domingo, 28 de agosto de 2011

LA CIENCIA DE RESPIRAR

 PRANAYAMA
(Extraida de “El Medico del Tibet” de Twesday Lobsang Rampa)

Mi guía, el lama Mingyar Dondup, me enseñó la ciencia de respirar después de haberme sorprendido un día en lo alto de la colina, casi sin aliento y agotado.

-Lobsang, Lobsang -me dijo- ¿qué has estado haciendo para llegar a este estado lamentable?

-Honorable maestro -dije con voz entrecortada- quise subir la colina en zancos.

Me miró con tristeza y sacudió la cabeza con aire de resignación. Suspiró y me hizo señas para que me sentara. Reinó el silencio durante un largo rato... silencio, excepto por mi respiración jadeante que, poco a poco, volvió a la normalidad.

Había caminado con zancos cerca del Camino de Linghor, jactándome ante los peligros... jactándome de que los monjes de Chakpori podían caminar con zancos, mejor y más lejos que cualquier otra persona de Lhasa. Para probarlo de modo concluyente, había dado la vuelta y me había echado a correr colina arriba sobre los zancos. En cuanto doblé el primer recodo y los peregrinos no pudieron verme, me eché al suelo completamente agotado y, al poco rato, llegó mi Guía y me vio en aquel estado lamentable.

-Lobsang, ya es hora que aprendas algo más. Ya has jugado bastante. Ahora, como lo has demostrado claramente, necesitas que te instruya en la ciencia de respirar con corrección. Ven conmigo. Veremos que se puede hacer para remediar este estado de cosas.

Se puso de pie e inició la marcha colina arriba. Yo me levanté de mala gana, recogí los zancos que estaban en el suelo y lo seguí. El lama caminaba con facilidad, parecía deslizarse. En sus movimientos no se advertía el menor esfuerzo y yo, que era muchos años más joven, me arrastraba detrás de él, jadeando como un perro en un día de verano.

En lo alto de la colina, nos volvimos para entrar en el lamasterio y seguí a mi Guía hasta su cuarto. Nos sentamos en el suelo, como de costumbre, y el lama pidió el inevitable té, sin el cual ningún tibetano puede conversar seriamente. Guardamos silencio mientras los monjes de servicio nos trajeron té y tsampa. Cuando se retiraron, el lama sirvió el té y me dio las primeras instrucciones en el arte de respirar, instrucciones que me resultaron invalorables en el campamento de prisioneros.

-Estás jadeando como un viejo, Lobsang -me dijo-. Pronto te enseñaré a vencer eso, pues nadie debe afanarse tanto en lo que es un suceso común, natural y cotidiano. Muchísima gente no sabe respirar. Creen que alcanza con aspirar una cantidad de aire, expelerla y aspirar otra.

-Pero, Honorable Lama -repliqué-. Respiré bastante bien durante nueve años o más. ¿De qué otra manera puedo hacerlo, que no sea la que utilicé todo este tiempo?

-Lobsang, debes recordar que la respiración es realmente la fuente de la vida. Puedes caminar, puedes correr. Pero si no respiras, no puedes hacer nada de eso. Debes aprender un nuevo sistema y antes que nada debes tener una medida de tiempo para respirar, porque mientras no conozcas esa medida no tienes cómo distribuir las varias veces que respiras en un tiempo determinado; respiramos a distinta velocidad, según lo que nos proponemos hacer. Me tomó la muñeca derecha y señaló un punto en ella.

-Tómate el pulso. Su ritmo es: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Pon la mano en tu pulso, siéntelo, y comprenderás lo que quiero decir.

Le obedecí. Apoyé un dedo en la muñeca izquierda y sentí que la velocidad de mi pulso era tal como él me la había señalado: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. Miré a mi Guía y él continuó:

-Si pensaras un poco, verás que aspiras aire mientras tu corazón late seis veces. Pero eso no es bastante bueno. Tendrás que cambiar la manera de respirar. Dentro de un rato veremos cómo podrás hacerlo.
Hizo una pausa, me miró y añadió:

-Sabes una cosa, Lobsang... te he observado mientras juegas con los otros muchachos. Se cansan horriblemente porque no saben respirar. Creen que mientras aspiren aire y exhalen aire, ya respiran. No podrían hacerlo peor. Hay cuatro métodos principales de respirar: vamos a examinarlos y veremos qué nos ofrecen, qué son. El primer método es muy ineficaz. Se conoce como respiración superior porque en este sistema sólo se usan la parte superior del pecho y los pulmones; ésa, como debes saber, es la parte más pequeña de nuestra capacidad pulmonar, de modo que cuando se practica la respiración superior entra muy poco aire en los pulmones y en cambio se conserva una cantidad de aire viciado en la parte más profunda. Ves, cuando respiras sólo se mueve la parte superior de tu pecho. La parte inferior y el abdomen están inmóvil y eso es muy malo. Olvídate de la respiración superior, Lobsang, porque es completamente inútil. Es la forma peor de respirar y debemos abandonarla por otras.

Hizo una pausa, se volvió a mirarme y dijo:
-Mira, ésta es la respiración superior. Mira la posición forzada que tengo que adoptar. Por ésta, como descubrirás más tarde, es la respiración que practican la mayoría de los occidentales, la mayoría de las gentes fuera de Tibet y de India. Los obliga a pensar de una manera muy poco clara y a ser mentalmente letárgicos.

Lo miré boquiabierto de asombro. Jamás había imaginado que respirara fuera algo tan complicado. Siempre había creído hacerlo bastante bien y resulta que estaba completamente equivocado.

