viernes, 14 de enero de 2011

PITÁGORAS, EL MAESTRO DE SAMOS

A lo largo de su prolífica obra el  Maestro Samael Aun Weor nos dice en su libroTarot y Kábala que la Kábala es la ciencia de los números. El Universo esta hecho con la Ley del Número de la Medida y del Peso; las Matemáticas forman el Universo.Los números son entidades vivientes.

Quien penetra en Chesed, mundo del Espíritu, puro e inefable, puede verificar en esa región que todo se reduce a números. Es una región terriblemente real. En este mundo no vemos las cosas tal y como son, sino las imágenes de las cosas. En Chesed se sabe cuantas moléculas viven en cada cuerpo, es un mundo de Matemáticas, un mundo realista. En un templo se sabe que cantidad de gente está autorrealizada y quienes no. Si se mete uno en una cocina se sabe el número de átomos que tienen los alimentos que nos vamos a comer. Es un mundo terriblemente realista. En el mundo de Chesed se viene a saber quién es hombre de Verdad.

Si analizamos la historia desde donde nos es dado hacerlo podremos verificar a simple vista que siempre en determinadas épocas aparece como estrella fugaz entre la humanidad seres extraños que fuerzan la atención de toda una época. No son héroes, ni conquistadores, ni fundadores de razas; aparecen, brillan, desaparecen y el mundo tras su partida, parece no haber cambiado; pero durante su brillante manifestación, todas las miradas han estado fijas en éllos. Los tenidos como sabios hasta entonces han estado confundidos con sus palabras; los hombres de acción se han extrañado de encontrar a esos individuos que les dominaban sin esfuerzo; la multitud les ha seguido, sintiendo en ellos una bondad desconocida, un poder escondido compasivo con la debilidad humana. Estas comparaciones no son el patrimonio de una raza o de un siglo; por mas que nos remontemos en la historia, tanto en Oriente como en Occidente, a cada vuelta del camino, uno de esos hombres se nos presenta.

Hoy vamos a hablar de Pitágoras.

Se cree que nació en la isla griega de Samos el año 570 a. C. Sus padres fueron Mnesarco y Pitays, los cuales se hallaban entre las familias más ricas e influyentes del lugar. Pitays yendo con su esposo en peregrinación a un santuario de Siria encontró a una sacerdotisa que le dijo “ EL HIJO QUE ESPERAS SERÁ TAN EXTRAORDINARIO QUE SU RESPLANDOR EMPALIDECERA EL BRILLO DE TODOS LOS SABIOS QUE LE HAN PRECEDIDO Y EL DE LOS QUE VENDRAN DESPUES”.

Ya de pequeño dio muestras de su inteligencia y poderes. Renunció a un viaje en barco al haber previsto con dos días de antelación la llegada de una tormenta que hundiría mas de 50 barcos. Mucho se lamento en Samos no haber atendido los consejos de ese muchacho de 15 años. La isla estaba gobernada por Polícrates, un tirano que gustaba verse rodeado de los mas famosos adivinos, poetas, arquitectos, científicos, etc. Por ello Pitágoras fue invitado a compartir mesa con el tirano. Allí gracias a su poder adivinatorio predijo la muerte que sufriría Polícrates 55 años mas tarde. Sería descuartizado en una cruz por sus enemigos. Esto le llevó a formularse uno de sus pensamientos más célebres.

"EL CUERPO ES UNA TUMBA"

En efecto por mucho que nos cubramos los humanos con sedas y joyas y nos vistamos con trajes que nos den el aspecto de dioses, nunca podremos librarnos del fatal destino de acabar en el sepulcro.
Entró en contacto con uno de los sabios más celebres de aquellos tiempos, PERECIDES DE SIRO, quien le habló sobre el recuerdo de vidas pasadas, descubriéndole que en otra existencia fue ETALIDES, también le recordó cuando vivió en la guerra de Troya, dentro de diferentes cuerpos humanos sin excluir el de una famosa ramera. Lo más interesante de todo esto es que llegó a comprender la inmortalidad del ALMA.

En una segundo etapa estuvo en Mileto donde conoció a TALES, quien tenía una escuela, personaje que ha llegado hasta nuestros días gracias a su famoso Teorema que lleva su nombre. Tuvo también como maestro a Anaximandro, quien consiguió trazar un mapa del universo que rompió muchos de los mitos existentes y, a la larga, le permitiría trazar un zodiaco bastante aproximado al que hoy conocemos. También descubridor del reloj de Sol.

