y otras virtudes tuvo este gran personaje de la India

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  4. La ira dstruye al hombre y le empuja hacer cosas inimajinables

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