domingo, 31 de julio de 2011

LA MEDITACIÓN EN EL DIARIO VIVIR

¿QUÉ ES LA MEDITACIÓN?
Para algunas personas esta pregunta es quizás superflua o inútil. En realidad existen muchas ideas, opiniones, conceptos sobre este tema.

Podemos empezar diciendo que la meditación es un ejercicio o más bien una sucesión de ejercicios que permite lograr una cierta tranquilidad interior. La meditación es pues un ejercicio práctico y también un estado interior. Un estado interior, en verdad, que no conocemos pues pasamos nuestro tiempo absorbidos en actividades de todo tipo. Además estamos prisioneros en una eterna carrera de búsqueda del placer y de la satisfacción, tratando de huir del dolor y de la insatisfacción.

Nuestro estado interior es pues un estado de agitación permanente, donde el silencio no tiene lugar. Además, vemos la vida a través de una pantalla de pensamientos que falsean nuestras relaciones con el mundo, con nuestros semejantes y con nosotros mismos, es decir, con nuestro propio SER. Así es nuestra situación hoy en día.

La Gnosis nos ofrece una maravillosa oportunidad de llevar a cabo un balance sobre nuestro estado de salud interior, sobre nuestras fuerzas, sobre nuestras debilidades y sobre la calidad de nuestras múltiples relaciones; es también un momento propicio donde debemos elegir, decidir en cual dirección queremos ir. Existen dos posibles direcciones.

La primera dirección es fácil de tomar, pues nos conformamos con nuestra pequeña vida hecha de pequeños placeres egoístas, una vida donde se acumulan las ilusiones y las desilusiones, una vida donde las preocupaciones, el miedo y la agitación dominan y dominarán.

La segunda dirección es diferente. Es la dirección del hombre rebelde que no acepta ni el conformismo ni la mediocridad. Los grandes Maestros nos invitan a recorrer este camino revolucionario iniciático. Este camino que nos lleva hacia la emancipación psicológica, hacia la libertad que necesitamos descubrir, capturar, experimentar.

Hemos hablado, anteriormente, de la meditación como una sucesión de ejercicios, llevando a una tranquilidad interior, una serenidad interior. La práctica diaria de la meditación puede llevarnos a este estado de bien estar, pero este estado no es el verdadero estado de la meditación, es solamente una etapa.

Pues cuando creemos al mental tranquilo pero no nos llega ninguna experiencia divina, es porque el mental no es ni calmo ni silencioso y que en el fondo continúa hablando, luchando. El estado de meditación implica no solamente un mental totalmente pasivo, sino sobre todo se verifica por la llegada de un elemento nuevo, de un elemento transformador. Es la esencia, la conciencia quien solamente ella es portadora de un estado místico, divino. La conciencia es el único, elemento a poder, a saber meditar. Tenemos entonces dos fuerzas opuestas.

Hay lo que observa a través de un auténtico recuerdo de si frente a lo que es observado. Los pensamientos, las asociaciones mecánicas (los intrusos). Hay lo que está completamente atento frente a lo que es desatento, lo que es consciente y objetivo frente al inconsciente, subconsciente, infraconsciente y totalmente subjetivo. Hay el orden frente al desorden.

Aquí tenemos la verdadera separación interior, la segregación interior auténtica.

Experimentar la realidad de la meditación tiene sus exigencias, sus reglas, sus leyes. La primera de estas exigencias corresponde a una actitud nueva frente a las prácticas como frente a la vida, una actitud diferente que invita al meditante a concebir, capturar, aprehender la meditación, no sólo como una sucesión de ejercicios que realizarnos a ciertas horas del día, sino de tomar la meditación como una manera de vivir, una ética de vida.

Los ejercicios de meditación no son entonces hechos aislados de la vida cotidiana, más forman un todo, un conjunto sólido mucho más armonioso. Esta ética de vida tiene como fundamento la disciplina mental. Pues como pretender calmar la mente a una hora precisa de la mañana o de la tarde, cuando durante el resto del día parecemos autómatas fascinados por las formas, preocupados, ilusionados por las cosas de la vida. Por el contrario, si adquirimos más seriedad, en lugar de pasar el tiempo soñando y hablando internamente, frenamos esta actividad mental desbordante y cansada, así actuando de esta manera nos preparamos construyendo poco a poco un cierto clima, una cierta atmósfera propicia a la introspección.

Reducir nuestro coeficiente de distracción, reducir el cansancio y las múltiples pérdidas de energía que la identificación trae consigo. Esta energía ahorrada será de mucha utilidad para formar ese centro de gravedad que tanto necesitamos.

El  Maestro Samael nos invita a vivir una vida más ordenada, más armoniosa. Nos invita a vivir la filosofía de la momentaneidad como una ética de vida, con paciencia y tenacidad, estar presente en todo momento, de acuerdo a nuestros límites y posibilidades; poco a poco, traer la mente aquí en el presente, ir a buscarla en el país psicológico una y otra vez, hasta vencer. Un gran Maestro del budhismo Zen dijo: "si caminan, caminen; si comen, coman; si se lavan, lávense, más no duden".
Es decir, hagan una sola cosa a la vez, mas háganla bien. ¡Cuántos errores lamentables podríamos haber evitado!

Viendo así la meditación como un todo compacto, vemos esta interrelación entre la vida cotidiana como una preparación dirigida a la introspección y los ejercicios de meditación mismos que nos dan la distancia, el desapego necesario con el cual se enfrentan los problemas diarios de la vida serenamente.
Y así, a la pregunta qué es meditar, podremos responder: aprender a vivir.

LOS OBSTÁCULOS A LA MEDITACIÓN

1.- Los mayores obstáculos están en el interior de nosotros.

Los numerosos años pasados en las filas gnósticas suelen transformarse en obstáculo a la meditación. Existe un fenómeno de acumulación de datos sobre la enseñanza gnóstica. Estas informaciones, no siendo masticadas y menos aún digeridas, se quedan en la memoria donde se amontonan. El estudiante puede entonces apropiarse de estos datos, haciéndolos parte de su propio patrimonio su propio saber, su propio conocimiento. Este saber intelectual se transforma con el tiempo en saber falsamente vivido, falsamente propio. La práctica de la gnosis viene a ser completamente inútil. Tengamos cuidado con esta trampa. Revalorizar la enseñanza es necesario, aplicar esta máxima del partir de cero es indispensable. "No sé nada, no soy nada".

De todos modos el yo no sabe nunca nada, duda siempre, como tampoco el yo no es nunca nada. Está llamado tarde o temprano a convertirse en polvareda cósmica. "Vanidad de vanidad, todo es vanidad."

2.- El desaliento, el desánimo.

El desaliento tiene tres causas principales:

a) La impaciencia que es esa tendencia negativa a quererlo todo rápidamente, llegar a la meta. Tener ya resultados...
Muchas veces esta impaciencia tiene sus raíces en el orgullo, en la auto-imagen exageradamente positiva que tenemos de nosotros mismos. El comenzar de cero puede ser de gran utilidad. El meditante no es un corredor de cien metros con sus esfuerzos cortos y violentos. Mas bien, el meditante se asemeja a un corredor de maratón, esfuerzos regulares, prolongados y constantes.

b) Nuestras esperanzas son exageradas, desproporcionadas.
"Recibir mucho y dar poco". Lo mejor, es no tener ningún tipo de esperanzas, pues éstas abren las puertas a las ilusiones y éstas, a su vez, a las desilusiones. Además, las esperanzas monopolizan cierto tipo de energía que obstruyen los canales vitales, prohibiendo así toda clase de experiencia directa.

c) La costumbre de compararnos.
Un obstáculo mayor en el terreno de la meditación es la mala costumbre de compararnos a los demás. Esta comparación sistemática abre las puertas a dos sentimientos negativos: la envidia y la vergüenza. La envidia es la tendencia a querer parecer, a imitar, lo que más tarde se transforma en resentimientos y dolores.
La vergüenza lleva al estudiante hacia los complejos y bloqueos de todo tipo.

3.- La incapacidad de concentrarse.

Este gran impedimento tiene dos causas principales. La primera causa es debida a la falta de toda disciplina mental en nuestra vida diaria. La segunda causa se refiere a los numerosos excesos que abundan en nuestro diario vivir.

a) el exceso de alimentación impide todo tipo de prácticas.
b) el exceso de trabajo profesional puede transformarse en obstáculo principal a nuestro avance espiritual por falta de energía. Esta situación particular puede ser también una prueba.
c) el exceso de vida social lleva también al cansancio, al agotamiento del cuerpo físico y por otra parte fortifica la mente. Una vida social equilibrada es saludable. Un exceso de vida social nos debilita.
d) Las diversas distracciones mentales, de las cuales somos muy aficionados, por ejemplo la lectura barata, el cine, la televisión, los computadores, etc... Todas estas costumbres producen agitación y desorden mental y en definitiva provocan el sueño de la conciencia.

Así pues, si nosotros queremos el despertar de la conciencia, necesitamos reducir todas estas actividades que contaminan nuestra mente y la hacen más torpe, más inútil para todo tipo de práctica de introspección.

Ser más independiente de la mente es nuestro propósito, nuestro objetivo.

LA ATENCIÓN Y LA CONCENTRACIÓN

Un impedimento a la meditación correcta es debido al poco desarrollo de esas capacidades mentales: La atención y la concentración.

Estas dos facultades de la mente tienen como objetivo único: Observar. Observar sin críticas, sin juicios, sin condenación alguna .

El desarrollo de tales capacidades lleva al estudiante, al meditante posteriormente (algunos años) a la experiencia directa de la verdadera auto-observación (facultad de la esencia). La atención y la concentración observan sin emitir juicio. No son prisioneras de lo que perciben. Normalmente la primera fase de atención es muy corta. Rápidamente llega el proceso de la conceptualización.

La atención se ubica antes del pensamiento en el proceso de la percepción. Así nuestros trabajos consisten en prolongar ese preciso instante de real atención.

La diferencia que hay entre la atención y la concentración, es la diferencia que hay entre estar atento y estar concentrado. Podremos estar atentos a varias cosas a la vez, pero podemos estar concentrados sobre una cosa a la vez.

La atención es más amplia pero la concentración ayuda a fijarse en un solo objeto; sin embargo las dos se desarrollan a través de la práctica.

En el ejercicio que vamos a realizar, utilizaremos nuestra respiración como punto de apoyo. Vamos a concentrarnos sobre la sensación que produce la respiración al entrar y salir por las aletas de nuestra nariz. Existe un punto matemático que debemos ubicar. Se utiliza la respiración por ser ésta disponible en permanencia. También es un fenómeno vivo que está en relación con el movimiento perpetuo de la creación.

LA MENTE

La sustancia mental que corresponde al ser humano está habitada por intrusos, múltiples personajes que él mismo ha creado, ha fabricado. Estas energías negativas personifican nuestros errores, vicios, tendencias y malas costumbres.

Nuestro cerebro está contaminado por estos intrusos que prohíben que esta energía cósmica universal fluya libremente en nuestro interior. De esta manera los agregados no dejan que los mensajes de lo alto lleguen a nuestra conciencia.

¿Qué hacer con estos intrusos? ¿Qué hacer con el mental? Hablaremos sobre las actitudes correctas a adoptar. Terminaremos nuestra exposición con una práctica sobre la atención.

¿Qué hacer cuando la mente se escapa?

1) No hacer: Identificarse, es decir, irse con él en nuestro país psicológico. Ya no hay atención, solamente pérdida de energía y fortalecimiento de algún defecto. Ignorarlo o condenarlo. Eso implica conflictos y tormentos anteriores.

2) Hacer:
· Desplazar, momentáneamente, nuestra atención sobre el objeto de distracción y observar (sin comentarios o análisis).
· Volver a la respiración. A veces es suficiente. La mente también se puede tranquilizar contando mentalmente cada ciclo completo de respiración. Es decir, a cada inspiración y expiración contamos uno, al segundo ciclo contamos dos, esto hasta diez. Luego seguimos sin contar.

 Cuando la mente es más fuerte, es necesario dialogar con ella. «Mente, ¿qué quieres? ¿qué buscas? ¿por qué no me dejas en paz?» etc. Hay que hablarle como alguien de exterior, como un intruso. Hacerle ver que sus preocupaciones no tienen ningún fundamento verdadero. Volver a nuestra respiración.

Si vuelve la mente, entonces seremos firmes y tenaces. El mental debe entender quien manda y quien debe obedecer. Es necesario reducir a cero las dudas. Hacerle ver que se equivoca, que sus propósitos son vacíos, etc... Necesitamos ordenar el desorden interior.

Podemos naturalmente pedir la ayuda de nuestra Madre Divina. En caso de necesidad, ella está siempre presente, dispuesta a auxiliarnos… La mente, tarde o temprano se cansa, toda idea fija tiene un fin.

Lo importante en un principio es observar la actividad de la mente, su funcionalismo, guardando como punto de apoyo nuestra respiración. De esta manera, esta práctica no puede ser ni buena ni mala, solamente hay una realidad interior a constatar, a verificar. El solo hecho de realizar cotidianamente esta observación, va a favorecer, al cabo de un cierto tiempo (semanas, meses), una disminución de la actividad mental, lo que nos permite acercarnos al verdadero estado de meditación a partir del cual podemos pretender realizar prácticas más complejas como la observación, comprensión y disolución del yo, del intruso.