Tales de Mileto había conocido los grandes misterios de los sacerdotes egipcios, pero no los transmitió a Pitágoras. Se limitó a decirle que fuera a Egipto, donde se guardaban unas ciencias que le maravillarían. No le fue fácil ser aceptado por los maestros egipcios, pero finalmente lo consiguió llegando a permanecer veinte años en las misteriosas escuelas egipcias, lo que le convirtió en el segundo griego que obtenía tal honor. Algunos dicen que fue el primero ya que Tales de Mileto no estuvo nada mas que ocho años. 20 años de aprendizaje es mucho tiempo, y para Pitágoras supuso algo menos de un cuarto de su vida completa. En Egipto concibió su famoso Teorema respecto a los lados del triángulo recto, que dice: En todo triángulo rectángulo la hipotenusa al cuadrado es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados o catetos.

Son muchos los arqueólogos-matemáticos que han demostrado que los constructores de las pirámides se servían de recursos geniales. Existía una matemática secreta. Lo curioso es que Pitágoras no dejó constancia de estos conocimientos. El concedió a los números y a las matemáticas un valor esencial en todas las parcelas de la creación universal: eran símbolos místicos que bordeaban lo divino.
El historiador griego Jámblico, que es considerado un pitagórico, escribió lo siguiente:
Pitágoras permaneció en los lugares sagrados de Egipto durante veinte años, Allí practicó la astronomía y la geometría; mientras era iniciado en todos los ritos de los dioses, hasta que fue llevado a Babilonia por las tropas de Cambiases como prisionero de guerra.

Mientras estuvo allí se asoció de buen grado con los Magos, que también se alegraron de tenerlo, y fue instruido en sus ritos sagrados y aprendió una forma muy mística de dar culto a los dioses. También llegó al más alto grado de perfección en aritmética, en música y en las otras ciencias matemáticas que enseñaban los babilonios. Allí siguió por espacio de unos quince años aproximadamente. Volvió a Samos a la edad de 56 años. Una vida de permanente ascetismo había permitido que nuestro personaje ofreciese el aspecto de un hombre de unos treinta años, a pesar de haber cumplido los 56. Cuando llegó a Samos en el 513 a. C., los viejos y las gentes de su edad tardaron en reconocerle, pues había partido de allí con el juvenil aspecto de un veinteañero. Llegaron a creer que se encontraban ante el hijo del famoso sabio.

Cuentan que fue invitado a una opulenta comida en el palacio de Polícrates, y se negó a comer lo que le iban sirviendo. Pidió que le trajeran un vaso y una jarra de agua y como alimento un puñado de aceitunas. Tal actitud dejó estupefactos a los demás comensales, por lo que levantándose dijo:
-Todos los que nos encontramos aquí somos unos cuerpos a los que nos espera la tumba. El lujo y la vanidad los considero vestidos inútiles ante la necesidad de purificarnos. Samos nada más que es una partícula del Hades, por lo que tarde o temprano se esfumará bajo las lagrimas del tiempo. Vivid en armonía con vuestra conciencia, y tened presente que la maldad de los hombres es el peor freno a la felicidad que espera a los bienaventurados allí donde se cultiva la flor de oro.

Ante la necesidad de contar con discípulos tuvo que pagar a un joven para que aceptara sus enseñanzas. Este después fascinado por los conocimientos de su maestro atrajo a veintiocho alumnos más. Pitágoras hablaba a éstos oculto detrás de una pequeña cortina. Dos de las primeras preguntas de su doctrina eran éstas:

- ¿Qué es lo más sabio y elevado?
- El número - contestaban los jóvenes a coro.
- ¿Qué es lo más hermoso?
- La armonía.

Pitágoras tenía tanta fe en los números como eje central de todo lo existente, hasta lo inmaterial , que no dejaba de buscar elementos de apoyo. Se cuenta que un día que paseaba por la ciudad, al pasar delante de una herrería, le pareció que el golpeteo del martillo sobre el yunque no era regular. Esto le llevó a colgar en una serie de cuerdas de igual tamaño y grosor unos pesos distintos, para comprobar las variaciones de sonido. Pero los resultados no le convencieron. Finalmente, utilizó un monocordio con el propósito de medir las longitudes necesarias para conseguir las diferentes variaciones de la octava.

De esta manera descubrió la Ley de los intervalos musicales, que hasta aquel momento se había considerado inalcanzable. El experimento de las cuerdas sonoras ya había sido intentado por los sacerdotes egipcios y los magos babilonios. Fue al sabio de Samos el que correspondió el honor de triunfar, para seguir convencido de que gracias a los números se podía conocer la totalidad del mundo.

