sábado, 26 de noviembre de 2011

EL ESOTERISMO DE LA NAVIDAD

Toda religión tiene unas de terminadas fechas claves, el cristianismo no es una excepción y su fecha clave es la Navidad, día del nacimiento de Jesuá Ben Pandirá (Jesús el Cristo).

La vida de todo Cristo tiene una parte exotérica y otra esotérica. La parte exotérica se refiere a su historia, nacimiento, vida y muerte meramente física. La parte esotérica es la más importante, la razón de existencia del Cristo. Esta parte normalmente está velada al vulgo y sólo tienen acceso a ella los INICIADOS a los Misterios del Fuego. Por eso, la vida de todo Cristo viviente es mal comprendida y resulta incongruente si se estudia a la letra muerta.
Nacimiento de Jesús

Poniendo como ejemplo a Jesús el Cristo, dicen las Sagradas Escrituras que su primer milagro fue en las bodas de Canaan y consistió en que el Cristo transmutó o transformó el agua en vino. Haciendo una pequeña reflexión sobre el asunto, veremos que no está en su lugar el que un Maestro de perfecciones como es Jesús el Cristo se dedique a fabricar más vino para que los asistentes a las bodas se siguieran emborrachando, perdiendo así su conciencia y aumentando el asqueante EGO de la Borrachera, como tampoco es muy sensato pensar en un Cristo furioso, iracundo y violento, expulsando a latigazos a los sorprendidos comerciantes y mercaderes que negociaban y vendían junto al templo. Definitivamente la Gnosis enseña a estudiar la parte esotérica de la vida y muerte de los grandes Avataras de la humanidad y así florece la claridad, la luz que es la sabiduría inmortal y el mensaje que estos grandes Maestros entregaron.
Krishna

El primer milagro de Jesús el Cristo representa, esotéricamente hablando, la transmutación de las energías sexuales mediante las bodas alquímicas, éste sin duda es el primer paso para realizar la gran obra del Padre. Conforme se trabaja en el Camino lniciático, hay que arrojar a los mercaderes de nuestro templo interior, es decir, eliminar los defectos de nuestra psiquis mediante el látigo de la Voluntad Consciente para que pueda oficiar algún día nuestro Cristo Intimo. Cristo no es una persona o individuo particular, el Cristo es una energía Cósmica, Logoica Universal que se manifiesta en cualquier esencia debidamente preparada, un día se manifestó en Jesuá Ben Pandirá, pero igualmente en otros días cósmicos se manifestó a través del Cristo Mexicano Quetzalcoatl, o del Cristo Hindú Krishna, (cuyo evangelio es semejante al de Jesucristo), también la energía Crística se ha manifestado a través del Yogui Babaji, Sanat Kumara, (fundador del Gran Colegio de Iniciados de la logia Blanca), Juan el Bautista, Kout-Humi, Hermes, Osiris, etc. Sin embargo diremos que Jesús el Cristo es el más alto Iniciado Solar del Cosmos.
Quetzalcoalt

Entre los chinos, el Cristo es FU-JI, que nace milagrosamente por obra y gracia del Espíritu Santo. Dice la historia china: «Paseándose una Virgen llamada Hoa-sé por la orilla del río, se conmovió y se vio rodeada por un resplandor maravilloso y sus entrañas concibieron; transcurridos doce años, el día cuarto de la décima luna, a media noche nació FU-JI, llamado así en memoria del río a cuya orilla fue concebido.

Entre los antiguos mexicanos, como anteriormente expusimos, el Cristo fue Quetzalcoatl, que fue el Mesías y transformador de los toltecas. «Estando un día la Virgen Chimalmán con sus dos hermanas, se les apareció un enviado del cielo. Las hermanas al verle murieron y ella oyó de boca del enviado que concebiría un hijo y concibió al instante, sin obra de Varón».
Belenos

El «Kristos» de los eddas germanos y los Cristos nórdicos Odin, Wotan y Beleno, también nacieron el mismo día y el mismo mes que Jesús el Cristo, y todos nacieron igualmente de una Virgen. ¿Acaso Krishna, (el Cristo hindú), no fue concebido por la Virgen Devaki, por obra y gracia del Espíritu Santo y transportado al establo de Nanden, en donde los Dioses y Maestros fueron a adorarle?

La Virgen madre de los Cristificados, es la Divina Madre Kundalini de los indostanes, la Madre Cósmica, el Dios Madre, el Amor Universal llamado también María, Maya, Maia, lsis, Rea, Tonantzin, etc.
Osiris, Isis, Horus
Trinidad

Todo Cristo tiene y debe encarnar la tríada logoica o sephirótica, que es lo mismo que la Santa Trinidad del cristianismo; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Para los hebreos Kether,Chokmah y Binah. Para los egipcios; lsis, Osiris y Horus. Para los Aztecas; Tonantiuh, Quetzalcoatl y Tonantzin. Para los hindús; Brahma, Vishnú y Shiva, etc. Por todo esto, diremos que toda religión es una perla engarzada al collar de la Sabiduría. Todo aquel que está en contra de otra religión que no sea la suya, definitivamente no ha comprendido nada de su propia religión, porque todas las religiones son auténticas, no obstante, conviene distinguir entre religión y los religiosos.
Trinidad
Kabala


Trinidad Celta

Cuando una forma religiosa no es comprendida, sus seguidores caen en el fanatismo y cometen los peores crímenes que la psiquis humana puede concebir, por eso conviene hacer una plena diferencia entre religión y religiosos.