- Lobsang, no me estás prestando bastante atención. Ahora vamos a ver cuál es el segundo sistema. Se conoce como respiración media. Tampoco es muy correcta. No vale la pena que entremos en detalles, porque no quiero que la emplees; pero cuando llegues a Occidente, oirás que la gente la menciona como la respiración de diafragma, porque este músculo permanece inmóvil. El tercer sistema es el de la respiración inferior. Si bien es, posiblemente, algo mejor que los dos anteriores, tampoco es correcto. Hay quienes lo llaman respiración abdominal. En este sistema los pulmones no se llenan completamente de aire, éste no se reemplaza en su totalidad y tenemos otra vez aire viciado, mala respiración y enfermedad. De modo que no tienes que respirar según estos sistemas, si nó hacer lo mismo que yo y los lamas: debes respirar según el sistema de Respiración Completa. Así es como debes hacerlo.
-¡Ah! -pensé- ahora llegamos al fondo del asunto, ahora voy a aprender algo; ¿para qué me contó todo lo anterior si después me dijo que no servía?.

- Lo hice, Lobsang -dijo mi Guía, que evidentemente me leía el pensamiento-, porque debes conocer los defectos y las virtudes. Sin duda habrás advertido, desde que estás en Chakpori -continuó diciendo mi Guía, el lama Mingyar Dondup- que insistamos en la importancia de tener la boca cerrada. No lo hacemos sólo para evitar que digan mentiras, sino para que todos respiren por la nariz. Si respiras por la boca, pierdes la ventaja de los filtros de aire de la nariz del sistema de control de la temperatura que tiene el organismo. Por otra parte, si persistes en respirar por la boca, finalmente se te tapa la nariz y sufres de catarro, sientes la cabeza pesada y todos los inconvenientes que lo acompañan.

Me sentí culpable cuando advertí que lo estaba mirando con la boca abierta. La cerré con tanta prisa y tanto ruido que vi en sus ojos un relámpago de risa, aunque no me dijo nada.

-La nariz es muy importante y debemos mantenerla limpia. Si se te ensucian las fosas nasales, inhala un poco de agua por la nariz y deja que te corra por la garganta, para escupirla. Pero nunca, nunca respires por la boca, hazlo siempre por la nariz. Tal vez convenga usar agua tibia pues el agua fría te hará estornudar.

Se volvió y tocó la campana que estaba a su lado. Entró un sirviente que volvió a llenar la tetera y trajo más tsampa. Hizo una reverencia y se retiró. Al cabo de unos minutos, el lama Mingyar Dondup, reanudó su discurso.

-Ahora, Lobsang, vamos a estudiar el verdadero método de respiración, el método que ha permitido prolongar considerablemente la vida a muchos lamas de Tibet. Vamos a estudiar la Respiración Completa. Como el nombre lo indica, abarca los otros tres sistemas, el de respiración superior, media e inferior, de modo que los pulmones se llenan realmente de aire, y por lo tanto la sangre se purifica y se llena de fuerza vital. Es un sistema muy fácil. Tienes que sentarte o estar de pié en una posición cómoda y respirar por la nariz. Hace unos momentos, Lobsang, te vi completamente inclinado hacia adelante, agachado, y no puedes respirar como es debido en esa posición. Debes mantener la columna vertebral bien derecha. Ese es todo el secreto de respirar correctamente.

Me miró y suspiró, pero el brillo de sus ojos desmintió la profundidad del suspiro. Después se puso de pié, se acercó a mí, me puso las manos debajo de los codos y me levantó de modo que quedé sentado muy derecho.

-Así es como debes sentarte, Lobsang, con la columna vertebral derecha, con el abdomen perfectamente controlado y los brazos a los costados. Ahora siéntate así. Ensancha el pecho, hacia afuera y después baja el diafragma para que el abdomen inferior también sobresalga. De esa manera harás una respiración completa. No hay nada de magia en todo esto, Lobsang. Es una manera de respirar común y sensata. Debes aspirar todo el aire que puedas, después tienes que expelerlo y reemplazarlo. Por el momento, esto te puede parecer complicado, puedes creer que es demasiado difícil, que no vale la pena, pero sí vale la pena, Lobsang. Crees que no porque eres letárgico, porque últimamente respiras con descuido; debes tener disciplina para respirar.

Respiré como me indicó y, ante mi gran asombro, descubrí que era muy fácil. Advertí que al principio la cabeza me daba vueltas, después fue todavía más fácil. Veía los colores con más claridad y a los pocos minutos me sentí mejor.

-Todos los días te daré algunos ejercicios respiratorios, Lobsang, y te ruego que los cumplas. Vale la pena. Ya no volverás a quedarte sin aliento. Esa pequeña caminata cuesta arriba te dejó jadeante, pero yo, que soy muchos años mayor que tú, la hice sin el menor esfuerzo.

Volvió a sentarse y me observó mientras respiraba según me había indicado. Aun en esa etapa inicial, advertí cuánta razón tenía. Después, mi Guía siguió hablando.

-El único propósito de la respiración, sea cual fuere el sistema adoptado, es aspirar la mayor cantidad posible de aire y distribuirlo en el cuerpo de otra manera, de una manera que nosotros llamamos prana. Esa es la fuerza vital misma. Esa prana es la fuerza que hace mover al hombre, que activa a todos los seres vivientes, las plantas, los animales, el hombre; hasta los peces tienen que extraer el oxígeno del agua y convertirlo en prana. Sin embargo, ahora tenemos que ver cómo respiras, Lobsang. Aspira lentamente. Descubrirás que hay varias maneras de aspirar, contener la respiración y exhalar, que cumplen varias misiones, tal como limpiar, vitalizar, etc. Tal vez la forma general de respirar más importante, sea la que llamamos la respiración de limpieza. Ahora mismo te la voy a enseñar, porque quiero que la practiques todos los días, al despertar y antes de dormir, y al comienzo y al fin de cada ejercicio.