Lo que realmente seducía de su enseñanza a sus discípulos era cuando les hablaba de Palingenesia o el proceso de continua transformación de la materia. Especialmente en lo que concernía a los seres humanos y sus reencarnaciones. Pitágoras al tener la consciencia despierta había visto sus reencarnaciones. Podía contar con toda claridad sus distintas peripecias siendo Aetálides, hijo de Hermes, luego en el cuerpo de Eufornio, el héroe troyano al que arrebató la vida Menelao, y cuyo escudo pudo reconocer al verlo colocado en un templo. También fue Hermotimes el rapsoda, y Pirro, un humilde pescador de la isla de Delos.

Algunos biógrafos de Pitágoras han apuntado que varios de los milagros atribuidos a éste fueron tan sonados, que corrieron por todo el Mediterráneo. Con el paso del tiempo fueron atribuídos a otros personajes y, curiosamente, aparecen reflejados en el Nuevo Testamento como realizados por Jesús. El hecho de que el Maestro de Samos pudiera ser visto en Crotona y en Metaponte el mismo tiempo, se atribuye a que poseía la facultad de andar sobre las aguas. Como las dos ciudades se encontraban en la costa, los habitantes de ambas le contemplaron mientras realizada este prodigio. También se decía que poseía el don de hablar con los animales, por eso consiguió tranquilizar a un toro salvaje y devolver un oso a las montañas.

Una noche en Crotona Pitágoras y los suyos fueron invitados a cenar en casa de Milias, célebre comerciante. Una mesa fastuosa aguardaba a los importantes comensales.

Entonces el Maestro de Samos pidió que se vaciara la mesa, ya que él y los suyos se limitarían a comer una sopa de verduras, un asado de calabaza y pan. Esto provocó la ofensa del anfitrión. Pitágoras habló:

-Has vuelto a recuperar tu viejo orgullo, Milias de Crotona. Algo normal en ti.
-Pero ¿por qué decís eso, extranjero? ¿Acaso pretendéis confundirme después de haber despreciado mi comida?
-Tranquilízate que todo tiene su explicación. Me refiero a que hace doscientos años tú fuiste el orgulloso rey Midas de Frigia.
-¿A qué os estáis refiriendo...? – preguntó el comerciante, totalmente anonadado.
Muy despacio se fue convenciendo, a medida de que escuchaba a Pitágoras, de que no le mentía. Y tanto creyó lo que acababa de serle revelado, que unas semanas más tarde viajó a Frigia, para llevar a cabo sobre la tumba del rey ciertos rituales que el Iniciado le había recomendado.
Este proceso de recuerdo de vidas pasadas lo practicó el Maestro de Samos con otros hombres y mujeres de Crotona, pero sin convertir esta práctica en espectáculo de feria.

Doctrinas básicas

Los pitagóricos asumieron ciertos misterios, similares en muchos puntos a los enigmas del orfismo. Aconsejaban la obediencia y el silencio, la abstinencia de consumir alimentos, la sencillez en el vestir y en las posesiones, y el hábito del autoanálisis. Los pitagóricos creían en la inmortalidad y en la transmigración del alma.

Teoría de los números

Entre las amplias investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos se encuentran sus estudios de los números pares e impares y de los números primos y de los cuadrados, esenciales en la teoría de los números. Desde este punto de vista aritmético, cultivaron el concepto de número, que llegó a ser para ellos el principio crucial de toda proporción, orden y armonía en el universo. A través de estos estudios, establecieron una base científica para las matemáticas. En geometría el gran descubrimiento de la escuela fue el teorema de la hipotenusa, conocido como teorema de Pitágoras.

Astronomía

La astronomía de los pitagóricos marcó un importante avance en el pensamiento científico clásico, ya que fueron los primeros en considerar la tierra como un globo que gira junto a otros planetas alrededor de un fuego central. Explicaron el orden armonioso de todas las cosas como cuerpos moviéndose de acuerdo a un esquema numérico, en una esfera de la realidad sencilla y omnicomprensiva. Como los pitagóricos pensaban que los cuerpos celestes estaban separados unos de otros por intervalos correspondientes a longitudes de cuerdas armónicas, mantenían que el movimiento de las esferas da origen a un sonido musical, la llamada armonía de las esferas.

La vida de Pitágoras está llena de momentos en los que sus actos rezuman la enseñanza superior, la enseñanza de un Maestro de Misterios sin lugar a dudas. En el Templo de las Ninfas en Crotona, lugar donde mas brilló el Enseñanza de este Maestro, servían como base los VERSOS AUREOS, que fueron recopilados posteriormente por Hierocles, discípulo de Plutarco de la Escuela Alejandrina. De ellos reproducimos algunos a fin de que podamos meditar desde una reflexión profunda la Gnosis que llevan implicita.