Todos los obstáculos no existen para disminuirnos o abatirnos. En realidad estas dificultades deben ser tomadas como desafíos que sirven para crecer.

Estos impedimentos se convierten entonces en verdaderos trampolines que nos conducen al hombre nuevo, al hombre rebelde, al hombre auténtico que duerme profundamente en nuestro interior. Ese hombre debe despertar y levantarse para transformarse en una herramienta útil para nuestro Ser y para nuestra humanidad doliente.

EL ABRAXAS GNÓSTICO III-10

EL ABRAXAS GNÓSTICO III-9

EL ABRAXAS GNÓSTICO II-8

PETRA

La ciudad de Petra, excavada en la roca en el desierto del sur de Jordania y oculta entre riscos y barrancos permaneció perdida para occidente durante más de trescientos años, hasta que en el año 1812 el explorador suizo John Lewis Burckhardt, viajando por la región disfrazado como beduino nómada, se encontró con esta pérdida maravilla del mundo.

Petra es una ciudad de color salmón (rojo-rosa), casi tan antigua como el tiempo, plantea numerosos interrogantes, aún sin resolver, y su atmósfera misteriosa resulta verdaderamente fascinante.

Las ruinas de Petra se encuentran en una cañada de poco más de 1 Km2 de superficie a la que se llega por un desfiladero que se estrecha hasta tener solo 3'60 m. de ancho, por el cual pasaba en otro tiempo la calle principal de la ciudad.

Las tumbas, pasan de 750, son lo más importante de los restos de Petra. Excavadas en la roca por todas partes sirvieron de habitación a los primitivos Nabateos.

Cerca de la entrada se ven los restos de un arco que unía los dos lados del "Sik" o desfiladero. A poco más de un kilómetro de la entrada del "Sik" se encuentra el monumento más curioso de Petra, "EL JAZNE" (EL TESORO).

Siguiendo por el "Sik" se llega a una sala de reunión o santuario rodeada de bancos a la cual se sube por una escalera tallada en la roca.

El teatro, está dispuesto en hemiciclo y tallado por completo en la roca, tiene 33 hileras de asientos para más de 3.000 personas. Poco después del teatro empieza la ciudad propiamente dicha.

Más adelante encontramos en el santuario denominado "CASTILLO DEL FARAÓN" que es un templo cuya nave central contenía la imagen de la divinidad.

En el monte de la acrópolis, al que se sube por una escalera tallada, están las ruinas del castillo de los cruzados.

Entre otros de los monumentos importantes destaca, la "TUMBA CORINTIA", la de LOS TRES PISOS, LA DEL GOBERNADOR, la DEL JARDÍN, y otras muchas.

A unos 5 Km. del "CASTILLO DEL FARAÓN", se encuentra el Templo que los árabes llaman "ED-DEIR" (EL CONVENTO), cuya fachada es imitación de la de "EL-JAZNE" (EL TESORO), en la misma meseta donde está el convento hay diferentes santuarios: "EL MONTE DE LOS OBELISCOS" o "EN NEJR", donde hay dos columnas de piedra talladas en la roca viva, símbolo que se encuentra en todos los santuarios de los antiguos pueblos Semitas.

Petra fue construida en el Valle de Moisés, uno de los lugares en los que, según la tradición, Moisés golpeó la roca y el agua brotó de ella; tal y como lo sigue haciendo en la actualidad.

Hoy en día existe una ciudad muy cercana a Petra llamada "WADI MUSA" (PUENTE Y VALLE DE MOISÉS). Esta corriente de agua que surge en "WADI MUSA" es precisamente una de las fuentes que mantuvieron con vida a la ciudad de Petra. Sus habitantes debido a la gran necesidad de agua en el desierto, se convirtieron en grandes expertos en la canalización y conservación del agua utilizando métodos que hoy en día son motivo de admiración.

Realmente se desconoce la antigüedad de Petra y quiénes fueron sus primeros moradores. Se han descubierto restos de los periodos Paleolítico y Neolítico (más de 5.000 años a. de C.).

Las primeras referencias al respecto de los habitantes de Petra las tenemos en la Biblia. Se dice que fueron los "EDOMITAS" (IDUMEOS) que eran descendientes de "ESAÚ", el nieto de "ABRAHAM" por parte de "ISAAC". "ESAÚ" era hermano de "JACOBO" conocido más como padre de los judíos.

"EDOM" significa: ROJO, "Esaú era rojo (rubio) y peludo.

En el Génesis 25: 21, 24, 25 leemos lo siguiente:

"Y oró Isaac a Jehová por su mujer, que era estéril, y lo aceptó Jehová, y concibió Rebeca su mujer".
"Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí había gemelos en su vientre".
"Y salió el primero rubio, y era todo velludo como pelliza; y llamaron su nombre Esaú".
Petra en griego significa roca, en la antigüedad los hebreos le dieron el nombre de "SELA" que significa también ROCA. Es mencionada varias veces en la Biblia.
"Y el límite del amorreo fue desde la subida de Acrabim, desde Sela hacia arriba." (Jueces 1:36)
"Enviad cordero al Señor de la Tierra, desde Sela del desierto al Monte de la hija de Sión". (Isaías 16: 1)

Los profetas nombraban a los "EDOMITAS" como aquellos que habitan en las grietas de la roca y construyen alto como el águila:

"Edom... tu arrogancia te engañó, y la soberbia de tu corazón. Tú que habitas en cavernas de peñas, que tienes la altura del monte, aunque alces como el águila tu nido, de allí te haré descender, dice Jehová".
"Y se convertirá Edom en desolación; todo aquel que pasare por ella se asombrará y se burlará de todas sus calamidades."
"Como sucedió en la destrucción de Sodoma y Gomorra y sus ciudades vecinas, dice Jehová, así no morará allí nadie, ni la habitará hijo de hombre." (Jeremías 49:16-18)
"La soberbia de tu corazón te ha engañado, tú que moras en las hendiduras de las peñas, en tu altísima morada; que dice en tu corazón: ¿Quién me derribará a tierra? Si te remontares como águila, y aunque entre las estrellas, pusieras tu nido, de ahí te derribaré, dice Jehová". (Abdias 3,4).

Se cree que los "HORITAS" de los que habla la Biblia, vivieron en este valle antes que los "EDOMITAS" "HORITAS" significa: habitantes de las cuevas. Esto demostraría que Petra estuvo habitada desde siempre. Sin embargo fueron los nabateos quienes comenzaron la creación de esta maravillosa ciudad hacia el siglo VI a.C.)

Historiadores antiguos como Diodoro Siculos, Josefo Plinio, Herodoto y Estrabon, nos han conservado parte de la historia de este pueblo.

Por los descubrimientos arqueológicos, sabemos que el lenguaje de los Nabateos, tenía relación con el Arameo (lenguaje hablado por Jesucristo), precursor de la moderna lengua árabe. Tenemos poquísimos datos acerca de la religión Nabatea. Aparte de los reyes, se han identificado a un Dios y una Diosa, el Dios es "DUSARES", al que probablemente ya adoraban los "edomitas" antes de la llegada de los nabateos, la Diosa es "AL-UZ-ZA" cuyo culto es probablemente Nabateo.

"DUSARES", principal Divinidad de Petra, se presenta no como una estatua sino como un bloque de piedra. Estos bloques de piedra, que todavía hoy pueden verse en Petra, eran la morada del Dios y se utilizaban como altares, recordemos que los judíos también comparaban a su Dios con una roca.
La cerámica de este pueblo, de sorprendente fineza ha contrariado a eruditos y arqueólogos, ya que tal fineza y delgadez, sólo se obtiene de la porcelana.

Ellos acuñaron su propia moneda; explotaron el cobre y otros metales que habían en las montañas del alrededor; fueron gente privilegiada en el uso de sus manos y de los recursos a su disposición. Se convirtieron en los gobernantes más poderosos del desierto y controlaron las antiguas rutas del comercio.

La población de Petra se calcula que era de dieciocho mil a veinte mil habitantes en la capital y con los pueblos de alrededor la cifra ascendía a treinta mil aproximadamente.

Las primeras noticias que tenemos sobre la formación del reino Nabateo son con Aretas 1, (1 10-96 a. C.) Le sucedió Obodas 1, y el siguiente monarca fue Aretas llI (86-56 a.C.) quien llevó a los nabateos a su edad de oro, y expandió sus fronteras hasta Damasco. Este expuso al pequeño y aislado reino de Petra a los desarrollos de occidente, tomando con entusiasmo la cultura e ideas griegas. Importaron artistas y artesanos Helénicos, quienes fueron probablemente los responsables de la construcción del tesoro, ya que no hay trazas del pensamiento Nabateo en su diseño.

 EL TESORO de una estructura bellamente tallada en la roca rojiza, con cuarenta metros de altura treinta metros de ancho. En su fachada se encuentran varias figuras con formas humanas. En el segundo nivel y en medio, se encuentra una mujer bellamente tallada, como una diosa con su vestido fluido y a ambos lados hay una colección de estatuas muy dañadas.

Los seis gigantescos pilares, tallados desde el primer nivel, realmente no están soportando nada. La segunda planta, tiene una línea de pilares simétricos coronados en el centro por una gran urna que mide aproximadamente cuatro metros de diámetro.

La entrada con una altura de diez metros, conduce a una gran recámara donde se encuentran tres cámaras más, cavadas en el centro de cada pared; todo ello sin decoración alguna.

Interior de El Tesoro
Se cree que el Tesoro fue un templo dedicado a ISIS debido al símbolo tallado en la cima del frontón (un disco solar entre dos cuernos).

Durante esta época de Aretas III los nabateos entraron en su periodo clásico. Fueron entonces más creativos en sus construcciones con pilares, capiteles, frontones, cornisas, figuras y otros diseños importados.

En este periodo también tuvieron encuentro con los ejércitos romanos de Pompeyo a quienes vencieron en el año 63 a. C.

A Aretas III, le sucedió Malicus (55-28 a C.), después Obodas III (28-9 a. C.) y Aretas IV (9 a. C. - 40 d.C.), este último fue un gran soberano conocido como: "EL REY QUE AMA A SU PUEBLO"
Aretas IV convirtió Petra en una gran metrópolis. Fue parte de la ruta de las especies llegando a ser conocida en todos los grandes imperios del mundo. Después de este gran monarca no se sabe mucho de los reyes siguientes, se sabe sin embargo, que su poder declinó cuando perdieron Damasco y comenzaron a pagar tributo a Roma. Su último rey fue Rabbel II (70-106 d.C.) quien finalizó el periodo clásico nabateo con su muerte.

El periodo romano, comenzó con la campaña triunfal del emperador Adriano (106 d. C.) sobre los nabateos, que anexionó Petra como parte de la provincia romana de Arabia.

Los beneficios de la civilización romana se prolongaron hasta la época de las invasiones Sasánidas en el siglo III. Posteriormente, Petra formó parte del imperio Bizantino y perdió preponderancia como punto comercial y su recuerdo se borró de la memoria de la gente, siendo ya desconocida durante la conquista árabe. Los cruzados construyeron una fortaleza en sus cercanías, pero la ciudad cayó luego en el olvido más completo hasta que en el siglo XIX se descubrieron sus ruinas.