Yo había seguido atentamente sus instrucciones. Conocía muy bien el poder de aquellos altos lamas que podían deslizarse por la tierra con más rapidez que un caballo al galope y que llegaban a destino serenos, sin la menor fatiga. Decidí que mucho antes de llegar al estado de lama -pues en esa época no era más que un acólito- dominaría la ciencia de respirar. Mi Guía, el lama Mingyar Dondup, continuó hablando:

-Ahora, Lobsang, veremos esta respiración de limpieza. Aspira profundamente, haz tres respiraciones completas. No por favor, no esas aspiraciones cortitas. Tienes que aspirar profundamente, todo lo más profundamente que puedas; llena los pulmones, levanta el pecho y llénate de aire. Eso, eso. Ahora en la tercera aspiración, debes retener ese aire unos cuantos segundos, junta los labios como si fueras a silbar, pero no hinches las mejillas. Sopla un poco de aire por la abertura de los labios, con todo el vigor que puedas. Sopla con fuerza, suelta el aire. Después, detente un segundo, retiene el aire que queda. Sopla otro poco, siempre con el mayor vigor. Detente otro segundo y luego sopla el aire restante de modo que no quede nada en tus pulmones. Sopla con toda la fuerza que puedas. Recuerda que, en este caso, debes exhalar con el mayor vigor por la abertura de los labios. Dime la verdad ¿no te parece extraordinariamente refrescante?.

Tuve que darle la razón. Me había parecido un poco tonto eso de soplar y soplar; pero, después de hacerlo varias veces, advertí un hormigueo de energía y me sentí mejor que nunca. Me inflé, resoplé y ensanché el pecho. De pronto, sentí que la cabeza me daba vueltas. Me pareció que cada vez era más liviano. En medio de la bruma oí a mi Guía:

-¡Lobsang, Lobsang, basta!. No debes respirar de esa manera. Respira como te indiqué. No hagas experimentos, pues es peligroso. Ahora te has intoxicado por respirar de esa manera incorrecta, con demasiada prisa. Practica únicamente como yo te indico, pues tengo experiencia. Después podrás hacer todos los experimentos que quieras. Pero ten en cuenta esto. Lobsang: advierte siempre a quienes enseñes a respirar que sigan cuidadosamente los ejercicios, que no hagan experimentos. Diles que nunca deben experimentar con distintos ritmos de aspiraciones, a menos que los acompañe un maestro competente; pues experimentar con la respiración puede ser muy peligroso. Seguir los ejercicios es seguro, sano y los que respiran según las instrucciones no pueden experimentar ningún daño.

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miércoles, 24 de agosto de 2011

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos, cuyo texto completo figura en el texto siguiente. Tras este acto histórico, la Asamblea pidió a todos los Países Miembros que publicaran el texto de la Declaración y dispusieran que fuera "distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios".

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

La Asamblea General proclama la presente

Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Artículo 1
Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Artículo 2
1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Artículo 3Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

Artículo 4Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5
Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Artículo 6
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Artículo 7
Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8
Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Artículo 9Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Artículo 10
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11
1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Artículo 12
Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Artículo 131. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Artículo 14
1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 151. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

Artículo 161. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 171. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Artículo 19Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 201. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 211. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 231. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Artículo 24Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Artículo 251. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudedad, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Artículo 261. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Artículo 271. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

Artículo 291. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

EL ALMA DE LAS PLANTAS

 EL ÁNIMA DE LAS PLANTAS

Desde la antigüedad los fenómenos del "AURA" han sido estudiados e investigados por gran cantidad de hombres de ciencia, esoteristas, investigadores, etc. El Aura, es un fluido o esencia sutil e invisible a los ojos humanos que emana del mundo interior de los seres vivos, ya sean humanos, animales o vegetales. El Aura es un efluvio psíquico electro-vital que sólo puede ser percibido por los sentidos extrasensoriales, tal como la CLARIVIDENCIA.

Aunque la ciencia occidental le da poca importancia a estas cuestiones vitales, investigaciones y descubrimientos recientes han demostrado que el Aura no es una invención de los esoteristas, sino una auténtica realidad, cuyas variaciones y colores registran los estados psíquicos, las enfermedades, el envejecimiento, etc. de las personas, animales y plantas.

Apenas se ha empezado a develar el misterio que envuelve a la conciencia de las plantas, pero los últimos descubrimientos predicen que las plantas poseen una misteriosa sensibilidad de la que el ser humano se podría beneficiar.

Cleve Backster
Resultados Favorables

La investigación en el mundo de las plantas, comenzó en 1966 cuando un agente estadounidense de la C.I.A., llamado Cleve Backster, especialista en interrogatorios, se dedicaba a perfeccionar el funcionamiento de los detectores de mentiras.

Un día, al agente Backster, se le ocurrió aplicar el detector de mentiras a una planta. Colocó cada uno de los electrodos a cada lado de una hoja de la planta que se encontraba en su oficina, como si se tratase de una persona. En realidad, lo que quería observar era el tiempo que tardaba en llegar el agua de las raíces a las hojas cuando se regaba la planta. Los resultados fueron tan sorprendentes que sirvieron de comienzo para posteriores investigaciones.

Lo primero que observó fue, que cuando la planta recibía agua, el detector de mentiras emitía las mismas señales que cuando se produce en el hombre una sensación agradable.

Como Backster conocía perfectamente el funcionamiento del detector de mentiras y sabía que el detector conoce el miedo de la persona cuando es amenazada, decidió experimentar con la planta.

Hizo varios experimentos, entre ellos mojó alguna de las hojas de la planta con café caliente, pero nada sucedió. Pensó entonces en quemar una de sus hojas, y en ese momento el trazado del polígrafo, dio un violento salto hacia arriba, como un grito de terror. No había tocado la planta todavía, ¿por qué ésta había reaccionado así? Lo más interesante fue que cuando se efectuaba la quemadura en la planta, ésta no reaccionaba tan espectacularmente. A este tipo de reacción se le denomina reacción primaria.