· Primero has de adorar a los Dioses Inmortales, como ha quedado establecido y ordenado por la Ley.
· Respeta el Juramento y, después a los Héroes, todos ellos tan provistos de bondad y rodeados de Luz.
· Por lo mismo no olvides a los Genios terrenales, a los que debes de prestar la atención correspondiente.
· Sobre todo honra a tus padres y a tus parientes mas cercanos.
· Realiza sólo aquellas cosas que no puedan dañarte, y reflexiona antes de llevarlas a la práctica.
· No consientas que el sueño cierre tus párpados al acostarte.
· Nunca dejes de buscar la amistad de todos aquellos que se distinguen por su virtud.
· Considera que es propio de un infeliz el hablar o actuar sin una noble premeditación.

sábado, 1 de enero de 2011

DISCURSO DEL DALAI LAMA AL RECIBIR EL PREMIO NOBEL DE LA PAZ

« DISCURSO DE S.S. EL DALAI LAMA TENZIN GYATSO AL RECIBIR EL PREMIO NÓBEL DE LA PAZ. OSLO, NORUEGA, DICIEMBRE DE 1989 » 

Hermanos y Hermanas:
Es un honor y un placer estar hoy entre ustedes. Me alegro realmente de ver muchos viejos amigos que han venido de diferentes rincones del mundo y de poder hacer nuevos amigos, a quienes espero encontrar de nuevo en el futuro.
Cuando me encuentro con gente de diferentes partes del mundo, siempre recuerdo que todos somos básicamente iguales: todos somos seres humanos. Posiblemente vistamos ropas diferentes, nuestra piel sea de color diferente o hablemos distintos idiomas. Pero eso es superficial; en lo básico, somos seres humanos semejantes u esto es lo que nos vincula los unos a los otros. Además, es lo que hace posible que nos entendamos y que desarrollemos amistad e intimidad.
Pensando sobre lo que podía decir hoy, he decidido compartir con ustedes los problemas comunes con los que todos nosotros, como miembros de la familia humana, nos enfrentamos. Puesto que todos compartimos este pequeño planeta, tenemos que aprender a vivir en armonía y paz entre nosotros y con la naturaleza. Esto no es solamente un sueño, sino una necesidad. Dependemos los unos de os otras en tantas cosas que ya no podemos vivir en comunidades aisladas, ignorando lo que ocurre fuera de ellas.
Cuando nos encontramos con dificultades necesitamos ayudarnos los unos a los otros, y debemos compartir la buena fortuna que gozamos. Les hablo solamente como otro ser humano, como un sencillo monje. Si encuentran útil lo que digo, espero que intenten practicarlo.
Hoy también deseo compartir con ustedes mis sentimientos con respecto a la difícil situación y las aspiraciones del pueblo de Tíbet. El Premio Nóbel es un premio que ellos bien merecen por su valor e inagotable determinación durante los pasados cuarenta años de ocupación extranjera. Como libre portavoz de mis compatriotas cautivos, hombres y mujeres, siento que es mi deber levantar la voz en su favor.
No hablo con un sentimiento de ira u odio contra aquellos que son responsables del inmenso sufrimiento de nuestro pueblo y de la destrucción de nuestra tierra, nuestros hogares y nuestra cultura. Ellos también son seres humanos que luchan por encontrar la felicidad y merecen nuestra compasión. Sólo hablo para informarles de la triste situación de hoy en día en mi país y de las aspiraciones de mi pueblo, porque en nuestra lucha por la libertad, sólo poseemos como única arma la verdad.
La comprensión de que somos básicamente seres humanos semejantes que buscan la felicidad e intentan evitar el sufrimiento, es muy útil para desarrollar un sentido de fraternidad, un sentimiento cálido de amor y comprensión por los demás. Esto, a su vez, es esencial si queremos sobrevivir en el, cada vez más reducido, mundo en que vivimos.
Porque si cada uno de nosotros buscamos egoístamente sólo lo que creemos que nos interesa, sin preocuparnos de las necesidades de los demás, acabaremos no sólo haciendo daño a los demás, sino también a nosotros mismos. Este hecho se ha visto claramente a lo largo de este siglo.
Sabemos que hacer la guerra nuclear hoy, por ejemplo, sería una forma de suicidio; o que contaminar la atmósfera o el océano para conseguir un beneficio a corto plazo, sería destruir la base misma de nuestra supervivencia. Puesto que los individuos y las naciones están volviéndose cada vez más interdependientes, no tenemos más remedio que desarrollar lo que yo llamo un sentido de responsabilidad universal.
En la actualidad, somos realmente una gran familia mundial. Lo que ocurre en una parte del mundo puede afectarnos a todos. Esto, por supuesto, no es solamente cierto para las cosas negativas, sino que es igualmente válido para los progresos positivos. Gracias a los extraordinarios medios de comunicación tecnológicos, no sólo conocemos lo que ocurre en otra parte, sino que también nos vemos afectados directamente por los acontecimientos de sitios remotos.