TENZIN GYATZO, decimocuarto DALAI LAMA

El Décimo Cuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatzo, nació el 6 de julio de 1935 en una familia de campesinos en el pequeño poblado de Takster, en el noreste del Tíbet. A los dos años de edad fue reconocido como la reencarnación de su predecesor, el Décimo Tercer Dalai Lama.
Los Dalai Lamas son la manifestación del Buda de la Compasión quien escogió renacer para servir a la humanidad. Dalai Lama significa, Océano de Sabiduría; los tibetanos por lo general se refieren a Su Santidad como Yeshe Norbu, la Gema que Concede Todos los Deseos, o simplemente lo llaman Kundun, la Presencia.
Cuando el Décimo Tercer Dalai Lama murió en 1935, el Gobierno Tibetano no simplemente tenía que nombrarle un sucesor, sino que debía encontrar el niño en quien el Buda de la Compasión habría de encarnar.
El niño no tenía que haber nacido justo en el momento de la muerte de Su Predecesor ni tampoco muy pronto luego de ésta. Como en otras ocasiones, se presentarían signos de donde ir a buscar. Por ejemplo, cuando el cuerpo del Décimo Tercer Dalai Lama fue colocado en el altar con el rostro hacia el sur, su cara giró hacia el este dos veces, y hacia el este del altar un gran hongo brotó en el lado este de una bien labrada columna de madera.
El Regente del Tíbet viajó al sagrado lago de Lhamoe Lhatso, en el cual tibetanos habían tenido visiones del futuro. Allí, entre otras cosas, vieron un monasterio con techos de jade verde y oro y una casa con baldosas turquesa. Una descripción detallada de la visión fue escrita y mantenida en estricto secreto.
En 1938 Altos Lamas y dignatarios fueron enviados por todo el Tíbet para buscar el sitio de la visión. Los que se fueron hacia el este, fueron dirigidos por el Lama Kewtsang Rinpoché del Monasterio Sera. En Takster ellos encontraron dicho sitio y fueron a la casa con Kewtsang Rinpoché disfrazado como el sirviente y el monje de menor rango vestido como si fuese el líder. El Rinpoché llevaba colgado un rosario del Décimo Tercer Dalai Lama y el niñito al verlo lo reconoció y le dijo que se lo diera. El prometió dárselo siempre y cuando adivinara quien era él. El niño respondió, "Sera aga" lo que en el dialecto local significaba, "un monje de Sera." El niño fue también capaz de decirles quien era el verdadero líder y quien era el sirviente. Luego de muchas otras pruebas realizadas más adelante el Dalai Lama fue entronizado en 1940.
En 1950, a los 15 años de edad, y teniendo todavía que enfrentar nueve años más de intensa educación religiosa, Su Santidad tuvo que asumir el pleno poder político cuando la China invadió al Tíbet.
En 1954 junto con una gran cantidad de dignatarios religiosos y civiles, viajó a Pekín para mantener conversaciones de paz con Mao Tse Tung. Pero la crisis continuó.
En 1956 viajó a la India donde pudo conocer al Primer Ministro Nehru, a quién le solicitó apoyo.
El 10 de Marzo de 1959 Lhasa se sublevó para reafirmar su independencia. Las demostraciones fueron brutalmente reprimidas. Decenas de miles de tibetanos murieron en los bombardeos o fueron encarcelados. Considerando que la única forma de liberar a su país de la opresión, era que su palabra y su actividad no fueran acalladas, Su Santidad el Dalai Lama cruzó los Himalayas a pie, en un peligroso viaje que lo Llevó al asilo en India.
Desde 1960 reside en Dharamsala, y a partir de entonces no ha cesado de efectuar Llamamientos a la ONU y ante numerosos foros internacionales sobre la real condición tibetana. Esto ha generado diversas resoluciones y expresiones de apoyo, demandando respeto por los derechos humanos de los tibetanos, por su cultura y autodeterminación.
Desde entonces ha vivido a los pies de los Himalayas en Dharamsala, India, el asiento del Gobierno Tibetano en exilio, una democracia constitucional desde 1963.
En Lhasa, la mítica capital del Tíbet, comenzó sus estudios, y a los 25 años logró su doctorado en filosofía budista.
Dharamsala, felizmente conocida como La Pequeña Lhasa posee también instituciones culturales y educativas y sirve de "Capital en Exilio" de 130.000 refugiados tibetanos que viven principalmente en la India. Otros viven en el Nepal, en Suiza, en el Reino Unido, en Los Estados Unidos, en el Canadá y otros 30 países.
En la pasada década El Dalai lama trató de abrir puertas al diálogo con los chinos. El propuso un Plan de Paz de Cinco Puntos en 1987-1988 el que estabilizaría toda la región asiática la que ha recibido muchos elogios de hombres de estado y de cuerpos legislativos a lo largo de todo el mundo, pero que los chinos no han todavía entrado a negociar.
Mientras tanto el Décimo Cuarto Dalai Lama a diferencia de su predecesor, quien nunca vino al occidente, continúa con sus viajes a lo largo del mundo, hablando en forma elocuente en favor de una comprensión ecuménica, de la bondad y la compasión, del respeto al medio ambiente, y por encima de todo, acerca de la paz mundial.
Recientemente, los más importantes líderes políticos mundiales, haciéndose eco de la opinión pública internacional, han insistido en que el gobierno de China entable discusiones serias con el Dalai Lama, a fin de terminar con más de cuarenta años de opresión política, religiosa y cultural en el Tíbet.
Siempre abierto e interesado en todos los puntos de vista del pensamiento humano, ha tenido frecuentes encuentros con los Líderes de casi todas las religiones.
Su prédica constante es poner la sabiduría de las religiones al servicio del bien de todos los seres, integrando sus valores a la política o la ciencia. Firme defensor de la no-violencia, el Dalai Lama, quien humildemente suele decir: "soy simplemente un monje budista".
Ha sido distinguido en 1989 con el Premio Nóbel de la Paz por su incesante y pacífica lucha en favor de su pueblo. Es regularmente invitado por discípulos y simpatizantes de todo el mundo.

sábado, 23 de julio de 2011

LA INTERPRETACIÓN DE LOS SUEÑOS Y ARTEMIDORO

Artemidoro
El maestro Samael Aun Weor dice que quien quiere aprender a interpretar sus sueños debe comenzar a estudiar el Libro de los Sueños de Artemidoro y el Libro de Daniel en la Biblia, además, naturalmente, de trabajar en el despertar de la Conciencia.

El Libro de Daniel en la Biblia es fácilmente accesible a todos. El Libro de los Sueños de Artemidoro, en cambio, es un texto no muy difundido, se puede encontrar en cualquier biblioteca, pero no en las librerías. Artemidoro vivió en el siglo II después de Cristo y su fama esta ligada a sus técnicas de interpretación de los sueños. El aspecto más interesante de Artemidoro es el hecho de presentar una muestra muy amplia de sueños con interpretaciones relativas, y de detallar las técnicas que el utiliza en la interpretación de los sueños. En realidad Artemidoro, aunque se pueda definir, con toda seguridad, un Maestro o Sacerdote que utilizaba técnicas no solo racionales, sino también intuitivas y clarividentes, está considerado despectivamente por la así llamada crítica contemporánea y por nuestra cultura psicoanalítica. Después veremos el por qué.
Ante todo veamos como la civilización antigua, la griega en particular, afrontaba el problema de los sueños.
Los sueños en la edad clásica:
Homero
En el canto décimo noveno de la Odisea, Homero describe un sueño de Penélope y sobre todo enumera algunas técnicas interpretativas. Nos encontramos en el momento en que Ulises vuelve a casa, en forma desapercibida, sin hacerse reconocer y se presenta a Penélope como médico. Penélope le narra el sueño que ha tenido. He aquí el sueño:
“Mis ocas picotean por la casa y yo soy feliz observándolas, de repente un águila cae sobre ellas matándolas de la primera a la última y después se aleja en el cielo. Entonces, yo siempre en el sueño, lloraba y me desesperaba; pero el águila volvió a aparecer y me dijo con voz humana: No tengas miedo Penélope, no se trata de un sueño sino de un acontecimiento favorable, que se cumplirá. Las ocas son tus pretendientes y yo que primero era el águila ahora soy tu marido y mataré a todos”.

Así dijo: Yo me desperté y me di cuenta que las ocas comían el grano alrededor de mí, como antes. El invitado, es decir Ulises, la tranquiliza: el sueño muestra por sí mismo su interpretación y no puede tener otro significado. Pero Penélope duda aún y continua (leamos): “Por su naturaleza los sueños son inexplicables y llevan mensajes difíciles de interpretar y no todo aquello que muestran se cumple. Dos son las puertas de los sueños ilusorios, una de cuerno y la otra de marfil: Los sueños que salen a través de la puerta de marfil son ilusorios, porque proporcionan mensajes que no se cumplen, y aquellos que salen por la puerta de cuerno, anuncian cosas verdaderas todas las veces que un mortal las sueña”. (vv. 535-67).
Este sueño es muy importante porque confirma aquello que la Gnosis dice sobre la presencia de la doctrina del Conocimiento en todas las culturas iniciáticas de la antigüedad, sobre todo en relación a un tema así de delicado como el de los sueños, sobre el que parece hoy por hoy, que solo los psicólogos tengan el derecho de opinar. Por tanto ya Homero había dado una clara indicación de como se trataban los sueños y de como era difícil distinguir entre los que pertenecen a un grupo y los que pertenecen a otro. En efecto Penélope está triste porque no sabe si su sueño pertenece a los primeros o a los segundos, a aquellos que tienen un significado premonitorio (es decir aquellos sueños que los griegos consideraban enviados por los dioses, o por la Conciencia decimos nosotros), o pertenezca a los que no lo tienen (en el sentido que pertenecen al cilindro instintivo-motor de la máquina humana).

 
Durante una conferencia un estudiante preguntó al Maestro Samael: “Maestro todo sueño es un desdoblamiento, una salida en astral o puede ser una proyección mental algunas veces?”

El Maestro contestó:
“Durante las horas del sueño el ego no puede estar entre el cuerpo, porque si el ego permaneciera dentro del cuerpo físico durante las horas del sueño, entonces el cuerpo vital o Lingam Sarira no podría reparar al cuerpo físico; normalmente el cuerpo vital durante las horas en que el ego esta ausente reparará al cuerpo físico. En esas horas la glándula tiroides secreta muchos iodos biológicos que desinfectan el organismo; el plexo solar trabaja intensivamente; el plexo hepático maravillosamente capta durante las horas del sueño la energía solar, la pasa al plexo solar, y este la reparte por todos los canales del sistema nervioso gran simpático y viene la reparación del cuerpo físico. Cuando vuelve el ego nuevamente al cuerpo, ya este cuerpo está completamente reparado y listo para las nuevas actividades del día; por lo tanto lo que se vive en sueños, se vive fuera del cuerpo físico.

El ego deambula por la regiones suprasensibles de la naturaleza y del cosmos, y los sueños que tiene el ego fuera del cuerpo son simplemente proyecciones de la mente, porque el ego proyecta sus sueños; sin embargo hay casos en que la psiquis, la esencia, puede momentáneamente percibir cosas que no son sueños, puede percibir por ejemplo revelaciones de los grandes maestros, recibir alguna iluminación especial y todo, pero eso solamente en raras ocasiones; normalmente la gente vive en un mundo de sueños, proyectando sus sueños y soñando desgraciadamente.”

Siempre en consideración a esta subdivisión de la que Samael habla con detalle, entre otros, en la Doctrina Secreta de Anahuac y que todo estudiante gnóstico debería conocer, he aquí lo que dice Platón:
“Durante el sueño la parte racional del alma, no puede ejercitar sobre aquello irracional, bestial y salvaje el control normal que ejercita en el estado de vigilia. Esta, la parte irracional intenta rechazar el sueño, (porque el sueño era considerado una condición del cuerpo físico en la que se manifestaba el dios, es decir la Conciencia) y así surgen imágenes monstruosas que revelan los instintos de todo hombre, pero que en el estado de vigilia son reprimidas por la parte racional". Y Platón continua: "Si en el sueño se tiene despierta la parte racional, preparándola con técnicas particulares y se evita ingerir alimentos y bebidas, estas imágenes no aparecen y podremos conocer la verdad de las cosas acaecidas, de las presentes y de las pasadas”.
Los mismos Pitagóricos decían que algunos sueños eran un mensaje de los seres sobrenaturales y que su recepción estaba condicionada a la pureza del alma y del cuerpo del receptor: de aquí se deriva toda una serie de prohibiciones alimenticias, como la prohibición de comer habas, porque inflan los intestinos y causan una alteración de la imagen onírica, es decir las pesadillas: Es por esto que muchos artistas han representado las pesadillas como monstruos sentados sobre el ombligo del soñador.
Jámblico
Jámblico, un maestro del siglo tercero d.C., que vivió en Siria es un gran iniciado de la ciencia egipcia secreta y un gran teúrgo. Las obras de Jámblico, poco después de su muerte, desaparecen porque era considerado un pagano por los padres de la iglesia. Reaparece en la corte de Lorenzo de Medicis en Florencia, por medio de Marsilio Ficino. Y este es un destino verdaderamente interesante porque también Artemidoro, como veremos después, vuelve a la luz y es entregado a nosotros, justo por Lorenzo de Medicis y sus estudiosos del renacimiento. Su gran importancia estriba en el hecho que casi todas las escuelas iniciáticas le deben mucho, sobre todo por las fórmulas dejadas por él como herencia, para evocar y dominar las fuerzas ocultas de la naturaleza y a los demonios. A él son atribuidas las fórmulas de algunos rituales y de las conjuraciones que entre otras cosas, han sido usadas hasta hace pocos decenios por la Iglesia Católica. También ha dejado muchas cosas importantes sobre los sueños.

También Jámblico hace una neta distinción entre los sueños que provienen del alma y los que provienen de la imaginación  o de las preocupaciones y de las comidas: y estos sueños pueden ser verdaderos o portadores de ilusiones. Jámblico dice que solo los sueños que llegan de la divinidad deben ser dignos de nuestra consideración. Y este tipo de sueños se pueden ver solo cuando nos encontramos entre la vigilia y el sueño, donde -dice Jámblico- cerrando los ojos podemos poner en funcionamiento los sentidos internos que nos permiten ver a los dioses.

En realidad dice Jámblico el estado entre la vigilia y el sueño es un estado divino que permite la recepción de los mensajes de los dioses. Aquí está clara la alusión, no solo a todas las técnicas de meditación profunda indicadas por el M. Samael que implican un estado intermedio entre la vigilia y el sueño, sino también a la salida en astral. Naturalmente este estado no es una condición fácil: todos nosotros sabemos como desde el estado de vigilia se pasa rápidamente al estado de sueño profundo. No es por casualidad que Jámblico dice que la condición de permanecer en equilibrio entre vigilia y sueños es divina. Todos los estudiantes que intentan hacer alguna práctica de este tipo y que conocen la dificultad de este procedimiento, entenderán rápidamente el significado de esta afirmación de Jámblico.
Los templos de Esculapio.
Esculapio
Veamos mejor ahora como la gente en los tiempos de Artemidoro afrontaba el problema y el significado de los sueños. En aquellos tiempos estaba muy difundida una práctica llamada incubación (del latín incubare, es decir acurrucarse, ir a dormir): consistía en ir a dormir a un lugar sagrado preparado a este fin, en espera que la divinidad se presentara en sueño al sujeto para darle la ayuda o la información que necesitara. Esta práctica se difundió sobre todo en relación al culto de Esculapio, el dios protector de la salud.
En los santuarios del dios, el más importante era el de Epidauro, el paciente era sometido a una serie de prácticas purificadoras, ayunos, abstinencia de relaciones sexuales, baños ofrendas y sacrificios. Cuando los sacerdotes intuían que estaba preparado le hacían dormir en el interior del templo y por la mañana narraba su experiencia y aquellas indicaciones eran interpretadas por los sacerdotes y el sujeto, en base a estas interpretaciones o en base a la claridad del mensaje, podía curarse. Existen muchos documentos sobre estas curaciones que a menudo eran milagrosas.