Se repitieron los experimentos varias veces, en plantas diferentes y siempre dieron buenos resultados. Además se descubrió que una porción de planta también reaccionaba igual, como si estuviese completa. De esta forma se llegó a la conclusión de que la percepción de los vegetales se da a nivel celular.

Otro de los experimentos que realizó Backster, fue extraordinario, se trataba de demostrar que las plantas tienen memoria, que retienen información igual que los humanos.

El experimento fue el siguiente: Se colocaron dos plantas en una habitación y se escogió un grupo de personas, una de ellas fue elegida, sin que los demás lo supieran, para que entrara en la habitación y destrozara una de las dos plantas, cosa que realizó. Seguidamente a la planta superviviente se le conectó el detector y el polígrafo, y fueron pasando todas las personas, de una en una. Cuando le llegó el turno al culpable, la planta pareció enloquecer, ya que las líneas del polígrafo sobre el papel eran de un trazo frenético. Con esto quedó demostrado que las plantas poseen la capacidad de retener información.

Estos mismos experimentos o similares, también fueron realizados por otros investigadores, tales como el físico ruso Víctor Adamenko, con resultados favorables.

Información a Partir de Células Vegetales

Los trabajos de Backster no terminan aquí. Uno de los que ha encontrado más seguimiento, consistía en arrojar crustáceos vivos al agua hirviendo.

Aparentemente, las plantas reaccionaban ante el dolor de estos crustáceos con largas líneas del polígrafo. Lo curioso del experimento fue que a medida que se repetía, la acción de las plantas era menor, hasta el punto de no reaccionar.

John Whitman
Como se pregunta John Whitman en su libro El poder psíquico de las plantas, ¿es posible que hubieran almacenado suficiente información para saber que podían ignorar las señales de la muerte, al igual que uno ignora el silbido de un tren que pasa cada mañana a la misma hora?

El psicólogo, también soviético, Venyamin I. Puskhín, sugiere que las plantas poseen memoria y que con el tiempo el hombre podrá obtener información de las células vegetales, tal como hacen con las del cerebro humano. La tesis de Puskhin dice:

"Entre las células de las plantas y el sistema nervioso existe un lugar específico, ya que se trata de dos sistemas de información. Cada célula parece ser capaz de comprender a la otra, incluso si ella es profundamente diferente".

La teoría de Backster es bastante similar, pues él considera que todas las células vivas pueden comunicarse mediante un sistema aún desconocido. Otra de las teorías es la del húngaro Albert Von SzentGyórgyi, premio Nóbel de medicina de 1937, que planteó que los cambios de esos estados emocionales, generan una forma desconocida de energía subatómica.

Las teorías parapsicológicas optan por creer que la planta reacciona a los sentimientos humanos. Es decir, es el propio ser humano el que puede estar produciendo los fenómenos por medios normales o paranormales.

El Sistema Nervioso en las Plantas

Víctor Adamenko
Son muchas las pruebas que se han acumulado sobre la actividad psíquica o nerviosa de las plantas, hasta el punto que el físico Víctor Adamenko, considera que saben distinguir y tienen conocimiento.
Lo demostró situando a las plantas cerca de un mineral. El polígrafo daba una curva o respuesta similar a la que había dado cuando se sometió a la planta a una descarga eléctrica en presencia de ese mineral. Pero si las plantas no poseen sistema nervioso, ¿de qué mecanismos se valen para reaccionar de forma tan humana?

Los investigadores hacen la misma apreciación: La comunicación y la memoria no tienen por qué depender necesariamente de un sistema nervioso central desarrollado, tal como se ha creído durante siglos. Según los investigadores, cada célula contiene su propia memoria y sistema nervioso, todo ello completamente distinto al sistema de los animales.

Desde principios de siglo se está estudiando la posibilidad de que las plantas sean sensibles a lo que sucede en el mundo exterior. Las primeras experiencias provienen del profesor Jagadis C. Bose, profesor de física en Calcuta (India), ya que en su libro La respuesta de las plantas como medio de investigación fisiológica, demuestra que las plantas responden a los estímulos como si realmente tuvieran sistema nervioso, también señala una curiosa similitud entre la piel de los reptiles y anfibios, y la de las frutas y legumbres.
Jagadis C. Bose

De todos los inventos realizados por Bose, el más famoso es el que se conoce con el nombre de Crescograph, un aparato capaz de ampliar los procesos vitales de las plantas diez millones de veces. Es como si pudiésemos observar el crecimiento de un árbol a la velocidad que nos movemos nosotros.

Este investigador, llegó a importantes conclusiones pero desgraciadamente no fueron tomadas en serio por los científicos de la época. Según Bose, las plantas gritan de dolor, aunque no las escuchemos, se excitan con cafeína, se emborrachan con alcohol, etc.

Facultades Extrasensoriales

De todas las investigaciones llevadas a cabo por los distintos científicos, y en distintas partes del mundo, una de las más interesantes es la posibilidad de que las plantas puedan poseer algún tipo de facultad extrasensorial. Los experimentos de Backster se hicieron en este sentido.

El físico Víctor Adamenko afirma que las plantas pueden sintonizar con formas de comunicación telepática a una distancia aproximada de 200 km.

Uno de los experimentos más curiosos es el realizado por Paul Sauvin, técnico en electrónica. Este señor aplicó a las plantas un osciloscopio sonoro que produce un sonido a las respuestas o señales de las plantas y que lo registra en un magnetófono. Según sus propios experimentos, varias veces estando fuera de casa, pudo vivenciar con asombro que sus plantas emitían señales de excitación, paralelas a sus propios cambios de estado y sentimientos.

El doctor Robert N. Miller, antiguo químico e investigador de fenómenos psíquicos, en uno de sus variados experimentos, pidió a una serie de personas que dirigieran sus oraciones hacia una planta de centeno que tenía en su laboratorio, a 100 km. de distancia. Al día siguiente descubrió con asombro que el centeno había crecido un 840 % aproximadamente más de lo normal.