Nos sentimos tristes cuando hay niños hambrientos en el este de África. Del mismo modo, nos alegramos cuando una familia se reúne, después de una separación de décadas debido al muro de Berlín. Cuando ocurre un accidente nuclear a muchos kilómetros de distancia, en otro país, nuestras cosechas y ganado se contaminan y nuestra salud y sustento se ven amenazados. Nuestra propia seguridad aumenta cuando la paz irrumpe entre facciones que luchan en otros continentes.
Pero la guerra o la paz, la destrucción o la protección de la naturaleza, la violación o el fenómeno de los derechos humanos y libertades democráticas, la pobreza o el bienestar material, la falta de valores espirituales y morales o su existencia y desarrollo y la ruptura o desarrollo del entendimiento humano, no son fenómenos aislados que puedan ser analizados y abordados independientemente. De hecho, están muy relacionados a todos los niveles y necesitan ser tratados con ese entendimiento.
La paz, en el sentido de ausencia de guerra, es de poco valor para alguien que se está muriendo de hambre o de frío. No eliminará el dolor de la tortura infligida a un prisionero de conciencia. Ni tampoco consuela a aquellos que pierden a sus seres queridos en inundaciones causadas por la intensa deforestación en un país vecino.
La paz sólo puede durar allí donde los derechos humanos se respetan, donde la gente está bien alimentada y donde los individuos y naciones son libres. La verdadera paz con nosotros mismos y con el mundo a nuestro alrededor sólo se puede lograra través del desarrollo de la paz mental. Los otros fenómenos mencionados anteriormente están también relacionados. Así, por ejemplo, comprendemos que un medio ambiente limpio, riqueza o democracia tienen poco valor frente a la guerra, especialmente la guerra nuclear, y que el desarrollo material no es suficiente para asegurar la felicidad humana.
El progreso material es, por supuesto, importante para el avance humano. En Tíbet prestamos muy poca atención al desarrollo económico y tecnológico, y actualmente nos damos cuenta de que esto fue una equivocación. Al mismo tiempo, el desarrollo material sin un desarrollo espiritual puede causar también graves problemas. En algunos países se concede demasiada atención a las cosas externas y muy poca importancia al desarrollo interior. Creo que ambos son importantes y deben ser desarrollados conjuntamente para conseguir un buen equilibrio entre los dos.
Los tibetanos somos siempre considerados por los visitantes extranjeros como gente feliz y jovial. Esto forma parte de nuestro carácter nacional, arraigado en valores culturales y religiosos que acentúan la importancia de la paz mental conseguida por medio de generar amor y bondad hacia todos los seres vivos, humanos y animales. La clave es la paz interior: si se tiene paz interior, los problemas externos no afectarán al profundo sentido de paz y tranquilidad. En este estado mental se pueden afrontar las situaciones con razonamiento y tranquilidad, mientras se mantiene la felicidad interior. Esto es muy importante. Sin paz interior, por muy confortable que sea la vida material, aún se estará preocupado, molesto o triste por diferentes circunstancias.
Por lo tanto, está bien claro que tiene una gran importancia comprender la interrelación entre estos y otros fenómenos y considerar y tratar de resolver los problemas de una forma equilibrada que tenga en consideración los diferentes aspectos. Por supuesto, no es fácil. Pero el intentar resolver un problema tiene poco beneficio si actuando de esta forma creamos otros igualmente serios. Por tanto, no tenemos alternativa: debemos desarrollar un sentido de responsabilidad universal, no sólo en el aspecto geográfico, sino también con respecto a las diferentes cuestiones con las que se enfrenta nuestro planeta.
La responsabilidad no descansa sólo en los líderes de nuestros países o en aquellos que han sido elegidos para hacer un trabajo concreto. Está individualmente en cada uno de nosotros. La paz empieza dentro de cada uno. Cuando poseemos paz interior, podemos estar en paz con nuestro alrededor.
 Cuando nuestra comunidad está en un estado de paz, esta paz suele ser compartida con nuestras comunidades vecinas. Cuando sentimos amor y bondad hacia los demás, esto no sólo hace que los demás se sientan amados y protegidos, sino que nos ayudan también a nosotros a desarrollar paz y felicidad interior. y hay maneras en las que podemos trabajar conscientemente para desarrollar paz y felicidad interior. Para algunos de nosotros, la forma más efectiva de hacerlo es a través de las prácticas religiosas. Lo importante es que cada uno de nosotros hagamos un esfuerzo sincero de tomar seriamente nuestra responsabilidad por los demás y por el medio ambiente.
