sábado, 11 de diciembre de 2010

LEONARDO DA VINCI

Homo Universalis

“Leonardo fue verdaderamente admirable y divino... La naturaleza le quiso favorecer de tal manera que, hacia donde él dirigiera su pensamiento, su cerebro y su alma, mostraba tanta divinidad en sus cosas que nadie podía comparársele en agilidad, en vivacidad, en bondad, en ligereza y en gracia.” 
Giorgio Vasari  


Leonardo da Vinci

Leonardo Da Vinci fue el hombre más universal de Renacimiento, prestó atención a todos los campos de la ciencia. De hecho, a Leonardo Da Vinci se le atribuye el título de “Homo Universalis” por su polifacética actividad como ingeniero, arquitecto, escultor, músico, escritor, diseñador, dibujante, filósofo, científico y excelente maestro de la pintura.
Este insigne hombre nació en Vinci, aldea cercana a Florencia, el 15 de abril de 1452, y fue al parecer, hijo ilegítimo de un notario, siendo éste el primero de los diversos puntos oscuros que presenta su biografía, muy compleja y poco conocida con seguridad.

En 1482 Leonardo se trasladó a Milán, donde permaneció durante casi veinte años al servicio de Ludovico el Moro. Allí Leonardo se convirtió en el ingeniero del duque y en el maestro de obras de  trabajos hidráulicos, de proyectos de arquitectura y de urbanismo, de complicados aparatos y máquinas destinados a las fiestas y espectáculos de la corte, etc.


Virgen de las Rocas

Existen evidencias de que Leonardo, como maestro de pintura, tuvo discípulos en Milán para los cuales probablemente escribió los textos que más tarde se agruparían en su Tratado de Pintura.  Su obra pictórica más importante del periodo milanés son las dos versiones de La Virgen de las Rocas que, aunque le fue encargada en 1483, no la acabaría hasta diez años después, de acuerdo a sus personales teorías de que la ejecución de una pintura debía de ser lenta. En este cuadro aplica el esquema compositivo triangular, en el que enmarca a la Virgen, el Niño, San Juan y el Ángel, y por otro lado, utiliza por primera vez la técnica del sfumato, (el sfumato consiste en eliminar contornos netos y precisos de las líneas y diluir y difuminar éstos en una especie de neblina que produce un efecto de inmersión en la atmósfera). Por otra parte, hace muestra de un magistral dominio de la mímica que expresa en los gestos de las manos de los personajes.

También durante la estancia milanesa, pero ya en torno a 1485-1495 realizaría diversos retratos de excelente calidad, como la Dama con Armiño, el Músico, la Madona Litta...

De 1495 a 1498, Leonardo trabajó en la ejecución de una de sus principales realizaciones: La Última Cena, donde hizo gala de sus profundos conocimientos de la geometría para conseguir la plasmación de un espacio amplio en el que distribuir las figuras de los Doce Apóstoles y de Cristo. Para ello los agrupó de tres en tres, dejando en el centro la imagen del Salvador, que se recorta nítidamente sobre una ventana abierta con un fondo de vaporoso paisaje.

La caída de Ludovico el Moro en 1499, tras el enfrentamiento con las tropas francesas de Luis XII, obligó a Leonardo a abandonar Milán  y andar un tanto errante por Mantua y Venecia. En 1502 entró al servicio del Cesar Borgia, Duque de Romaña, hijo del papa Alejandro XI, y en su calidad de arquitecto e ingeniero mayor del duque, Leonardo supervisó las obras en las fortalezas de los territorios papales del centro de Italia.

En 1503, ya en Florencia, fue miembro de la comisión de artistas encargados de decidir sobre el adecuado emplazamiento del David de Miguel Ángel. También ejerció de ingeniero en la guerra contra Pisa. Al final de este año empezó a planificar la decoración para el Gran Salón del Palacio de Signocia.

Por estos mismo años el artista de Vinci acometería la que, sin duda, resultaría su obra mas famosa: el retrato de La Gioconda o sea la Mona Lisa, sobre cuya identidad se han barajado varias hipótesis (la más extendida dice que se trata del retrato de la esposa del mercader Francesco del Giocondo); Leonardo terminó la obra hacia 1506, aunque continuó retocándola en posteriores ocasiones, ya que nunca se desprendió de la tabla. Este retrato, que sobresale tanto por sus innovaciones técnicas como por el misterio de su legendaria sonrisa, es la más preciada obra que hoy guarda el Museo de Louvre.

En 1506 Leonardo retornó a Milán, donde entró al servicio del gobernador francés  Carlos Amboise, interrumpiendo esta etapa a finales de 1513 para viajar a Roma, donde residiría hasta 1516 y donde probablemente culminaría el San Juan Bautista y el perdido cuadro de Leda y el Cisne.