El aparato registrador se compone de un amplificador de movimiento basado en el Crescograph de Bose, ligado a la planta por un brazo extremadamente sensible y por otro brazo que transcribe el movimiento amplificado sobre un papel milimetrado.

No hay duda de que los buenos sentimientos hacia las plantas hacen que éstas se desarrollen mejor. Eso lo puede comprobar cualquier jardinero, e incluso cualquier persona que cuida las plantas de su hogar, pero lo que resulta más fantástico es que se pueda influir con el pensamiento en un ser que ni remotamente podemos imaginar dotado de razón.

Luther Burbank y Yogananda
Uno de los mejores trabajos en este sentido es el desarrollado por Luther Burbank, que ha podido conseguir en unos años, una variedad de cactus desprovistos de espinas. En su trabajo con las plantas, él ya había tomado la costumbre de hablarles:

"No tienes nada que temer, no tienes necesidad de tus defensas, estoy aquí para protegerte".

Lo cierto es que desarrolló una variedad de cactus sin espinas; "Opuntia ficus indica".

Según Manly P. Hall, presidente de la Sociedad de Investigadores Filosóficos Norteamericanos, Burbank decía que las plantas tienen más de 20 sentidos, pero al ser tan diferentes de los humanos, nos es imposible reconocerlos. Burbank no estaba muy seguro de que los árboles y las plantas pudieran comprender sus palabras, pero sí estaba seguro de que por telepatía, ellos podrían comprender lo que quería decirles.

No debemos olvidar los experimentos que se realizaron para estudiar la acción de la música sobre las plantas. En los años 60, se realizaron gran número de ellos para investigar lo que ocurría al someter a las plantas a terapias de música. Entre varios investigadores destacan, Mary Measures y Pearl Weinberger, que demuestran que los granos de trigo expuestos a un sonido crecen con más rapidez cuando éste sonido está compuesto de una nota única y fuerte, de una frecuencia de 50 Hz. Esto quiere decir, por lo tanto, que el sonido sí afecta a los vegetales.

Otros investigadores como Dorothy Retallack y Francis F. Broman, en sus experimentos no dejan lugar a dudas. Han demostrado que la música rock hace crecer las plantas en dirección contraria a la fuente de sonido y además las hace crecer de una forma anormal. Sin embargo, la música de Bach, Mozart, Haydn, etc. hace que la planta crezca en dirección al sonido y de una manera armoniosa
Todo esto nos abre nuevos caminos y perspectivas: la existencia de otras Dimensiones Superiores del Espacio y el hecho de que las plantas como todo ser vivo tienen una parte divinal, el Alma. Cada árbol, cada arbusto y cada hierba es el cuerpo físico de una criatura elemental, por lo que sienten dolor y alegría como cualquier ser vivo.

La vida universal se extiende mucho más allá de las formas meramente físicas y merece ser investigado por todos los amantes del saber. Desafortunadamente, vivimos en un pequeño y reducido mundo de ansiedades y de materialismo, y cada vez nos alejamos más de la Naturaleza y de sus maravillas. Sin embargo, todos estos estudios que hemos expuesto van creando inquietudes entre los hombres de ciencia, con lo cual la investigación y la experimentación de lo desconocido se incremento considerablemente.

EL SUEÑO DE AKINOSUKE

 --- Cuento escrito por Lafcadio Hearn ---

Yamato
En el distrito Toichi de la provincia de Yamato vivía un goshi llamado Miyata Akinosuké...

En el jardín de Akinosuké había un cedro enorme y antiguo a cuyo amparo procuraba evitar los días de bochorno. Una tarde muy calurosa, Akinosuké estaba sentado bajo el arbol con dos goshi amigos, cuando le invadió un irresistible sopor, tan irresistible que rogó a sus amigos que le disculparan por dormir la siesta ante ellos. Luego se acostó al pie del árbol y tuvo este sueño:

Cedro
Creyó estar echado allí, en el jardín, viendo una procesión semejante a un cortejo de un gran daimyo, que descendía por la cercana colina. Se incorporó para observarla mejor. La procesión era fastuosa e imponente (jamás había visto algo similar) y marchaba hacia su propia casa. La precedían jóvenes con ricas vestiduras, arrastrando un carruaje amplio y lacado, cubierto con deslumbrantes sedas azules. Al llegar cerca de la casa la procesión se detuvo y un hombre de rica vestimenta -obviamente alguien de rango- abandonó el cortejo, se acercó a Akinosuké y le dijo haciendo una profunda reverencia:

- Honorable señor, veis ante vos un vasallo del Kokuo de Tokoyo. Mi amo, el rey, ordena que os salude en su nombre y que me ponga a vuestra absoluta disposición. También desea que os informe que augustamente requiere vuestra presencia en palacio. Dignaos, pues, a entrar de inmediato en este honorable carruaje, que él ha enviado para transportaros.

Akinosuké quiso responder a estas palabras con una réplica apropiada, pero estaba perplejo y atónito. La voluntad pareció abandonarlo y no pudo hacer sino lo que le indicaba el kerai. Entró en el carruaje. El kerai se colocó junto a él e hizo una señal. Los servidores hicieron girar el vehículo hacia el sur, tirando de él por medio de las cuerdas de seda, y así se inició el viaje.

Para asombro de Akinosuké, transcurrió muy poco tiempo antes de que el carruaje se detuviera ante un enorme pórtico de estilo chino, que jamás antes había visto. El kerai, apeándose, le dijo:

- Acudo a anunciar vuestra ilustre llegada.