Me siento muy alentado por los acontecimientos que están teniendo lugar a nuestro alrededor. Después de que los jóvenes de muchos países, particularmente en el norte de Europa, han hecho repetidas llamadas para que cese la peligrosa destrucción del medio ambiente que se está llevando a cabo en nombre del desarrollo económico, los líderes políticos mundiales están ahora empezando a dar pasos significativos para solucionar este problema. El informe de la Comisión Mundial de Desarrollo y Medio Ambiente al Secretario General de la Naciones Unidas (el informe Brundtland), fue un paso importante para la toma de conciencia de los gobiernos sobre la urgencia de tal cuestión.
Serios esfuerzos para llevar la paz a las zonas destrozadas por la guerra y conseguir el derecho de autodeterminación de algunos pueblos, han traído como resultado la retirada de las tropas soviéticas de Afganistán y el establecimiento de la independencia de Namibia. Gracias a los esfuerzos populares no violentos, cambios dramáticos han ocurrido en muchos lugares, desde Manila, en Filipinas, a Berlín, en la Alemania del Este, acercando muchos países a una verdadera democracia. Con la era de la guerra fría aparentemente terminada, la gente vive en todas partes con renovada esperanza.
Lamentablemente, los valerosos esfuerzos del pueblo chino para traer un cambio similar a su país fueron brutalmente aplastados en el pasado mes de junio. Pero sus esfuerzos son también una fuente de esperanza. El poder militar no extinguido el deseo de libertad y la determinación del pueblo chino por lograrla.
En particular, admiro el hecho de que estos jóvenes, a los que se les ha enseñado que "el poder crece con los cañones de los fusiles", hayan elegido en cambio el uso de la no-violencia como arma. Estos cambios positivos indican que la razón, el valor, la determinación y el inextinguible deseo de libertad, puedan finalmente vencer. En la lucha entre las fuerzas de la guerra, violencia y opresión por una parte, y la paz, razón y libertad por otra, estas últimas están ganando terreno. Esta situación nos da a los tibetanos la esperanza de que también nosotros un día seremos libres de nuevo.
La concesión del Premio Nóbel a un simple monje del remoto Tíbet, aquí en Noruega, también nos llena a los tibetanos de esperanza. Quiero decir que, a pesar del hecho de no hemos atraído la atención hacia nuestra difícil situación por medios violentos, tampoco hemos sido olvidados. Esto también quiere decir que los valores que nosotros apreciamos particularmente, nuestro respeto hacia todas las formas de vida y la creencia en poder de la verdad, son hoy reconocidos y fomentados. Es también un tributo a mi maestro, Mahatma Gandhi, cuyo ejemplo es una inspiración para muchos de nosotros.
La concesión de este premio es una indicación de que este sentido de responsabilidad universal se está desarrollando. Estoy profundamente conmovido por la sincera preocupación mostrada por mucha gente en esta parte del mundo por el sufrimiento del pueblo del Tíbet. Esto es una fuente de esperanza no sólo para nosotros los tibetanos, sino para todos los pueblos oprimidos.
Como saben, Tíbet ha estado bajo ocupación extranjera durante cuarenta años. Hoy en día, hay estacionadas en Tíbet más de un cuarto de millón de tropas chinas. Algunas fuentes estiman el doble de esa cifra. Durante todo este tiempo, los tibetanos han estado desposeídos de sus más básicos derechos humanos, incluyendo el derecho a la vida, a moverse, a hablar o a practicar sus cultos, mencionando sólo algunos. Más de una sexta parte de la población de seis millones de tibetanos ha muerto como resultado directo de la invasión y ocupación china.
Incluso antes de que comenzara la Revolución Cultural muchos de los monasterios, templos y edificios históricos fueron destruidos. Y casi todo lo que quedó fue destruido durante la Revolución Cultural. No deseo hacer hincapié en este punto, que por otra parte es bien conocido. Lo importante es darse cuenta, sin embargo, de que a pesar de la limitada libertad concedida después del año 1979 para reconstruir partes de algunos monasterios y otras muestras de liberalización, los derechos humanos fundamentales son, todavía, violados sistemáticamente. En los últimos meses esta grave situación ha empeorado todavía más.
Si no fuera por nuestra comunidad en el exilio, tan generosamente amparada y apoyada por el gobierno y el pueblo de la India y ayudada por organizaciones e individuos de muchos lugares del mundo, nuestra nación sería poco más que el resto destrozado de un pueblo. Nuestra cultura, religión e identidad nacional hubieran sido efectivamente eliminadas. Lo que ha sucedido es que hemos construido escuelas y monasterios en el exilio y hemos creado instituciones democráticas que sirvan a nuestro pueblo para conservar las semillas de nuestra civilización. Con esta experiencia tratamos de poner en práctica una plena democracia para el futuro del Tíbet libre. Así, mientras desarrollamos nuestra comunidad en el exilio sobre unas líneas modernas, también cuidamos y preservamos nuestra propia identidad y cultura, y llevamos esperanza a millones de nuestros compatriotas en el Tíbet.