Pero vayamos, enseguida, a Artemidoro: no hay muchos datos sobre su vida más allá de aquellas que él mismo nos deja. Como se ha dicho a propósito de Jámblico, también su libro sobre los sueños desaparece después de su muerte por 1200 años y reaparece en Florencia en la corte de Lorenzo de Medecis y así ha llegado hasta nosotros. En la introducción a su libro Artemidoro afirma en modo simple y directo, como saben hacer todos los clásicos, que él ha comenzado a escribir este libro obedeciendo las exhortaciones de un dios que frecuentemente se le aparecía en sueños, y no hay motivo para no creerle viendo la importancia del trabajo que nos ha dejado.

Desgraciadamente en la cultura psicoanalítica contemporánea, Artemidoro está bien considerado porque es un clásico, pero tratado despectivamente y con ironía por sus técnicas interpretativas, y así permanece infravalorado e ignorado.
Artemidoro cumple una labor de síntesis en la oniromancia de la antigüedad mediterránea, ofreciéndonos un cuadro completo de referencias sobre los babilonios, egipcios y griegos. En su tratado presenta tanto la estructura teórica que se encuentra en la base de su interpretación, como una larga serie de casos. Distingue, como Homero, los sueños entre proféticos y no proféticos: Los primeros son indicio de lo que sucederá y los segundos de lo que existe, es decir de las pasiones, de la mente y del cuerpo, que tienen la característica de reaparecer en la psiquis durante el sueño.

Artemidoro dice, entonces, que existen sueños proféticos y sueños no proféticos relacionados con las pasiones humanas, que durante el sueño aparecen a la mente y a veces permanecen impresos y a veces no. Los sueños denominados proféticos, están divididos en directos y simbólicos. Los directos son aquellos cuyas consecuencias corresponden exactamente a las imágenes (por ejemplo un marinero soñó un naufragio, se despertó y la nave empezó o hundirse). Los sueños simbólicos son aquellos que representan una cosa por medio de otra y para, ser comprendidos, deben ser interpretados o intuidos. Para Artemidoro el sueño es una manifestación de la Conciencia, que señala lo bueno y lo malo presente y futuro; la Conciencia, para Artemidoro, está en contacto directo con los dioses, los cuales a través de ella dan el mensaje al sujeto en sueño.
El Maestro Samael dice que en la base de la interpretación de los sueños, entre las otras reglas, está la numerología, la ley de la similitud y la de los contrarios. Artemidoro hace una demostración tanto teórica como práctica de estas leyes. En relación al significado esencialmente individual de los símbolos hace un ejemplo de como el mismo símbolo pueda tener significados completamente distintos en personas diversas. Y dice (palabras suyas):
“Para darte cuenta de esta dificultad, es decir de la dificultad de interpretar el mismo sueño tenidos por diversas personas, escucha esto. Una mujer embarazada soñó de haber parido una serpiente. Su hijo se convirtió en un excelente y famoso orador, en efecto la lengua de la serpiente es doble como la del orador. Además la mujer era rica y la riqueza es necesaria para la educación. Otra mujer tuvo el mismo sueño y su hijo se convirtió en un gran sacerdote: En efecto la serpiente está asociada a los misterios y la mujer que había tenido este sueño era mujer de un sacerdote. Otra mujer, aún, tuvo el mismo sueño y su hijo se convirtió en un excelente adivino: En efecto la serpiente es sagrada para Apolo, el más profético de los dioses y la mujer era también hija de un adivino. Otra mujer, tuvo aún, el mismo sueño y su hijo fue un hombre libertino y desenfrenado y sedujo a muchas mujeres de la ciudad: En efecto, la serpiente se introduce por los agujeros más estrechos e intenta de esconderse por todas partes y la mujer era también una mujer de temperamento lascivo. Aún, otra mujer, soñó que daba a luz una serpiente y el hijo nacido, fue arrestado en un atraco y decapitado: En efecto la serpiente cuando es capturada se coge por la cabeza y se golpea por la cabeza hasta la muerte y la mujer, no era en efecto, una santa. En fin también otra madre tuvo el mismo sueño y su hijo fue afectado por una parálisis: en efecto, la serpiente se vale de todo el cuerpo para avanzar y así hacen también los paralíticos”.
Esta detallada descripción sobre la diversidad de interpretaciones de un mismo símbolo referido a personas diversas, no hace más que subrayar que a menudo el sueño, o mejor el símbolo que aparece en el sueño, tiene un valor fundamentalmente individual.
El ejemplo de las mujeres que sueñan con parir una serpiente puede dejarnos un poco confundidos, en el sentido que uno se hace la pregunta: “¿Cómo hacer, entonces, para interpretar un sueño?”. Si fuese cuestión de aprender técnicas e información para nosotros sería fácil y tal vez todos nosotros habríamos entendido como hacer.
En efecto Artemidoro, desilusionando mucho a los psicoanalistas, (también por esto, está considerado una especie de adivino de feria), afirma que llegados a este punto (es decir del ejemplo de los diversos sueños sobre la mujer que genera serpientes) las informaciones, las experiencias no son suficientes y hay necesidad de algo más, es decir de la intuición, de la que Artemidoro hace solo una breve referencia, por que parece que la da por descontada. Por ejemplo todos nosotros, soñando con una serpiente, estaríamos tentados inmediatamente de buscar el significado simbólico universal, y con toda seguridad seríamos capaces de hacer un buen discurso o una conferencia, sobre la simbología de la serpiente que sube o desciende, etc. etc. En Artemidoro no hay nada de todo esto, como no lo hay en el Daniel Bíblico.
En Artemidoro, o mejor en su técnica de interpretación de los sueños, hay una clara separación entre aquello que es el mito con su relativa simbología y aquello que es el símbolo individual en el sueños de cada uno de nosotros. Pongamos otro ejemplo para comprender mejor este asunto: la lechuza.
En la antigüedad clásica se puede observar como en las pinturas sobre las ánforas y en los bajo relieves, la lechuza representa siempre o la Conciencia del personaje pintado o su cuerpo astral o el mensaje que le llega de los dioses. Artemidoro conocía con toda seguridad este significado, porque esta imagen era común en la iconografía de aquel periodo y en toda la antigüedad clásica. Pero justo porque hay una gran diferencia entre lo que es el significado de un símbolo universal dirigido a la masa para transmitir un mensaje (como aquello que aparece en la esculturas) y el significado del símbolo que aparece en el sueño individual. Artemidoro a propósito de la lechuza dice:
“La lechuza y todas las demás aves nocturnas, en los sueños, no tienen ninguna utilidad para los comerciantes; si un viajero ve en el sueño uno de estos pájaros con toda seguridad encontrará una gran tormenta o una banda de ladrones. Si estas aves hacen el nido sobre una casa, durante el sueño, ésta será deshabitada. Soñar con aves que viven de noche significa referencias a personas que tienen actividad nocturna como los ladrones, adúlteros y prostitutas”.
Nosotros  tenemos la tendencia de tomar en consideración los significados más importantes y extremos, en cuanto nos consideramos los receptores finales de grandes mensajes de la Conciencia, a menudo cometemos el error de dar excesiva importancia a sueños que no la tienen y olvidamos importantes indicaciones para la vida práctica.
Veamos otros ejemplos.

Los sueños repetidos y el elemento iniciador.
El Maestro Samael en este sentido dice que se debe estar muy atento a los sueños que se repiten porque son útiles para descubrir el elemento iniciador. En el mismo sentido Artemidoro afirma que:
“Los sueños que se presentan más veces, tienen siempre el mismo significado, si aparecen a breves intervalos de tiempo: Esto sucede porque nuestra alma esta buscando anunciarnos eventos importantes no secundarios. En cambio, cuando el mismo sueños se presenta a intervalos más largos se debe considerar que signifique ora una cosa ora otra”.
Un ejemplo de Artemidoro:
“Un comerciante de perfumes soñó haber perdido la nariz. Perdió el capital y debió dejar de comerciar con los perfumes porque en el sueño ya no tenía la nariz: En efecto no teniendo el medio para valorar los perfumes, lógicamente no podía ejercer su profesión. La misma persona, después de haber dejado de comerciar perfumes, soñó otra vez de no tener nariz. Fue descubierto falsificando documentos y fue obligado a abandonar su patria. En efecto cuando al rostro le falta algo, aparece deformado, y el rostro es símbolo de respeto y consideración: Por tanto era lógico que aquel hombre fuese deshonrado. Este mismo hombre, después de un tiempo se enfermó y soñó nuevamente de no tener nariz y después de poco murió: En efecto las calaveras no tienen nariz, etc, etc”.

Aún otro ejemplo sobre la importancia de dar a ciertas imágenes simbólicas y sobre la dificultad de interpretación. El sujeto de este sueño es el águila. Ave mítica poderosa: en general si tenemos este sueño, somos tentados de darle una interpretación mítica. En mitología cuando los dioses mayores del Olimpo se reparten los animales, el águila le tocó a Júpiter quien, a veces, la usó como montura. Representa al Espíritu, al Ser. Es también el símbolo del evangelio de Juan, el verbo.

 He aquí lo que dice Artemidoro:

“Un hombre soñó que un águila después de haberle arrancado con las garras las vísceras, las llevaba a través de la ciudad hasta el teatro lleno de gentes y las mostraba a los espectadores. No tenía hijos y después de este sueño, tuvo uno que se convirtió en una persona muy famosa de la ciudad. El águila, en efecto, simbolizaba el año en que habría nacido el hijo, las vísceras representan al hijo y la presentación en el teatro significaba la fama y la notoriedad”.
Lo mismo se podría decir de Homero el gran maestro iniciado, que a propósito del águila del sueño de Penélope le da un significado referido a Ulises. Seguramente Homero conocía perfectamente el mito de Júpiter, lo había escrito él, pero al águila del sueño de Penélope le da otro significado.
Los ejemplos serían muchísimos en este sentido.
Otro ejemplo simbólico de importancia notable es el árbol.

Daniel es conducido, en el exilio, a la corte del rey Nabucodonosor quinientos años antes de Cristo, pero permanece fiel a su religión. Como todos sabemos tiene el don de los sueños y la capacidad de poderlos interpretar. Primero es llamado por el rey Baltasar para interpretar las palabras mene, tekel, peres escritas por manos invisibles sobre la pared, y después deberá interpretar el siguiente sueño de Nabucodonosor:

“Estaba en la cama y he aquí un árbol de una altura enorme en medio de la tierra. El árbol creció y se hizo fuerte, llegando hasta el cielo y era visible desde el extremo de la tierra. Sus hojas eran bellas, y había frutos para todos y bajo sus ramas moraban los animales y sobre sus ramas las aves y había de comer para todos. Después vi un ángel descender del cielo y decir: Cortad aquel árbol y dispersad sus frutos pero dejad las raíces, que se cambie su corazón del de hombre al de bestia”.
Y Daniel interpreta así (transcripción sintética):

“El árbol que has visto y que se hizo grande eres tú, oh rey, porque te has hecho grande y fuerte y tu grandeza ha alcanzado el cielo, tu dominio el extremo de la tierra. El hecho que los vigilantes hayan decidido cortar este árbol significa mi rey, que el altísimo ha decidido que los hombres te expulsarán y comerás aquello que comen las bestias. Y como se dijo de dejar las raíces tu reino te será dejado, te será devuelto de nuevo después que hayas reconocido la fuerza del altísimo, etc., etc.”
Veamos ahora como Artemidoro interpreta este símbolo en otro sueño distinto:

“Un hombre soñó de haber cambiado de forma y de transformarse en un árbol grandísimo bifurcado, en modo que una parte era un chopo y la otra un pino y que sobre el chopo se posaban aves de todo tipo. Tuvo dos hijos y uno de estos a causa del chopo se convirtió en un atleta y famoso en todo el mundo, el otro se convirtió en un navegante. El hombre que tuvo el sueño vivió hasta edad muy avanzada en prosperidad”.
¿Toda esta serie de ejemplos puede ayudarnos a interpretar nuestros sueños? ¿Quién sabe? Tal vez si, tal vez no. De todos modos son útiles para hacernos comprender que la interpretación es algo difícil que tiene poco que ver con las informaciones leídas o símbolos descritos sobre diversos diccionarios, ni con los símbolos arquetípicos de la psicología contemporánea.