Y entonces desapareció. Luego de un momento de espera, Akinosuké vio que dos hombres de noble aspecto, con mantos de seda púrpura y altas gorras que indicaban un respetable rango, salían al pórtico. Ambos lo saludaron con respeto, lo ayudaron a descender del carruaje y lo condujeron, cruzando el pórtico a través de un gran jardín, hasta la entrada de un palacio cuyas murallas parecían extenderse tanto al Este como al Oeste, por algunas millas. Akinosuké fue llevado hasta un salón de audiencias extraordinario y enorme. Sus guías lo condujeron hasta el sitio de honor y con gran respeto se sentaron aparte, mientras varias doncellas con ropaje ceremonial traían refrescos. En cuanto Akinosuké tomó algún refrigerio, los hombres con manto púrpura se prosternaron ante él y le dirigieron las siguientes palabras, turnándose alternativamente según la etiqueta de las cortes:

- Es nuestro honorable deber informaros...
... de la razón por la cual os han traído aquí.

- Nuestro señor, el Rey, desea augustamente que os convirtáis en su yerno...
...y es su orden y voluntad que hoy mismo...
...os caséis con la Augusta Princesa, su hija virginal.

- Pronto os conduciremos a la cámara...
...donde su Augusta Majestad os aguarda para recibiros.

- Pero antes será necesario que os engalanemos...
...con los atuendos necesarios para la ceremonia (frase, que según la tradición, debía ser pronunciada simultáneamente por los dos servidores).

Tras hablarle de este modo, los servidores se pusieron de pie y entraron en una alcoba donde había una gran arca barnizada en oro. Abrieron el arca y extrajeron ropajes y ornamentos de exquisita factura, y un kamuri o tocado real. Vistieron a Akinosuké según convenía a un novio principesco y lo condujeron al salón de audiencias, donde el Kokuo de Tokoyo estaba sentado en su daiza, tocado con la alta gorra negra del estado y ataviado con ropas de seda amarilla. Ante el daiza, a izquierda y derecha, había una multitud de dignatarios sentados según su rango, inmóviles y espléndidos como las imágenes de un templo. Akinosuké, avanzando entre ellos, saludó al Rey con una triple inclinación, según la costumbre. El Rey lo recibió con gráciles palabras y le dijo:

- Os han informado de los motivos por los cuales habéis debido comparecer ante nuestra presencia. Hemos decidido que os convirtáis en esposo de nuestra única hija, y ahora procederemos a la ceremonia nupcial.

Cuando el Rey completó su discurso, sonaron las notas de una alegre melodía y un gran cortejo de hermosas damas irrumpió desde los cortinados para conducir a Akinosuké a la cámara donde le aguardaba su prometida.

La cámara era enorme, pero apenas bastaba para contener a la multitud de huéspedes congregados en la ceremonia. Todos se prosternaron ante Akinosuké cuando éste se instaló ante la hija del Rey, sobre un cojín que le estaba destinado. La novia semejaba una doncella celestial y sus ropas eran deslumbrantes como el cielo del verano. Y el matrimonio se celebró en medio de un gran júbilo.

Luego, la pareja fue conducida hasta los aposentos preparados para ambos en la otra ala del palacio, donde recibieron las felicitaciones de muchas personas de noble condición, junto con innumerables regalos.

Días más tarde, Akinosuké debió comparecer una vez más en el salón del trono. Ahora se le recibió con palabras más acogedoras, y el Rey le anunció:

- Al sudoeste de nuestro imperio hay una isla llamada Raishu. Os hemos designado gobernador de ella. Allí hallaréis un pueblo dócil y leal, pero cuyas leyes no han sido normalizadas con las de Tokoyo y cuyas costumbres no han sidor reguladas como corresponde. Os confiamos el deber de mejorar la condición social de esas gentes tanto como os sea posible, y os encomendamos que las gobernéis con prudencia y sabiduría. Todo está dispuesto para que emprendáis vuestro viaje a Raishu.

Así fue como Akinosuké y su esposa partieron del palacio de Tokoyo, custodiados por una escolta de nobles y oficiales que los acompañaron hasta la costa. Allí embarcaron en una suntuosa nave provista por el Rey, y con vientos favorables llegaron a Raishu, donde les esperaba la bienvenida de la buena gente de la isla, que aguardaba en la costa.

Akinosuké se consagró de inmediato a sus nuevos deberes, que no resultaron difíciles de cumplir. Dedicó los primeros tres años de su gobierno, ante todo, a la ordenación y promulgación de leyes; pero como contaba con sabios consejeros, la tarea no le supo ingrata. Una vez concluida, no tuvo otros deberes activos que cumplir, salvo la asistencia a los ritos y ceremonias prescritos por la tradición. La comarca era tan fértil y saludable que nadie se enfermaba o caía en la indigencia, y las gentes eran tan bondadosas que las leyes jamás fueron quebrantadas. Akinosuké vivió y gobernó en Raishu veinte años más (veintitrés en total), jamás perturbado por la sombra del dolor.

Pero en el vigesimocuarto año de su mandato, una grave pena se abatió sobre él: su esposa, que le había dado siete hijos (cinco varones y dos mujeres) enfermó y murió. Fue enterrada con gran pompa en la cima de una hermosa colina del distrito de Hanryoko, y un magnífico monumento coronó su tumba. Pero Akinosuké se sentía tan desolado por esa muerte que ya no le interesaba vivir.

Al culminar el período de duelo, un mensajero real llegó a Raishu procedente del palacio de Tokoyo. Entregó a Akinosuké un mensaje de condolencia y luego le dijo:

- Estos son los deseos de nuestro augusto señor, el Rey de Tokoyo, que me ordena transmitiros: "Os enviaremos de vuelta a vuestra gente, a vuestro país. En cuanto a los siete niños, por tratarse de nietos del Rey, recibirán toda la atención que merecen, de modo que dignaros a no preocuparos por ellos".