El problema más urgente en este momento es la masiva afluencia de colonos chinos hacia Tíbet. A pesar de que en las primeras décadas de ocupación un considerable número de chinos fueron transferidos a las zonas orientales de Tíbet -a las provincias tibetanas de Amdo (Chinghai) y Kham, cuya mayor parte ha sido anexionada por la provincia china vecina-, desde 1983 una cantidad sin precedente de chinos han sido alentados por su gobierno a emigrar a todas las zonas de Tíbet, incluyendo el centro y oeste de Tíbet (al que la República Popular China alude como la Región Autónoma de Tíbet). Los tibetanos están siendo reducidos rápidamente a una insignificante minoría en su propio país. Este proceso, que amenaza la verdadera supervivencia de la nación tibetana, su cultura y herencia espiritual, aún puede ser detenido e invertido. Sin embargo, esto debe hacerse ahora, antes de que sea demasiado tarde.
El nuevo ciclo de protestas y represión violenta que empezó en Tíbet en septiembre de 1987 y culminó con la imposición de la ley marcial en Lhassa, la capital, en marzo de 1989, fue en gran parte una reacción a esta enorme influencia de los chinos. La información que ha llegado a nosotros en el exilio señala que las marchas de protesta y otras formas de manifestaciones pacíficas continúan en Lhassa y en numerosas parte de Tíbet, a pesar de los severos castigos y trato inhumano dado a los tibetanos detenidos por expresar sus quejas. No se conoce el número de tibetanos muertos por las fuerzas de seguridad durante las manifestaciones de marzo, y los que han muerto en la cárcel después aunque se cree que son más de doscientos. Miles han sido detenidos o arrestados y encarcelados, y la tortura es algo común.
En base a este empeoramiento de la situación y para prevenir futuros derramamientos de sangre, propuse lo que generalmente se conoce como el Plan de Paz en Cinco Puntos, para la restauración de la paz y los derechos humanos en Tíbet. El año pasado, en mi discurso de Estrasburgo, expliqué los detalles del mismo. Creo que este plan proporciona una estructura razonable y realista para negociar con la República Popular China. Hasta ahora, sin embargo, los líderes chinos no han dado una respuesta constructiva. La brutal represión del movimiento democrático chino en junio de este año (1989), sin embargo, refuerza mi punto de vista de que cualquier solución del problema tibetano sólo será significativa si es apoyada por unas adecuadas garantías internacionales.
El Plan de Paz en Cinco Puntos aborda los asuntos principales y aquellos relacionados con ellos , a los cuales me he referido en la primera parte de mi conferencia. Pedimos:
1) La transformación de la totalidad de Tíbet, incluyendo las provincias orientales de Kham y Amdo, en una zona de "ahimsa" (no-violencia)
2) El abandono por China de la política de traslado de población.
3) El respecto a los derechos humanos y a las libertades democráticas fundamentales del pueblo tibetano.
4) La restauración y protección del entorno natural de Tíbet.
5) El comienzo de negociaciones formales sobre la futura situación de Tíbet y las relaciones entre los pueblos chino y tibetano.
En la conferencia de Estrasburgo propuse que Tíbet se convierta en una entidad democrática y política totalmente autogobernada.
Quiero aprovechar esta oportunidad para exponer el concepto de zona ahimsa o santuario de paz, que es el elemento central del Plan de Paz de Cinco Puntos. Estoy convencido de que es de una gran importancia no sólo para el Tíbet, sino para la paz y estabilidad de Asia.
Mi sueño es que toda la meseta tibetana se convierta en un refugio libre, donde los seres humanos y la naturaleza puedan convivir en equilibrio armonioso y pacífico. Sería un lugar donde la gente de todo el mundo podría venir en busca del verdadero sentido de la paz interior, fuera de las tensiones y presión de una gran parte del mundo. Tíbet podría, en efecto, convertirse en un centro creativo para fomentar y desarrollar la paz.