La interpretación de los sueños esta en relación exclusivamente con la cantidad y calidad del trabajo individual que hacemos sobre sí mismos.
En este sentido Artemidoro y Daniel nos pueden servir de ayuda: Para que nos demos cuenta de la dificultad y por lo tanto nos dediquemos con más fuerza al trabajo sobre sí mismos.
Una observación posterior: de todos estos ejemplos se ve muy claro que hay una diferencia entre estos símbolos a nivel mitológico o en el arte y el significado de estos símbolos en nuestros sueños. A menudo en las culturas iniciáticas a algunos símbolos se les da un significado universal que es utilizado para transmitir a la masa mensajes en modo más o menos oculto: Ejemplos son la serpiente, el águila, la llave, el huevo, el árbol, el sol, el cáliz, la espada, la escalera etc, etc. Existen unos textos de iconografía - que eran utilizados hasta el 1600 por los artistas, entre otros por Miguel Ángel- en los que eran descritos con detalle las imágenes simbólicas y sus variantes. ¿En el sueño, estos símbolos, tienen el mismo significado que en el arte o en la mitología? No siempre como hemos visto: No siempre la escalera está en relación a los niveles del Ser, no siempre el águila está en relación con el espíritu o el Real Ser, no siempre en los sueños la copa simboliza el yoni femenino o el graal... Depende. Depende de varios factores, como hemos visto.

Antes de concluir no se puede olvidar que naturalmente, existen muchos casos en la historia de sueños que han tenido una interpretación directa y no simbólica. Como curiosidad, no se puede olvidar el sueño de aquel químico del siglo diecinueve, Kekulé, que no lograba definir la estructura química del benceno: en el estado entre la vigilia y el sueño, se le apareció una serpiente que se mordía la cola, el ouroboros, y esto le hizo intuir inmediatamente que el benceno debería tener la forma de un anillo cerrado. Desde ese momento la química industrial, en el campo de los hidrocarburos, dio pasos de gigante.

Otro sueño, también este importantísimo en alquimia, es el de Nicolas Flamel, famoso alquimista renacentista, que soñó exactamente aquel famosísimo libro (el Libro de los Jeroglíficos) que después irá a buscar y encontrará, en el que está contenido el secreto de los secretos.

EL ABRAXAS GNÓSTICO II-7

EL ABRAXAS GNÓSTICO II-6

miércoles, 20 de julio de 2011

LA COMPASIÓN: LA JOYA QUE CONCEDE TODOS LOS DESEOS

El problema del mundo es el problema del individuo. Las revoluciones de sangre y aguardiente no resuelven nada. Sólo mediante la inteligencia podemos salvar a nuestra Sagrada Tierra.

Necesitamos con suma urgencia establecer con firmeza en nuestra mente, los valores positivos del espíritu.

Cuando los valores groseros del mundo ocupan nuestra mente, el resultado es el hambre, miseria, guerra, ignorancia, enfermedades, etc.

Sólo a base de comprensión profunda podemos resolver en forma positiva y verdadera, todos los problemas económicos y sociales que nos afligen y torturan.

La opresión y la explotación, la agresividad y la crueldad económica de estos tiempos, se deben al olvido de los valores eternos del espíritu.

No se deshacen las tinieblas a la fuerza, sino trayendo luz. Tampoco se deshace el error combatiéndolo con violencia, sino enseñando la verdad.

Las doctrinas políticas establecidas por medio de la violencia no consiguen jamás acabar con el personalismo, la codicia, la ambición, el egoísmo y la competencia.

Cuando el ser humano está acorralado por la ley, busca sustitutos para su propia satisfacción personal.
Los sustitutos se convierten en vehículos de nuestros propios errores, odios, egoísmos, celos, ambiciones, etc. Así las dictaduras quedan burladas.

Todos los vicios y maldades se multiplican en secreto y se recrudece la crueldad por falta de valores eternos.

Es urgente comprender la necesidad de crear una auténtica y legítima sociedad sobre las bases firmes de los valores del Ser.

Se necesitan trabajadores sociales de buena voluntad. Estos trabajadores pueden hacer gigantesca labor.

No debemos aguardar que los gobiernos lo hagan todo. La nueva era debemos hacerla todos nosotros. Todos debemos cooperar. Todos debemos poner nuestro granito de arena en esta gran obra.

Es urgente comprender la necesidad de acabar con el egoísmo y cultivar el Cristo-Centrismo. Se hace necesario comprender que estamos en el borde de una gran desgracia social.

Recordemos todos los horrores realizados en el hermoso país del Tibet. Millares de monjes budistas fueron asesinados y masacrados horriblemente. Los invasores se burlaron de las santas ceremonias religiosas y se cometieron espantosos asesinatos; todo en nombre de un materialismo dialéctico absurdo, todo en nombre de las teorías que jamás se podrán demostrar y que nunca podrán resistir un análisis de fondo. Los invasores se llevaron del Tibet miles de niños con el propósito de meterlos en su país, y educarlos según sus costumbres.

Los profetas y maestros de todos los tiempos enseñaron los principios que nosotros necesitamos realizar socialmente.

El camino de la violencia no es el más indicado para transformar el mundo, y ese, precisamente ese, es el que han escogido la gran mayoría de los seres humanos.

“El fin justifica los medios” dicen muchos. Nosotros los gnósticos decimos: es imposible llegar a un fin magnífico, si utilizamos procedimientos bárbaros.

La barbarie no puede jamás traer paz, abundancia y perfección. La barbarie solo puede traer muerte y desolación.

Desgraciadamente el yo es cruel y bárbaro, el yo quiere mandar, triunfar, imponerse a la fuerza, cueste lo que cueste. Al yo no le importan las víctimas, solo le interesa el éxito, el triunfo de sus teorías, lo suyo, aún cuando para ello tenga que asesinar, y llenar el mundo de lágrimas.

Desgraciadamente todo individuo lleva la crueldad dentro de si mismo, la masa es una suma de individuos, el gobierno es el resultado de la masa.

Si el individuo es cruel, así será la masa, el pueblo, y como consecuencia lógica, así será el gobierno.

Los grandes dictadores se sostienen sobre millones de víctimas. Todo aquel que ambiciona el poder, no tiene inconveniente alguno en asesinar a quien quiera eclipsarlo. Algunos jefes de estado se han sostenido sobre millones de muertos.

La fiebre por el poder no respeta a nadie, ni a nada. Quien ambiciona el poder está de hecho dispuesto a convertir la tierra entera en un cementerio si así fuera necesario.

Si nosotros queremos acabar con la crueldad que llevamos dentro, debemos estudiarla, observarla en acción dentro de nosotros mismos, no basta analizar la palabra crueldad, necesitamos observarla en nosotros mismos, descubrir su modus operandi, sin justificarla, no condenarla, observarla simplemente como quien está observando una flor venenosa. Cuando uno se pone a razonar sobre lo que es ella, ya no estamos observándola, y nosotros necesitamos observarla para conocerla profundamente.

Sólo conociendo a fondo la crueldad y en todos los niveles de la mente, podemos entonces desintegrarla, reducirla a polvo. Ella se desintegra por sí misma y en su lugar nace naturalmente y en forma espontánea eso que se llama caridad.

El mismo procedimiento debemos utilizar para la ambición de poder, las ansias de mando, codicia, etc.

Así y sólo así es como el yo va muriendo de instante en instante. Solo con la muerte del yo nace en nosotros el Ser, la felicidad, la paz.

Debemos recordar que la mente tiene muchos terrenos, estratos y regiones subconscientes. Necesitamos explorar por medio de la meditación, todos esos terrenos de la mente, con el propósito de descubrir los más íntimos resortes de la crueldad, codicia, ambición, etc.

Muchas veces desaparece un defecto de la zona intelectual en que vivimos, pero continúa existiendo en los otros terrenos de la mente. Solo acabando con nuestros defectos en todos los niveles de la mente, logramos disolver el yo, ese yo cruel que quiere mandar, y ser el amo y el señor de todo el mundo.

Hemos podido comprobar hasta la saciedad, que todo fracasado no piensa en otra cosa, sino en matar.

Son millones los fracasados y todos ellos creen que matando se puede mejorar la vida, reformarla como dicen, hacer un mundo mejor.

Todo individuo falto de inteligencia no piensa sino en matar, cree que matando, todo cambia, se transforma.

Todas las páginas negras de la historia, están escritas con guerras. ¿Y que? ¿Acaso el mundo se ha transformado con tantas guerras? No hace mucho que pasó la Segunda Guerra Mundial ¿Y qué? ¿Acaso por tantos millones de muertos se mejoró el mundo?

El bruto solo piensa en matar, cree que matando se arregla todo, se transforma todo.

El yo goza matando, se siente feliz matando. No quieren darse cuenta los grandes asesinos de la humanidad, que la violencia solo sirve para traer más violencia, y que el odio crea más odio, y que es absurdo intentar crear un mundo mejor sobre la base de la violencia.

Toda lucha política basada en la violencia viene a frustrar los ideales por los cuales se ha luchado y tarde o temprano venimos a convertirnos en esclavos de aquello contra lo cual luchamos.

Todo anhelo revolucionario basado en la violencia está condenado al fracaso.

Hoy en día, el mundo necesita más que nunca las enseñanzas de Budha, Jesús, etc.

Por todas partes vemos como se avecina la destrucción de la raza humana. El temor a la bomba atómica produce inquietud en todas las partes. Hay discordia entre los líderes de las naciones. La maldad, el odio y el prejuicio se han incrementado en todos los lugares.

El único modo por el que el mundo puede salvarse yace en el retorno a los grandes principios del Ahimsa o la no-violencia, en la amistad, la compasión, la benevolencia, etc., predicados por los Grandes Maestros.

Budha es el apóstol del amor y de la no-violencia, salvador del mundo. Budha es la viva personificación de la compasión.

Si comprendemos que toda la humanidad somos, realmente, una gran familia, la familia del planeta, hijos de una misma madre, no es posible que permanezcamos indiferentes ante el sufrimiento de los otros, que en definitiva son una parte de nosotros mismos.

Los seres humanos no sólo somos responsables de los otros seres humanos, sino también del bienestar de los otros seres del planeta.

La falta de compasión nos conduce irremediablemente a la crueldad.

Las personas crueles son infelices, sufren una angustiosa sensación de inseguridad y temor incluso mientras duermen. Les falta algo, que si existe en una persona comprensiva, que es la sensación de libertad, de abandono, que le permite relajarse mientras duerme.

La gente cruel está siempre agobiada por algo, no se siente libre. Un ejemplo perfecto de las consecuencias de vivir sin compasión fue Stalin.
Stalin

Es conocido que los rasgos principales que caracterizaron su personalidad fueron la crueldad y el recelo.

Él consideraba la crueldad una virtud y se puso el apodo de Stalin, que significa “hombre de acero”. Con los años se tornó cada vez más cruel, su actitud recelosa llegó a ser legendaria. Ordenó misivas y campañas contra diversos grupos con el resultado de millones de personas recluidas en campos de concentración.

A pesar de todo seguía viendo enemigos (recelo) por todas partes y poco antes de su muerte le dijo a Nikita Jruschev:

No confío en nadie, ni siquiera en mí mismo.

Al final de su vida se revolvió incluso contra su personal más fiel.

Contra más cruel y poderoso era, más desdichado se sentía. Un amigo dijo que al final el único rasgo humano que le quedaba era la infelicidad. Y su hija Suetlana describió como se veía agobiado por la soledad y el vacío interior, hasta el punto de que ya no creía que los demás fueran capaces de ser sinceros o tener un corazón afectuoso.

Existen personas que desde su infancia han sufrido mucho y les ha faltado el afecto de los demás y esto hace que hayan perdido la capacidad para la compasión y el afecto; son personas cuyo corazón se ha endurecido y se han vuelto brutales.

Todas las religiones del mundo tienen el mismo mensaje en lo que al amor y a la compasión se refieren, aunque lo expresen de modos distintos. Sin embargo es erróneo pensar que estos conceptos sean temas puramente religiosos.

Moralmente tanto las personas que tienen religión, como las que no, tenemos la responsabilidad de cuidar no sólo a los otros seres humanos, sino también a los animales, a todos los seres vivos, e incluso el medio entorno; de ahí que nuestra vida debe ser noble y digna.

Todas las personas que estamos en este conocimiento, no sólo hemos de practicar el dharma con sinceridad, sino que hay que practicarlo a diario, realizando un constante esfuerzo, no contentándonos con el aspecto simplemente intelectual.

La mayoría de las personas se contentan con ponerse la etiqueta de una religión; soy cristiano, budista, gnóstico.

Estas personas no se preocupan de su práctica diaria, de su conducta o de sus pensamientos.

El que sigue una religión primero ha de reflexionar sobre sí mismo, observar si la está siguiendo sinceramente y si la practica de verdad.

Si usamos nuestra inteligencia y habilidades internas de forma destructiva, el resultado será desastroso y trágico. Hemos de usarlas de manera constructiva.

La compasión es una cualidad humana básica y necesaria, que nos confiere fuerza interior, y un sentimiento de valía interna.

Todo ser humano, posee el potencial para desarrollar las cualidades humanas básicas. Por eso no hay que prestar sólo atención a cultivar el conocimiento, sino a cultivar también las cualidades del corazón, de tal forma que al final de la educación no sólo se tendrá conocimiento sino que se habrá conseguido convertirse en una persona de buen corazón y compasiva.