Al recibir esta orden, Akinosuké se dispuso sumisamente a partir. Una vez dejó todo en orden y asistió a la ceremonia de despedida de sus consejeros y oficiales, fue escoltado al puerto entre grandes honores. Allí embarcó en la nave que venía en su busca y así se internó en el mar azul, bajo el cielo azul y el perfil de la isla de Raishu se volvió azul, luego gris y finalmente desapareció para siempre... Y Akinosuké despertó súbitamente bajo el cedro de su jardín.

Estaba confundido y estupefacto. Entonces advirtió que sus amigos permanecían a su lado, bebiendo y charlando con alegría. Los miró con asombro y exclamó en voz alta:

- ¡Qué extraño!

- Akinosuké estuvo soñando -dijo uno de ellos, con una carcajada- ¿Qué viste de extraño, Akinosuké?
Entonces Akinosuké les contó el sueño, un sueño que había durado veintitrés años de residencia en el reino de Tokoyo, en la isla de Raishu. Ambos se sorprendieron, pues su amigo no había permanecido dormido sino algunos minutos.

- En verdad has visto cosas extrañas -dijo uno de los goshi-. También nosotros vimos algo extraño mientras dormías. Una pequeña mariposa amarilla revoloteó un instante cerca de tu rostro, y nosotros la observamos. Luego descendió al suelo, junto a ti, debajo del árbol. Y apenas hubo descendido, una hormiga enorme salió de un agujero, la atrapó y la arrastró hasta su cubil. Poco antes de que te despertaras, vimos que la misma mariposa volvía a salir del agujero y revoloteaba una vez más sobre tu rostro. Desapareció súbitamente, no sabemos a dónde fue.

- Quizás era el alma de Akinosuké -dijo otro goshi-, pues por cierto que la vi volar dentro de su boca... Pero, aun cuando la mariposa fuera el alma de Akinosuké, eso no puede explicar el sueño.

- Las hormigas pueden explicarlo -respondió el primer goshi-. Las hormigas son criaturas muy raras... quizá demoníacas... En todo caso, hay un gran nido de hormigas debajo del cedro.

- ¡Vamos a ver! -exclamó Akinosuké, incitado por la sugerencia. Y fue en busca de una pala.

Según comprobaron, una prodigiosa colonia de hormigas había excavado el suelo justo debajo del cedro; era algo sorprendente. Además, habían edificado dentro de la cavidad, y sus minúsculas construcciones de paja, barro y ramas guardaban gran semejanza con ciudades en miniatura. En el centro de una estructura bastante mayor que las demás, un inquieto enjambre de hormigas se afanaba alrededor de una hormiga mayor, que tenía alas amarillentas y una gran cabeza negra.

- ¡Caramba! -exclamó Akinosuké!-. ¡Ese es el rey de mi sueño! ¡Y ése el palacio de Tokoyo!... ¡Qué extraordinario! Raishu debería estar al sudoeste... a la izquierda de esta raíz... Sí. ¡Aquí está! ¡Qué extraño! Ahora estoy seguro de poder encontrar la colina de Naryoko y la tumba de la princesa.

Escarbó con tenacidad en el derrumbado hormiguero. Y al fin descubrió un pequeño montículo en cuya cima había un guijarro enmohecido con forma de monumento budista. Debajo, envuelto en barro, halló el cadáver de una hormiga hembra.

miércoles, 3 de agosto de 2011

LA MEDITACIÓN Y LA FELICIDAD

EXPERIENCIA DE CIENTÍFICOS Y LAMAS: PRUEBAN QUE EN LA ZONA IZQUIERDA DEL CEREBRO SE LOCALIZA LA FELICIDAD. LA MEDITACIÓN CONTROLA ESA EMOCIÓN.
Por Daniel Goleman - Diario La Nación.

Hace muchos años, cuando todavía era un estudiante recién graduado en Psicología, realicé un experimento para evaluar hasta qué punto la meditación podía funcionar como un antídoto contra el estrés.

Mis profesores eran escépticos, mis mediciones fueron débiles y mis pacientes eran, en su mayoría, colegas de segundo año. No sorprende que mis resultados fueran poco convincentes. Pero hoy me siento justificado. A través de los años han habido resultados de trabajos que han estudiado la meditación, algunos sugiriendo sus poderes para aliviar los efectos adversos del estrés. Pero sólo el mes último se concretó lo que considero un estudio definitivo que confirma mi hipótesis, alguna vez poco firme, al revelar el mecanismo cerebral que puede explicar la habilidad para tranquilizarse.

Los datos emergieron como uno de los muchos resultados experimentales de una poco común colaboración investigativa: la del Dalai Lama, líder religioso y político tibetano en el exilio, y la de algunos de los más prestigiosos psicólogos y neurólogos de los Estados Unidos.

 Los científicos se encontraron con el Dalai Lama durante cinco días en Dharamsala, India, en marzo de 2000, para conversar sobre la forma en que la gente podría controlar mejor sus emociones destructivas.

Uno de mis héroes personales en este acercamiento entre la ciencia y la antigua sabiduría es el doctor Richard Davidson, director del Laboratorio para las Neurociencias de los Afectos, de la Universidad de Wisconsin. Davidson logró en una reciente investigación identificar un índice para establecer el centro cerebral de los estados de ánimo positivos.

Las imágenes de resonancia magnética revelan que cuando la gente está ansiosa, enojada, deprimida, las partes del cerebro convergen hacia la amígdala y la corteza prefrontal derecha, región cerebral importante para la hiperdefensa típica de las personas con estrés. Por el contrario, cuando la gente tiene ánimo positivo, entusiasmo y energía, esos sitios están tranquilos y aumenta la actividad de la corteza prefrontal izquierda.

El doctor Davidson ha descubierto lo que, según cree, es una manera rápida de cuantificar el nivel del estado anímico típico de una persona: leer los niveles de actividad en estas áreas prefrontales, derecha o izquierda. Esto predice los estados de ánimo diarios con sorprendente exactitud. Cuanto más se incline hacia la derecha, la persona tenderá a estar más infeliz o afectada, mientras que cuanta más actividad se desarrolle en la parte izquierda, más feliz y entusiasta estará.