A principios de 1517 acepta la invitación del rey francés Francisco I quien, como señal de su inmensa estima le concede un palacete a orillas del Loira, cerca de Amboise. Pasó sus últimos años serenamente, poniendo en orden sus documentos para la publicación de grandes tratados y dibujando una serie de visiones apocalípticas de diluvios y grandes mareas. Muere el 2 de mayo de 1519, asistido por el fiel Melzi, al que en su testamento lega todos sus manuscritos.

Si estudiamos el trabajo que realizó Leonardo Da Vinci apreciaremos que en sus obras están unidas las cuatro columnas del Saber: Ciencia, Arte, Filosofía y Religión, como única manera de transmitir un verdadero conocimiento. Conocimiento que extrajo de la misma Naturaleza, como bien nos lo hace saber. Estudiaba toda la naturaleza, el arte trascendental, fundamentado en la “Ley del Siete”. A través de sus obras intentaba expresar la realidad, la esencia de todas las cosas. Podemos distinguir de este Arte Regio de la Naturaleza, o arte Gnóstico, el arte subjetivo moderno que a nada conduce pues se trata de un arte materialista, donde todo aliento de espiritualidad ha desaparecido.

Este hombre genial con su variedad de estudios y trabajos, rompió los límites medievales y ejerció una  honda influencia sobre los restantes pintores de su época. Mediante una continua experimentación en el campo técnico, intentó aportar nuevos conocimientos pictóricos. Entre sus discípulos podemos nombrar a Francisco Melzi, Ambrosio de Predis, excelente retratista, Boltraffio, Andrea Solario, el Sodoma y, muy particularmente, a Bernardino Luini.

Leonardo cuestionó la concepción de la labor del artista. Para Leonardo ésta es una  “creación de la naturaleza” que exige una serie de conocimientos, anatomía, física, óptica, matemáticas, botánica, etc...
Por ello, insiste con frecuencia en sus escritos en la idea de que la pintura, lejos de ser un arte mecánico, es una actividad intelectual y científica, basada en la experimentación.

Podemos destacar de su cuaderno de notas el siguiente escrito:
 
“Soy plenamente consciente de que al no ser un hombre de letras, ciertas personas presuntuosas puedan pensar que tienen motivos para reprochar mi falta de conocimientos. ¡Necios! Acaso no saben que puedo contestarles con las palabras que Mario dijo a los Patricios Romanos: Aquellos que se engalanan con las obras ajenas nunca me permitirán usar las propias.
Dirán que al no haber aprendido en libros no soy capaz de expresar lo que quiero tratar; pero no se dan cuenta que la exposición de mis temas exige experiencia más que palabras ajenas. La experiencia ha sido la maestra de todo gran escritor; por eso será ella la que yo citaré como nuestra”
 
Leonardo destacó por encima de sus contemporáneos como científico. Sus teorías al igual que sus innovaciones artísticas, se basan en una precisa observación científica rigurosa. Sus descubrimientos no se difundieron en su época debido que suponían un avance tan grande que los hacían indescifrables. Anticipó muchos descubrimientos de los tiempos modernos. 

En el campo de la anatomía estudio la circulación sanguínea, el funcionamiento del ojo, etc. Nos dice que; “el ojo es la ventana del alma, es el órgano principal por el que el entendimiento puede tener la más completa y  magnifica visión de las infinitas obras de la naturaleza”.

Realizó también descubrimientos en meteorología y geología, conoció el efecto de la luna sobre las mareas, anticipó la formación de los continentes y conjeturó sobre el origen de las conchas fosilizadas.
Por otro lado, como investigador de la hidráulica descubrió el hidrómetro; su programa para la canalización de ríos, todavía, posee valor práctico. Inventó un gran numero de maquinas ingeniosas, entre ellas el traje de buzo, y especialmente sus máquinas voladoras, que establecieron algunos principios de la aerodinámica.

Un creador en todas las ramas del arte, un descubridor en la mayoría de los campos de la ciencia, un innovador en el terreno tecnológico, un profundo estudiador religioso. A Leonardo, por ello, se le ha concedido el título de Homo Universalis.



7 comentarios:

  1. Uno de los Homo Sapiens mas puros y genuinos de esta raza aria.

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  2. Ya me hubiera gustado tener como Maestro a tan gran sabio.

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  3. La obra de un genio siempre destaca, en su tiempo, del resto.

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  4. Me ha gustado mucho la obra de Leonardo Davinci.

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  5. un genio como investigador

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  6. Me encanta las obras de Da Vinci, te envuelve en sus obras.

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  7. personas como el necesita este mundo

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