Uno de los problemas de nuestra sociedad es que considera la educación sólo como medio para ser más astutos e ingeniosos.

Hay que saber que el uso más importante del conocimiento y de la educación consiste en comprender la importancia de tener más acciones sanas y aportar disciplina a nuestras mentes.

La utilización adecuada de nuestra inteligencia y conocimientos estriba en efectuar cambios desde dentro para desarrollar un buen corazón.

Es muy difícil sobrevivir sin poseer un sentimiento compasivo; sin embargo sin violencia no sólo es más fácil la supervivencia, sino que la vida es mucho más feliz.

El Ahimsa o la no-violencia tiene dos directrices: uno consiste en que si se puede, se debe ayudar y servir a los otros seres; el otro sentido consiste en que si no podemos ayudar, al menos no perjudicar y no causar daño alguno.

LA COMPASIÓN:

En los diccionarios se define la palabra compasión como un sentimiento de ternura y de lástima por los males ajenos.

Sin embargo dentro del esoterismo la palabra compasión no es solamente una sensación o sentimiento de lástima o un interés por la persona que sufre; ni es solamente un afecto sincero ante la persona u objeto en desgracia, ni tampoco es sólo un verdadero reconocimiento de sus necesidades y de su dolor: la compasión va más allá de todo esto, e implica una firme decisión de poner en práctica todo lo que sea posible y necesario para contribuir a aliviar el sufrimiento.

Para que sea auténtica debe ser activa.

Dentro de la tradición budista se considera la compasión como la fuente y la esencia de la iluminación.

Existen dos tipos de compasión:

1. Basada en el apego: generalmente creemos que la compasión es un sentimiento de proximidad hacia nuestros amigos. De hecho mientras una persona sea buena amiga nuestra mantenemos una actitud positiva hacia ella.

En cuanto cambia la actitud de esa persona hacia nosotros, o varían nuestros sentimientos hacia ella, la compasión también deja de existir, esto no es verdadera compasión, sino apego. Es una compasión bastante parcial y este tipo de relación es inestable.

En el caso del matrimonio si sólo existe apego emocional entre los cónyuges sin ningún tipo de compasión, el matrimonio es más inestable y con tendencia a fracasar. Sin embargo si interviniera la verdadera compasión entre los esposos, basada en el respeto mutuo como seres humanos, el matrimonio tendería a durar mucho tiempo.

2. Compasión libre de apego: La compasión genuina es independiente de sí esa persona es allegada o no a nosotros.

La compasión genuina se genera cuando nos damos cuenta de que las personas que sufren o a las que les falta felicidad y prosperidad quieren ser felices igual que nosotros.

Existe un reconocimiento de que todos los seres humanos al igual que uno desean superar el sufrimiento, y que tienen como nosotros el derecho natural de satisfacer esa aspiración fundamental de la felicidad.

En cierta forma se podría decir que la compasión es el sentimiento de no poder soportar el sufrimiento de otros seres. Para generar ese sentimiento antes hemos tenido que captar la gravedad o intensidad del sufrimiento del otro. Por eso cuanto más plenamente comprendamos el sufrimiento, más profunda será nuestra capacidad de compasión.

Si por ejemplo vemos un perro abandonado sufriendo intensamente y no podemos soportar su dolor, no se debe a ninguna conexión especial. Aquí la compasión surge simplemente del reconocimiento de que ese otro ser también tiene sentimientos, también experimenta dolor y tiene derecho a no sufrir.

Existe también un nivel más profundo de la compasión en el que se observa a todos los seres como impermanentes, sin existencia verdadera tal cual viven.

Y otro paso más profundo de la compasión, es en el que se percibe a todos los seres vacíos de la verdadera vida.

La verdadera compasión es una combinación de solidaridad e interés, un interés de cercanía o proximidad a la persona que sufre, y un sentido de compromiso y de responsabilidad.

Tomando esto como fundamento, se puede sentir compasión por el otro, al margen de considerarlo amigo o enemigo, tal compasión se basa en los derechos fundamentales del otro y no en nuestra proyección mental.

BENEFICIOS DE LA COMPASIÓN:

La ira, el odio, el rencor, etc., son dañinos y perjudiciales para la salud y para nuestra vida. La compasión no sólo es buena para obtener paz mental, sino también para la salud.

Está comprobado que la compasión y el cuidar a los demás, contribuyen a mantener una buena salud física y emocional.

También ayuda a obtener una sensación de felicidad y serenidad.
El conocimiento no es algo que llega a uno de un modo natural, sino que es necesario estudiar, practicar.

Es muy posible que no tengamos una inclinación natural a realizar actos sanos, esto es así particularmente en esta sociedad moderna, porque tenemos una tendencia a aceptar que todo lo referido a actos sanos e insanos que debemos realizar, pertenecen al ámbito de la religión.

Tradicionalmente se ha considerado responsabilidad de la religión el prescribir que comportamientos son sanos y cuales no.

En la sociedad actual, la religión ha perdido mucho de su prestigio e influencia, y al tiempo no ha surgido algo que pueda sustituirla, tal como sería una ética laica.

La naturaleza humana fundamentalmente es apacible y compasiva, sin embargo esto no es suficiente, hasta que no se desarrolle una aguda conciencia de esa naturaleza verdadera que llevamos dentro.

Se necesita capacidad para juzgar las consecuencias de nuestro comportamiento a largo y corto plazo.

Igual que podemos ser capaces de comprender que la cólera es destructiva, hay que ser capaces de hacer esa inferencia.

Tanto se tiene religión o si no, el entrenamiento mental puede modelar nuestra actitud. Gracias a ello se puede vivir más tranquilo y tener más paz, y ser capaces de enfrentarse mejor a los asuntos más difíciles.

Si una persona tiene un corazón bueno y compasivo, automáticamente éste le aporta fortaleza y no da tanta cabida para el miedo y la duda.

Es necesario por tanto llegar a la convicción de la dulzura y de la bondad de todos los seres humanos, y a la convicción del valor de la compasión y del sentido de comunidad entre todas las criaturas vivas.

La compasión nos permite comunicarnos mejor con los demás, ganar más amigos y más sonrisas.
Ghandi

Existen personas, tal como Mahatma Ghandi, radiantes de vida, donde se dibuja una sonrisa constante en su rostro, como resultado de la compasión y la auto-confianza; por el contrario han existido personas como Hitler, Mao Zedong, etc., que aunque tuvieron un tremendo poder, estaban llenas de desconfianza y una vez incubado este veneno no es posible ser feliz.

La práctica de la compasión además hace que en vez de querernos y mimarnos tanto a nosotros mismos, nos fijemos en los demás, contribuyendo a disminuir el apego que le tenemos a nuestro querido ego.

El apego hacia uno mismo es lo que hace que nazca en nosotros una aversión tremenda hacia el sufrimiento.

El daño y sufrimiento carecen de existencia objetiva; lo que les da existencia y poder es sólo la aversión que se siente hacia ellos.

Esa misma aversión es lo que atrae hacia nosotros todas las negatividades y obstáculos, llenándonos la vida de nerviosa inquietud, impaciencia y miedo.

El ser humano siempre ha considerado que la mejor protección en la vida era cuidarse uno mismo por encima de todo, y esto se debe a que confundimos lo que es el interés de nuestro propio ego, y lo que en verdad favorecería y beneficiaría nuestro verdadero y auténtico interés.

En cuanto al plano espiritual se refiere, la práctica de la compasión crea una atmósfera en el exterior que hace que las personas que entran en contacto con quien lo practica puedan sentirse inspiradas e incluso comiencen a emprender esta misma práctica espiritual de la compasión.

En el caso de personas enfermas o moribundas, si nos acercamos a ellas con compasión, no sólo se pueden curar espiritualmente, sino hasta físicamente, por eso todos los maestros saben que el poder de la compasión no tiene límites.

DESARROLLAR Y ACRECENTAR LA COMPASIÓN:

Existen varios métodos para desarrollar y acrecentar la compasión:

1. Reflexionar sobre el sufrimiento:
· Reflexionar sobre el sufrimiento tiene un valor práctico, porque nos ayuda a reducir la arrogancia.
· También ayuda a crear empatía, lo cual nos permite acercarnos a los sentimientos de los demás.
· Aumenta nuestra capacidad para la compasión.
· Nos ayuda a conectar con los otros.

2. Tener una comprensión clara del valor de la compasión.

3. Reflexionar sobre los beneficios prácticos de la compasión.

4. Aumentar la empatía, mediante la imaginación y creatividad, poniéndose en lugar del otro.

Se puede imaginar una situación en que alguien está sufriendo, por ejemplo un animal cuando va a ser sacrificado. Ciertamente esta técnica para algunas personas no sirve, pues es como pedirle a un cazador que se imagine el sufrimiento de su presa; sin embargo si se pueden despertar en ese cazador sentimientos de compasión, si lo que se imagina es a su perro de caza preferido atrapado en una trampa.

A veces puede que no experimentemos fuerte empatía con los animales, pero sí podemos sentirla por un miembro de la familia o por un amigo.

Para obtener una compasión profunda, cuanto mayores sean nuestros sentimientos de proximidad, simpatía y afecto a los seres perturbados por el sufrimiento, mayor será el grado de compasión que desarrollemos hacia ellos.

Al principio, es más fácil tener compasión por alguien que se encuentra en una situación mísera, pero después es necesario reflexionar sobre las personas que, a pesar de que en la actualidad, no estén experimentando sufrimientos de un modo manifiesto, se encuentran involucradas en acciones que provocaran un obvio sufrimiento en el futuro, o que han acumulado circunstancias kármicas en el pasado. Aunque los efectos no estén siendo experimentados en el presente, estas personas prósperas poseen las causas para el futuro que le ocasionarán sufrimiento.

Así pues, al principio se comienza reflexionando acerca de los seres que están experimentando el sufrimiento físico y moral. Y de estos análisis surge la compasión.

Después, hay que ampliar la reflexión a todos los seres sujetos a los vaivenes de la vida y desearles que todos se liberen del sufrimiento. Lo importante es realizar un esfuerzo sincero para que la capacidad de la compasión se desarrolle.

En la tradición del budismo Mahayana, también se habla de dos métodos para incrementar la compasión, y se los conoce como:

1. Método de los siete puntos de “causa-efecto”.

2. El “intercambio de uno mismo con los demás”.
Este último punto se encuentra en el octavo capítulo de “Guía del estado de vida del Bodhisattva” de Shantideva.

CARACTERÍSTICA DISTINTIVA DE LA GRAN COMPASIÓN:

Es aquella que genera los siguientes pensamientos y la determinación de:
Yo voy a liberar del sufrimiento a todos los seres.
Que maravilloso sería que todos los seres pudieran liberarse del sufrimiento.

Se requiere de una “actitud altruista” para tomar semejante determinación de liberar del sufrimiento a los demás, y de poner nuestra voluntad en este servicio.

Al tomar semejante determinación altruista, debemos comprender que la capacidad actual de que disponemos para llevar a cabo semejante empresa, está limitada, sin embargo si la compasión es auténtica Dios nos presta los medios necesarios para poder realizarlo.

¿A DÓNDE ENCAMINAR LA COMPASIÓN?

La compasión puede ser dirigida en dos vertientes:
1. Dirigirla para el beneficio de los demás.
2. Dirigirla para nuestra propia iluminación.

1) Generalmente el placer y el dolor suelen ser causados por uno mismo, y no proceden del exterior, por eso cada ser humano debe comprender esto y trabajar para obtener su propia felicidad.

El modo más eficaz para ayudar a los demás es enseñándoles a conocerse a sí mismos para que eliminen sus costumbres y defectos, para que aflore lo mejor que existe en cada ser humano que es la conciencia.

2) Para ayudar a los demás, es necesario ir eliminando de sí mismo todo aquello que obstruye nuestra conciencia.

Caminando en esta línea se observa, que con el fin de conseguir el bienestar de todos los seres de un modo completo, es necesario alcanzar la iluminación.

LA PERFECTA COMPASIÓN DE BUDHA

La perfecta compasión de Budha es total y no discriminada. Es un amor absoluto e incondicional. Como todo en este mundo el amor tiene muchos grados de profundidad.

Cuanto más grande es el amor, menos puede ser limitado por “condiciones”. El amor religioso, en su alcance y hondura, es más grande que el amor personal o de familia, o patriótico, etc., porque estas últimas formas están condicionadas, y por lo tanto, están confinadas por los estrechos márgenes de las limitaciones humanas.

Sin embargo, hay otro límite que muchos seguidores de religiones no son capaces de franquear. Por ejemplo, la religión nos enseña a amar a nuestros amigos y enemigos, pero algunos piensan que este principio no incluye amar a los “paganos” y respetar profundamente a las otras religiones.

Según los budistas, el amor último e incondicionado sólo puede obtenerse mediante la realización del vacío (Sunyata). La compasión más elevada sólo se logra junto con la sabiduría más alta. En otras palabras, la compasión del estado de Budha se logra mediante la destrucción de la tendencia adhesiva, al captar las verdades de la Maya y el Sunyata. En último análisis, la compasión de Budha surge en forma natural y espontánea.

Esta compasión espontánea, notable adquisición del estado de Budha, sólo puede lograrse mediante una honda realización del Sunyata y una completa identificación con la totalidad.