Al estudiar los datos de cientos de personas, el doctor Davidson estableció una curva de distribución en la que la mayoría de las personas que se encuentran en la mitad manifestaron buen y mal humor
alternadamente. Aquellas personas, relativamente pocas, que se hallan bien hacia la derecha son más propensas a tener depresión clínica o desórdenes de ansiedad en el transcurso de su vida. Para los pocos afortunados que se sitúan más a la izquierda, los estados conflictivos son raros y la recuperación es rápida.

Esto explica otro tipo de datos que sugieren un punto determinado biológicamente para nuestro nivel emocional. Un descubrimiento, por ejemplo, muestra que, tanto en la gente con suerte como en los desafortunados que sufrieron un accidente y quedaron parapléjicos, durante alrededor de un año y medio después de dichos acontecimientos el humor diario es más o menos el mismo que antes, lo que indica que el punto emocional cambia poco o nada.

Davidson informó sobre el descubrimiento durante el encuentro con el Dalai Lama y los científicos en la India. Pero el hallazgo, aunque interesante, levantó más preguntas que respuestas. ¿Era sólo casualidad o un rasgo habitual entre los monjes? ¿Había algo respecto del entrenamiento de un lama que podría llevar a un estado de felicidad perpetua? Y si es así, ¿podría este prodigio ser compartido por todos?

Una respuesta tentativa a esta última pregunta proviene de un estudio que Davidson realizó en colaboración con el doctor Jon Kabat-Zinn, fundador de Mindfulness-stress Reduction Clinic, en la Universidad de Massachusetts. Este clínico enseña meditación a pacientes con enfermedades crónicas
para ayudarlos a manejar mejor sus síntomas. En un artículo, los doctores Davidson y Kabat-Zinn informan sobre los efectos del entrenamiento en esta clase de meditación, método extraído de sus orígenes budistas y ahora enseñado a los pacientes en hospitales y clínicas de muchos países.

Kabat-Zinn enseñó el método a trabajadores sometidos a grandes presiones, durante tres horas por semana durante dos meses. Otro grupo de voluntarios recibió el entrenamiento más tarde; los participantes fueron controlados por el doctor Davidson y sus colegas. Antes del entrenamiento, los trabajadores en general registraban una mayor utilización del lado prefrontal derecho del cerebro en sus emociones y se quejaban de sentirse estresados. Después, sus emociones se inclinaron hacia el lado izquierdo, la zona positiva. Simultáneamente, sus estados de ánimo mejoraron e informaron sentirse con más energía y menos ansiosos. En resumen, los resultados sugieren que el punto de las emociones puede modificarse, con un adecuado entrenamiento.
La hipótesis del doctor Davidson es que se puede fortalecer una gran cantidad de neuronas del lado izquierdo de la corteza prefrontal, e inhibir los mensajes de la amígdala, que envía emociones perturbadoras. El entrenamiento mindfulness se centra en aprender a monitorear las sensaciones y pensamientos, tanto con la meditación como con ejercicios de yoga.

Con la aprobación del Dalai Lama, un grupo de lamas altamente entrenados permitió ser estudiado. Todos ellos pasaron por lo menos tres años meditando en retiros solitarios. Estos y otros descubrimientos llevaron algunos investigadores a diseñar un programa llamado "Cultivo del equilibrio emocional", que combina métodos extraídos del budismo con el mindfulness y la sinergia de la psicología moderna, como también la lectura de las microexpresiones y las relaciones humanas.

El impulso científico de estos intentos iniciales ha entusiasmado a otros investigadores. Con el auspicio de The Mindfulness and Life Institut of Technology, el Dalai Lama se encontrará con un grupo muy grande de investigadores para discutir sobre la posibilidad de realizar más investigaciones.

En cuanto a mí, me lo estoy tomando muy en serio. En mi época de estudiante a veces meditaba, pero ahora, decididamente, lo haré siempre. El mes que viene mi mujer y yo nos dirigiremos a un lugar cálido durante dos o tres semanas para realizar un retiro y meditación. Nunca alcanzaré al sublime lama, pero disfrutaré al intentarlo.

FUENTE: Daniel Goleman, publicado en el diario La Nación.

CONCENTRACIÓN EN EL PULSO Y EN LOS LATIDOS DEL CORAZÓN

La finalidad de la presente práctica es conseguir el dominio de las funciones del cuerpo físico, comenzando por las pulsaciones del corazón. Naturalmente se requiere un alto poder de concentración en el punto exacto que se indica en la práctica.

PRÁCTICA:

En primer lugar, es necesario tratar de relajar totalmente los músculos del cuerpo; comenzando desde los pies hasta la cabeza y terminando por relajar los brazos y las manos. Después, debemos concentrar la atención en la punta de la nariz, hasta sentir plenamente el pulso del corazón en ese órgano del olfato; luego proseguiremos con la oreja derecha, concretamente en el lóbulo, hasta sentir el pulso del corazón en ese lugar; después continuaremos con la mano derecha, sintiendo los latidos en los dedos; más adelante nos concentramos en los dedos del pie derecho; seguimos con los dedos del pie izquierdo; pasaremos a los dedos de la mano izquierda; continuamos con la oreja izquierda (en el lóbulo), hasta sentir el pulso del corazón en ese lugar; y por último volvemos a sentir los latidos en la punta de la nariz nuevamente, para después sentir todo nuestro cuerpo latiendo como un gran corazón.

Con este ejercicio sentiremos plenamente el pulso del corazón, por separado, en cada uno de estos puntos donde hemos fijado la atención y conseguiremos que nuestra concentración vaya siendo más y más profunda.

 Los grandes yoguis, llegan a conseguir frenar y acelerar los latidos del corazón a voluntad.