Éstos son los elementos clave para la propuesta zona Ahimsa: Toda la meseta tibetana sería desmilitarizada. La fabricación, las pruebas y el almacenamiento de armas nucleares y otros armamentos en la meseta tibetana serían prohibidos. La meseta tibetana sería convertida en el parque natural o biosfera más grande del mundo. Leyes estrictas se impondrían para proteger la fauna y la flora; la explotación de recursos naturales sería cuidadosamente regulada para no dañar los ecosistemas pertinentes; y se adoptaría una política de desarrollo continuado en las zonas pobladas. La fabricación y el uso de la energía nuclear y demás tecnologías que producen residuos peligrosos serían prohibidos. Los recursos nacionales y la política estarían dirigidos hacia una promoción activa de la paz y la protección del entorno natural. Las organizaciones dedicadas al fomento de la paz y a la protección de todas las formas de vida encontrarían acogida en Tíbet. El establecimiento de organizaciones internacionales y regionales para la promoción y protección de los derechos humanos serían alentados en Tíbet.
La altitud y el tamaño de Tíbet, así como su historia única y profunda herencia espiritual, hacen que pueda perfectamente desempeñar el papel de un santuario de paz en el estratégico corazón de Asia. Esto también estaría de acuerdo con su papel histórico de nación budista pacífica y región "amortiguadora", separando a los grandes y a menudo rivales poderes del continente asiático.
Para reducir las tensiones existentes en Asia, el presidente de la Unión Soviética, el señor Gorbachov, propuso la desmilitarización de las fronteras chino-soviéticas, transformándolas en "fronteras de paz y buena vecindad". El gobierno de Nepal, anteriormente, propuso que el país himaláyico de Nepal, fronterizo con Tíbet, debe convertirse en zona de paz, aunque esta propuesta no incluía la desmilitarización del país.
Para la estabilidad y la paz en Asia, es esencial crear zonas de paz que separen a los mayores poderes y adversarios potenciales del continente. La propuesta del presidente Gorbachov, que también incluye una total retirada de las tropas soviéticas en Mongolia, ayudaría a reducir la tensión y la potencial confrontación entre la Unión Soviética y China. Una zona de verdadera paz debe, evidentemente, ser creada también para separar a los estados más poblados del mundo, China e India.
El establecimiento de la zona ahimsa requeriría la retirada de las tropas e instalaciones militares del Tíbet, lo cual permitiría también a India y Nepal retirar tropas e instalaciones militares de lasa fronteras himaláyicas con Tíbet. Esto tendría que ser llevado a cabo por acuerdos internacionales. Y sería muy interesante y beneficioso para los estados de Asia, particularmente para China e India, puesto que incrementaría su seguridad y al mismo tiempo reduciría la carga económica de mantener una alta concentración de tropas en remotas regiones.
Tíbet no sería la primera región estratégica en ser desmilitarizada. Partes de la península del Sinaí, el territorio egipcio que separa Israel de Egipto, han estado desmilitarizadas desde hace algún tiempo. Por supuesto, Costa Rica es el mejor ejemplo de un país completamente desmilitarizado.
Tíbet no sería tampoco la primera zona convertida en reserva natural o biosfera. Muchos parques han sido creados a lo largo de todo el mundo. Algunas zonas muy estratégicas han sido convertidas en "parques de la paz" naturales. El Parque de la Amistad, en la frontera de Costa Rica y Panamá, y el proyecto "Sí a la Paz", en la frontera de Costa Rica y Nicaragua, son dos ejemplos.
Cuando visité Costa Rica, pude ver cómo un país puede desarrollarse con éxito sin ejército, para llegar a ser una democracia estable, dedicada a la paz y la protección del entorno natural. Esto confirmó mi creencia de mi visión de Tíbet en el futuro es un plan realista, no meramente un sueño.
Permítanme terminar con una nota personal de agradecimiento a todos ustedes y a nuestros amigos que hoy no se encuentran aquí. La preocupación y el apoyo que han expresado por la difícil situación de los tibetanos nos ha conmovido enormemente, y continúa dándonos valor para luchar por la libertad y la justicia; no con el uso de las armas, sino con las poderosas armas de verdad y la determinación.
Sé que hablo en nombre de todo el pueblo de Tíbet cuando les doy las gracias y les pido que no olviden a Tíbet en este momento tan crítico de nuestra historia. Nosotros también esperamos contribuir al desarrollo de un mundo más pacífico, más humano y más hermoso. El futuro Tíbet libre procurará ayudar a todos los necesitados a lo largo de todo el mundo, a proteger la naturaleza y a promover la paz. Creo que la habilidad de los tibetanos para combinar las cualidades espirituales con una actitud realista y práctica nos permite hacer una contribución especial, por modesta que sea. Ésta es mi oración y esperanza.
Para finalizar, permítame compartir con ustedes una corta oración que me da una gran inspiración y determinación:
Por tanto tiempo como dure el espacio,
por tanto tiempo como permanezcan seres vivos,
hasta entonces, pueda yo también permanecer
para disipar la miseria del mundo.
Muchas gracias.
Su Santidad el Decimocuarto Dalai Lama Tenzin Gyatso.
Oslo, Noruega, Diciembre de 1989.