La perfecta compasión del Budha es un amor total e incondicional, un amor que consiste en la perfecta sabiduría es un amor que no surge de ninguna forma de adhesión, sino de la total liberación de toda clase de ataduras.

EVOCAR LA COMPASIÓN

Evocar en nosotros este poder de la compasión no siempre es fácil. Sin embargo la vida nos proporciona cada día innumerables ocasiones de abrir el corazón, y sólo es cuestión de saber aprovecharlas, y saber verlas: al cruzarnos en la calle con una anciana con aspecto triste y cansado, con las piernas hinchadas y con dos pesadas bolsas de la compra que apenas puede cargar; un anciano pobremente vestido que arrastra torpemente los pies, un joven con muletas que intenta cruzar la calle en medio del inmenso tráfico, un perro moribundo en la carretera, una joven solitaria que solloza tristemente en un banco del metro, etc.

Si conectamos el televisor veremos fácilmente en las noticias a una madre arrodillada junto al cadáver de su hijo asesinado, a una anciana que señala el plato de sopa como única comida del día, sin saber si al día siguiente ni siquiera lo tendrá, o a la multitud de niños enfermos que miran con los ojos desprovistos de toda expresión.

Cualquiera de estas imágenes puede abrirnos el corazón al enorme sufrimiento que existe en el mundo. Dejemos que esto ocurra, no desperdiciemos el amor que esto suscita.

En el momento que se siente que la compasión se acumula en nosotros, no hay que echarla de lado, no hay que tenerle miedo a este sentimiento, ni avergonzarse de él, no dejarse distraer de él, ni permitir que se agote en la apatía.

Hay que utilizar ese repentino y brillante brote de compasión y concentrarse en él, meterse en lo más profundo del corazón y meditar sobre él, hay que cultivarlo, realzarlo y profundizarlo.

Al hacer esto nos daremos cuenta de lo ciegos que hemos estado hasta ahora al sufrimiento; veremos de cómo el sufrimiento que ahora estamos experimentando o contemplando es sólo una minúscula fracción del dolor del mundo.

Todos los seres sufren en todas las partes, dejemos que nuestro corazón vaya hacia ellos con espontánea e inconmensurable compasión, y dirijamos esta compasión, junto con la bendición de todos los budas, para el alivio del sufrimiento en todas las partes del mundo.

La compasión es mucho más noble y grandiosa que la lástima. La lástima tiene sus raíces en el miedo y en una sensación de arrogancia y condescendencia, e incluso a veces en una sensación de “me alegro de no ser yo”.

Stephen Levine
Decía Stephen Levine:

Cuando tu miedo toca el dolor de otro, se convierte en lástima; cuando tu amor toca el dolor de otro, se convierte en compasión.

Entrenarse en la compasión, es saber que todos los seres somos iguales y que sufrimos de manera semejante, es respetar a los que sufren, y saber que uno no es distinto de nadie, ni superior a nadie.
De esta forma, la primera reacción al ver sufrir a alguien no es de simple lástima, sino de profunda compasión.

Sentir respeto e incluso gratitud hacia esa persona, porque quien quiera que nos induzca a desarrollar la compasión por medio de su sufrimiento está haciéndonos uno de los mayores regalos, que es ayudarnos a cultivar aquella virtud que más necesitamos en el avance hacia la iluminación.

En el Tibet se dice que el mendigo que pide limosna o la anciana enferma cuya vista nos encoja el corazón, pueden ser Bhudas disfrazados que se manifiestan en nuestro camino para ayudarnos a crecer en compasión, y por tanto a avanzar hacia el estado de Budha.

EL SECRETO SAGRADO

El Maestro Samael en su libro titulado “El Cristo Social” menciona una frase de suma importancia del gran sabio Shantideva, que dice así:

Shantideva
El que quiere salvar rápidamente al otro y así mismo debe practicar el Gran Secreto, la inversión del yo y del otro.

Este “Secreto Sagrado” de Shantideva es conocido por todos los santos, maestros y místicos de todas las tradiciones.

Este “Secreto Sagrado” fue practicado por Cristo, Budha, Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Francisco de Asís...etc.

En toda enseñanza religiosa de cualquier latitud y época siempre ha estado presente esta práctica.

Esta enseñanza contenida en “el Secreto Sagrado” constituye la práctica fundamental del budismo y es conocida con el nombre de Tonglen.

Tonglen
El Tonglen es una práctica de la escuela Mahayana, que consiste en asumir mentalmente el dolor y el sufrimiento de otro.

El propósito real de esta práctica es entrenar la mente, y fortalecer dentro de uno la fuerza de la compasión. Esta práctica ayuda a contrarrestar nuestro propio egoísmo, y también es una potente herramienta para transmutar nuestro sufrimiento.

El Dalai Lama en cierta ocasión dijo:

Sé y creo firmemente que no hay motivo para que nadie en el mundo muera resentido y amargado. Ningún sufrimiento, por temible que sea, es o puede ser absurdo si se dedica a aliviar el sufrimiento de los demás.

Tenemos ante nosotros el noble y enaltecedor ejemplo de los maestros supremos de la compasión, que, viven y mueren en la práctica de Tonglen, o del Secreto Sagrado tomando el dolor de todos los seres conscientes al inspirar, y enviando curación a todo el mundo al espirar, durante toda la vida y hasta su último aliento. Tan ilimitada y poderosa es su compasión, dicen las enseñanzas, que en el momento de la muerte los transporta de inmediato a renacer en un reino de Budha.

La clase de nacimiento que tendremos en la próxima vida viene determinado, pues, por la naturaleza de nuestras acciones en ésta. Y es importante no olvidar nunca que el efecto de nuestras acciones depende por completo de la intención o motivación a que responden, y no de su envergadura.

Así pues, es nuestra motivación, ya sea buena o mala, la que determina el fruto de nuestros actos.

Shantideva dijo:

Toda la dicha que hay en este mundo,
toda proviene de desear que los demás sean felices;
y todo el sufrimiento que hay en este mundo,
todo proviene de desear ser feliz yo.

A la práctica del secreto sagrado se le conoce también como “dar y recibir”. Consiste en tomar sobre sí mismo el sufrimiento y el dolor de otros y darles a ellos nuestra felicidad, bienestar y paz mental.

Quien reflexiona sobre los seres acosados por el sufrimiento se pregunta: ¿Qué se puede hacer para ayudarles?.

Ciertamente todos los sufrimientos se deben al propio karma generado por uno mismo, por lo cual uno se encuentra limitado respecto a lo que puede hacer para ayudar de modo directo a las otras personas cuando sufren.

No obstante puede generarse un deseo voluntario y entusiasta, desde lo más profundo de nuestro corazón, e imaginar con gran determinación:

Que sus sufrimientos y las causas de estos maduren en mí.

¿Por qué habíamos de asumir el sufrimiento de los demás, cuando ni siquiera queremos soportar el nuestro?

Al pensar en nuestro sufrimiento, nos sentimos abrumados, como si lleváramos una pesada carga. Al generar compasión, al asumir el sufrimiento del otro, también se puede experimentar al principio un cierto grado de incomodidad, una sensación de que aquello es insoportable.

Pero el sufrimiento es muy diferente, porque debajo de la incomodidad, existe un grado de alerta y determinación, ya que se asume voluntaria y deliberadamente el sufrimiento del otro con un propósito elevado, apareciendo un sentimiento de conexión y compromiso.

Alguien podría preguntarse: si tomo el sufrimiento y el dolor de otros ¿No hay peligro de que sufra yo?.

Si tras hacerse esta pregunta, uno no se ve con el valor de poder realizarlo, debe acostumbrarse a esta idea orando de la siguiente manera:

Que pueda tomar el sufrimiento de los demás; que pueda darles mi bienestar y mi felicidad.

Lo único que puede resultar dañado por la práctica de Tonglen es precisamente aquello que más nos ha estado dañando: el ego.

Alguien que practica Tonglen con frecuencia, su mente aferrada a si misma, se irá debilitando cada vez más, y la compasión tendrá una oportunidad de brotar cada vez con más fuerza.

Cuanto mayor y más fuerte sea nuestra compasión, mayor y más fuerte será nuestra intrepidez y nuestra confianza.

Shantideva decía:

Quien desee obtener rápidamente protección para sí mismo y los demás debe practicar este secreto sagrado intercambiarse uno mismo por los demás.

Existió un gran maestro en el Tibet, llamado Geshe Chekhawa, que vivió en el siglo XI. Cuenta la historia que encontrándose éste un día en la habitación de su maestro posó la mirada en un libro abierto y leyó las siguientes líneas:

Deja todo provecho y ganancia para los demás; quédate toda pérdida y derrota para ti.

La compasión de estos versos le causó asombro, y decidió partir en busca del maestro que los había escrito.

Durante el trayecto, un día se encontró con un leproso que le comunicó que dicho maestro había muerto.

Pero Geshe Chekhawa perseveró, y logró encontrar al principal discípulo del maestro muerto, y le preguntó:

¿En que medida crees que son importantes las enseñanzas contenidas en estos dos versos?

Te guste o no, dijo el discípulo, si de veras quieres alcanzar el estado de Budha tendrás que practicar esta enseñanza.

Geshe Chekhawa decidió quedarse, y permaneció por espacio de doce años con el discípulo, para estudiar esa enseñanza y entregarse de corazón a la práctica de Tonglen, que es aplicación práctica.

Durante ese tiempo tuvo que soportar toda clase de dificultades, críticas, penalidades y malos tratos.

Se dedicó tan intensivamente a la práctica de esta enseñanza, que al cabo de seis años había erradicado todo apego a sí mismo. La práctica de Tonglen lo transformó en un Maestro de Compasión.

Al principio Geshe Chekhawa solo enseñaba Tonglen a unos cuantos discípulos, pensando que sólo daría resultados con aquellos que tuvieran gran fe en él.

Después lo empezó a enseñar a un grupo de leprosos (enfermedad frecuente en aquellos tiempos en el Tibet). Muchos de los leprosos que practicaron Tonglen se curaron. Esto hizo que otros muchos leprosos al enterarse acudieran a su casa, que parecía un hospital.

Aun así, dicho maestro seguía sin enseñar Tonglen a muchas personas.
Comenzó a difundirlo de una forma más pública cuando vio el efecto que produjo en su hermano.

El hermano de Geshe Chekhawa se burlaba de todo lo espiritual, pero cuando se enteró de la curación de los leprosos que practicaban Tonglen se sintió impresionado.

Un día se escondió detrás de una puerta a escuchar a su hermano mientras enseñaba Tonglen, y después se puso a practicar por su cuenta en secreto.

Cuando Geshe Chekhawa se dio cuenta de que el carácter duro de su hermano se estaba suavizando, se percató de lo sucedido, y pensó que si en su hermano había producido cambios, esto quería decir que en cualquier ser humano podía producir transformación.

Él por su parte jamás dejó de practicarlo y hacia el final de su vida, dijo a sus alumnos que llevaba mucho tiempo orando fervientemente por renacer en los reinos infernales, para poder ayudar allí a todos los seres que allí sufrían.

Y añadió, que por desgracia, en los últimos tiempos había tenido varios sueños inequívocos que indicaban que iba a renacer en uno de los reinos de los Budas.

Se sentía decepcionado, y con lágrimas en los ojos rogó a sus discípulos que rezaran a los Budas para que esto no sucediera, y se cumpliera su ferviente deseo de ayudar a los seres del infierno.

Geshe Chekhawa escribió:

Dar y recibir deben practicarse alternativamente, esta alternancia debe situarse en el medio de la respiración.

Es extremadamente difícil imaginar que se toman sobre sí los sufrimientos de otros, sobre todo de los enfermos y moribundos, sin antes haber conseguido una compasión fuerte. Esto es en verdad “transmutar los sufrimientos”.

Primero para conseguir esto, antes de empezar la práctica de Tonglen para los demás, hay que practicar sobre uno mismo.

Antes de enviar amor y compasión hacia los demás, se cura uno a sí mismo de cualquier angustia, enojo o temor que pudiera ser un obstáculo para practicar Tonglen de todo corazón.

PRÁCTICA PRELIMINAR DE TONGLEN:

Para realizar esta práctica el primer paso consiste en evocar la naturaleza de la mente y reposar en ella.

Cuando descansamos en la naturaleza de la mente, se ve que todas las cosas son “vacías” ilusorias y de la misma naturaleza que un sueño.

COMO AFRONTAR EL DOLOR

Debemos aprender a dar fin a nuestra aflicción y aprender de ella.

Hay que hacer que el sufrimiento adquiera un nuevo significado, y utilizarlo como el fundamento de una práctica religiosa o espiritual.

Cuando nos hallemos abrumados por nuestros sufrimientos, hay que intentar inspirarse de alguna manera en él. Uno de los métodos que pueden utilizarse es reflexionar sobre “La Impermanencia” de las cosas, saber que todo pasa, y permitir que esta sabiduría nos de solaz.

Aceptar la aflicción en el sufrimiento es ciertamente posible, de esta forma, podemos aprender mucho del sufrimiento. Por ejemplo, el dolor por la pérdida de un ser querido puede obligarnos a contemplar y reflexionar directamente nuestra vida y forzarnos a encontrar en ella un sentido del que tal vez antes carecía. Cuando se halla uno solo después de la muerte de una persona a la que se ama, surge la pregunta: “¿Qué voy a hacer ahora con mi vida? ¿Por qué deseo seguir viviendo?

El dolor y la pérdida también pueden recordar vivamente lo que puede ocurrir si en vida uno no expresa su amor y su aprecio, o pide perdón; eso puede contribuir a hacernos mucho más sensibles a los seres queridos que aún viven.

Elisabeth Kübler-Ross
Elisabeth Kübler-Ross dijo:

Lo que intento enseñar a la gente es a vivir de tal manera que digas estas cosas cuando la otra persona todavía puede oírlas.

Y Raymond Moody, tras toda una vida de trabajo investigando la experiencia de la muerte escribió:

He empezado a darme cuenta de lo cerca de la muerte que nos encontramos en nuestra vida diaria. Ahora más que nunca, procuro dar a conocer mis sentimientos a todas las personas que amo.

Mantener abierto el corazón al sufrimiento, significa que incluso es posible que llegue un momento en que nos sentimos misteriosamente agradecidos hacia el sufrimiento, porque nos ofrece la oportunidad de trabajar con él y transformarlo. Sin él, jamás habríamos llegado a describir que oculto en la naturaleza y las profundidades del sufrimiento hay un tesoro de dicha. Los momentos en que se sufre pueden ser precisamente aquellos en los que estamos más abiertos; y allí donde se es sumamente vulnerable puede ser en realidad el lugar donde yace nuestra mayor fuerza.

Hasta que podamos decirnos a nosotros mismos:

No huiré de este sufrimiento. Quiero utilizarlo de la mejor manera posible para así volverme más compasivo y más capaz de ayudar a los demás.

El sufrimiento, después de todo, puede enseñarnos mucho sobre la compasión. Si sufrimos sabremos que sienten los demás cuando sufren. Si estamos en situación de ayudar a otros, es por medio del propio sufrimiento como hallaremos la comprensión y la compasión necesarias para hacerlo.

Así pues, hagamos lo que hagamos, no bloqueemos nuestro dolor; aceptémoslo. Por desesperados que lleguemos a sentirnos, aceptemos el dolor tal como es, porque en realidad está intentando hacernos un regalo inapreciable: la posibilidad de descubrir, por medio de la práctica espiritual, lo que hay más allá del dolor. “La aflicción puede ser el jardín de la compasión”, escribió Rumi.
Rumi

Si mantenemos el corazón abierto en todo momento, el dolor puede llegar a ser nuestro mayor aliado en la búsqueda vital de amor y sabiduría.

¿Acaso no sabemos todos muy bien que protegerse contra el dolor no da resultado, y que cuando intentamos defendernos del sufrimiento sólo conseguimos sufrir más y no aprender todo lo que podríamos de esa experiencia? Como escribió Rilke:

“El corazón protegido que no está nunca expuesto a la pérdida, inocente y seguro, no puede conocer la ternura; sólo el corazón recobrado puede sentirse alguna vez satisfecho: libre, gracias a todo lo que ha dado, para regocijarse en su supremacía”.

Permanezcamos abiertos a la aflicción, como debemos de permanecer abiertos a los “Budhas y seres iluminados”, para que ellos emitan sus rayos resplandecientes de luz de compasión sobre nosotros.

Imaginemos lo que sería vivir en un mundo en el que un número significativo de personas, aprovechando la oportunidad que ofrecen estas enseñanzas, dedicara parte de su vida a una práctica espiritual seria, reconociera la naturaleza de su mente para aproximarse más al estado de Budha e hiciera el propósito claro, de servir y beneficiar a los demás.

El mundo necesita más que nada esta clase de servidores activos de la paz, “revestidos”, “con la armadura de la perseverancia”, dedicados a su visión de Bodhisattwas y a la difusión de la sabiduría en todos los confines de nuestra experiencia. Necesitamos abogados Bodhisattwas, artistas y políticos Bodhisattwas, médicos y economistas Bodhisattwas, maestros y científicos Bodhisattwas, técnicos e ingenieros Bodhisattwas, bodhisatwas en todas partes que trabajen conscientemente como canales de la compasión y la sabiduría en todos los niveles y todas las situaciones de la sociedad, que trabajen para transformar sus mentes y acciones y las de otros, que trabajen incansablemente con el conocimiento cierto de tener el apoyo de los budas y seres iluminados, por la preservación de nuestro mundo y por un futuro más piadoso.

Teilhard de Chardin
 Como dijo Teilhard de Chardin:

Algún día, después de haber sometido los vientos, las olas, las mareas y la gravedad, dominaremos las energías del Amor. Entonces, por segunda vez en la historia de la humanidad, el hombre habrá descubierto el fuego.

O como lo expresó Rumi en su maravillosa oración:

Oh amor, oh puro y profundo amor, sé aquí, se ahora, sé
todo; los mundos se disuelven en tu inmaculado e infinito
resplandor, las frágiles hojas vivas arden contigo; más brillantes que las frías estrellas:
haz de mí tu servidor, tu aliento, tu esencia.

Por eso cuando suframos por enfermedad o cualquier otra circunstancia, en vez de lamentarse, sentir pena por uno mismo, abrumarse por la ansiedad y preocupación, hay que adoptar una actitud correcta basada en el siguiente pensamiento:

Que mi sufrimiento sea un sustituto de otros seres. Que este sufrimiento pueda salvar a todos los seres que experimentan un dolor similar.

¿Por dónde empezar nuestra búsqueda del significado del sufrimiento?
Deberíamos imaginarnos a nuestro lado a un grupo de personas que necesitan ayudar, sumidos en extrema pobreza y llenos de sufrimiento; al lado de ellos podríamos también imaginarnos a nosotros mismos, con una actitud egoísta, indiferente a las necesidades de los demás. ¿Hacia que lado de los dos nos inclinaríamos? ¿Hacia la personificación del egoísmo, o hacia nuestros sentimientos naturales de empatía hacia los demás?

Si esta escena la observamos con objetividad, concluiríamos que el bienestar de un grupo es más importante que el de un individuo.

También nos ayudaría a crear compasión imaginar que en un futuro la persona que sufre somos nosotros mismos.

Comprendido todo esto, podríamos dirigir nuestra atención a las personas necesitadas y desesperadas, y ofrecerles mentalmente nuestros éxitos, nuestro bienestar, nuestras escasas virtudes que hayamos obtenido, y asumir de esas personas sus sufrimientos, sus problemas, y todas sus dificultades.

También nos ayudará conocer el modo de pensar de un Bodhisattwa, que busca siempre el bienestar de la mayoría por encima de su propio beneficio.

El Dalai Lama en cierta ocasión dijo:

Yo soy un ser humano, un monje, y en mi caso el Dalai Lama, a quien un gran número de personas respetan, pero cuando me comparo con los demás, el bienestar de los otros es mucho más importante.

Por eso es bueno pensar:

Que el dolor que experimento sirva como sustituto del sufrimiento que los demás deben padecer.

Esta práctica o actitud se llama “tomar el sufrimiento de los demás y darles la felicidad propia”. Realizar esto nos dará una gran fuerza interior verdadera.

Al pensar de esta forma, no percibimos nuestro propio sufrimiento como algo desafortunado, sino como una oportunidad única para practicar estas enseñanzas.

Tampoco tenemos temor con esta actitud al posible sufrimiento que la vida nos depare, porque nos dará nuevas oportunidades para practicar, y para conseguir una fuerte determinación interna, la determinación del Bodhisatwa, que es firme como el acero.

Deberíamos reflexionar sobre las cosas físicas que un momento determinado nos producen tristeza y dolor, y también reflexionar detenidamente sobre las cosas que nos producen alegría, como la riqueza, la fama, el bienestar, etc. Si analizamos detenidamente estos dos polos, llegaremos a la conclusión que ninguno de ellos conducen a la felicidad permanente, por lo cual no son válidos para considerarlos el objeto final por el que hay que luchar.

Obtener el Nirvana podría ser el objeto final, pero de momento resulta difícil alcanzarlo. Así pues, la meta práctica y realista a la que si podemos llegar es a lograr la compasión, un corazón cálido, sirviendo a otras personas, ayudando a los demás, siendo menos egoístas.

Practicando de este modo la compasión, obtendremos un beneficio y una felicidad más duradera, y haremos que cada día de nuestra vida resulte útil y significativo, y que ésta maravillosa virtud de la compasión pueda desarrollarse sin límite.

Shantideva decía:

Los que son como niños trabajan por su propio beneficio, los Budhas trabajan por el beneficio de otros. Mira que diferencia hay entre ellos.

Si no cambio mi felicidad por el sufrimiento de otros, no alcanzaré el estado de Budha y ni en el samsara tendré verdadera alegría.

MEDITACIÓN EN LA COMPASIÓN

Meditar en la compasión hace surgir en nosotros la resolución de aliviar el sufrimiento de todos los seres, y también hace surgir el sentimiento de responsabilidad global, una responsabilidad universal hacia ese noble propósito.

Los pasos a seguir son:

1. Imaginar a una persona que está sufriendo, que atraviesa una situación dolorosa e infortunada.

2. Reflexionar sobre el sufrimiento de esa persona de forma analítica.

3. Después tratar de relacionarlo con nosotros mismos, pesando: esa persona tiene la misma capacidad que nosotros para experimentar felicidad y sufrimiento. Todos los seres humanos somos iguales, hechos de carne, huesos y sangre. Imaginarnos cómo lo estaríamos pasando nosotros si sufriésemos ese mismo dolor. Hay que preguntarse ¿Cómo me sentiría? ¿ Cómo querría que me tratasen los demás?

4. Tratar de que surja en nosotros un sentimiento natural de compasión hacia esa persona.

5. Proyectar la luz del Bodhicitta sobre el ser sufriente, imaginando como se libera de este sufrimiento. Shantideva decía que el Bodhicitta transforma el corazón y el cuerpo. De esta forma la compasión se convierte en una joya capaz de conceder los deseos de cualquiera.

6. Orar a todos los Budhas y Seres Iluminados con todo el corazón para aliviar los sufrimientos de esa persona. En el Tibet se dice que así como la naturaleza del fuego es quemar y la del agua apagar a sed, la naturaleza de los Bbudhas es hacer acto de presencia en cuanto alguien los invoca, ya que es infinito su deseo compasivo de ayudar a todos los seres conscientes.

7. Ofrecerles que todo lo bueno que hagamos, tanto en pensamientos, palabras y obras sirvan para beneficio de todos los seres y les procure felicidad.

ABRIR EL MANANTIAL: EL AFECTO AMOROSO

Si en principio no somos capaces de sentir compasión por nadie, debemos abrir el manantial del afecto amoroso de la siguiente forma:

1. Visualizar un amor que alguien nos haya dado alguna vez y que nos conmoviera, tal vez en la infancia, nuestra madre... etc. Aunque no siempre nos hayan amado lo suficiente, al menos alguna vez si lo hicieron.

2. Centrarse en una escena concreta en que esa persona nos demostró amor y nosotros lo percibimos. Saber que alguna vez nos han amado nos hace sentirnos amables y bondadosos.

3. Dejar que ese sentimiento vuelva de nuevo a nuestro corazón, y de ésta forma dejaremos que nuestro corazón se abra y que el amor fluya en él.

4. A continuación hay que extender este amor a todos los seres, comenzando por los que tenemos más cerca, la familia, los conocidos, los amigos, los enemigos, y finalmente a todo el universo.

5. Con este afecto amoroso surgirá dentro de uno mismo la compasión, la alegría, la ecuanimidad... etc.

La ecuanimidad (visión libre de prejuicios) es en efecto el punto de partida y la base del camino de la compasión.

El Señor Maitreya en una de sus enseñanzas que dio a Asanga fue:

El agua de la compasión discurre por el canal del afecto amoroso.

Otro método para abrir el afecto amoroso consiste:

1. Si la persona que sufre no despierta en nosotros ningún tipo de afecto amoroso, ni compasión, entonces imaginamos que quien está sufriendo es un amigo o un ser muy querido. Nuestro corazón de esta forma se abrirá con toda naturalidad y despertará en nosotros la compasión.

2. Tomar esta compasión generada en el corazón y transferirla a la persona que necesita ayuda.

El amigo o ser querido que hemos imaginado en lugar de la persona necesitada, no sólo no sufre ningún daño sino que también se verá beneficiado. El hecho de ser instrumento para el despertar de nuestra compasión, le acarreará abundante beneficio, puesto que ha sido en parte responsable de que se abra nuestro corazón, y de ayudar a la persona necesitada mediante la compasión, por eso el mérito de esta acción recaerá también sobre él.

Generando compasión dentro de sí mismo el mundo se transformaría, y podríamos recitar con Shantideva y con todos los maestros de compasión la siguiente oración:

Que sea un protector para los desprotegidos,
un guía para los que viajan,
un bote, un puente, un vado
para los que desean la otra orilla.

Que el dolor de cada ser vivo
se elimine por completo.
Que sea yo el médico y el remedio,
y sea yo el enfermero
de todos los seres enfermos del mundo
hasta que estén todos curados.

Que a semejanza del espacio
y de los grandes elementos como la Tierra,
pueda yo siempre sustentar la vida
de los seres ilimitados.

Y que hasta que muera el dolor,
sea yo también fuente de vida
para todos los reinos de seres diversos
que se extienden hasta los límites del espacio.