La Navidad por tanto, ya se celebraba antes del nacimiento de Jesuá Ben Pandirá y se seguirá celebrando después de que ya no exista el cristianismo, puesto que es una fiesta Cósmica que se celebra no sólo en nuestro planeta Tierra, sino en otros mundos de nuestra Galaxia, también habitados como el nuestro. Al mismo Jesús el Cristo, le ha tocado realizar el drama cósmico de su muerte en otros planetas del Cosmos para dar a conocer las claves de la auto-realización intima del SER. Jesús no ha sido el primero ni el último en encarnar al Cristo.

Cuando una forma religiosa ha cumplido su misión, se desintegra, desaparece, dando paso a otra nueva forma religiosa. Jesús el Cristo fue de hecho el Iniciador de una nueva era religiosa, Jesús fue una necesidad religiosa de la época. La casta Sacerdotal pagana, a fines del imperio Romano había caído en el más completo descrédito. Las muchedumbres ya no respetaban a los Sacerdotes y los artistas satirizaban en comedias a los Divinos Rituales, mofándose sarcásticamente de las Divinidades del Olimpo y del Averno (del Cielo y del Infierno). Es doloroso saber cómo esas gentes imitaban al Dios Baco (Dios del Vino, de la Sexualidad), en una mujer borracha, y otras veces como un borracho panzón montado en un burro; a la Inefable y bendita Diosa Venus la representaron como una mujer adúltera que andaba en busca de placeres orgiásticos, seguida por las Ninfas que eran perseguidas por Sátiros al frente de los Dioses Pan y Baco.
Baco
Venus, Baco, Cupido
Dios Pan

Por aquella época de decadencia religiosa, los pueblos de Grecia y Roma, ya no respetaban ni siquiera a Marte, el Dios de la guerra; le representaban sarcásticamente atrapado por la red invisible de Vulcano, en instante de pleno adulterio de su esposa, la bella Venus. No se salvó de la profanación ni siquiera Júpiter Olimpo, el Padre de los Dioses, pues le representaban sarcásticamente en muchas sátiras ocupado en seducir a las Diosas.

Por aquella época fue cuando muchos Sacerdotes Paganos se convirtieron en vagabundos y limosneros, las personas comunes se burlaban de ellos y así terminó la forma religiosa del Paganismo griego y romano.

El mundo necesitaba algo nuevo, la Religión Universal necesitaba manifestarse con una nueva forma y se manifestó por medio de Jesuá Ben Pandirá (Jesús el Cristo). El fue por tanto, el encargado de iniciar una nueva Era de religiosidad, para que todas las esencias necesitadas del Conocimiento Universal lo hallaran. El Concilio de Nicea en el año 325 de nuestra era, sirvió, no para crear un héroe, como suponen los ignorantes materialistas, sino para reconocer oficialmente una doctrina y un hombre que la encarnó y enseñó.

El Gnosticismo enseñado por Jesús es la Religión del Sol, del Fuego, el Cristianismo Primieval de los Dioses de la Aurora.

LA ESENCIA DE LAS COSAS

Milarepa
Milarepa fue un místico tibetano del siglo XI, cuyas enseñanzas se han transmitido bajo la forma de cantos.

 El "Canto de la Esencia de las Cosas" al que pertenece este fragmento, fue escrito en uno de sus retiros en las alturas del Himalaya.













El temporal, el rayo, la nube del sur.
Cuando se manifiestan, se manifiestan desde el mismo cielo.
Cuando se desvanecen, se desvanecen en el mismo cielo.
Arco iris niebla y bruma.
Cuando se manifiestan se manifiestan en el mismo aire.
Cuando se desvanecen se desvanecen en el mismo aire.
La substancia de todos los frutos y de todas las cosechas.
Cuando se forma, surge de la misma tierra.
Cuando se desvanece, se desvanece en la misma tierra...
Ríos espumas y olas.
Cuando surgen, surgen del mismo océano.
Cuando se desvanecen, se desvanecen en el mismo océano.
Pasión, anhelo y avidez.
Cuando surgen, surgen de la misma alma.
Cuando se desvanecen se desvanecen en la misma alma.
Sabiduría, iluminación, liberación.
Cuando surgen, surgen del mismo espíritu.
Cuando se desvanecen, se desvanecen en el mismo espíritu.
Lo exento de renacimiento, lo incondicional, lo inexplicable.
Cuando surgen, surgen del mismo ser.
Cuando se desvanecen, se desvanecen en el mismo ser.
Aquello que se considera como demonio.
Cuando surge, surge del mismo asceta.
Cuando se desvanece, se desvanece en el mismo asceta.
Porque estas apariciones son sólo un juego ilusorio de la esencia interior...

PLATÓN

Platón
Nació en Atenas probablemente en el año 427 a.C. pertenecía a una familia noble y eran ilustres tanto los ascendientes de sus padres como los de su madre recibió la educación física intelectual de los jóvenes de su época; es posible que haya seguido las lecciones del heraclitano Cratilo. En el año 407 sobrevino el acontecimiento capital de la vida de Platón: su encuentro con Sócrates. El maestro tenía entonces 63 años y el alumno 20. Platón debió seguir las lecciones de Sócrates durante ocho años.

Poco después de la caída de los Treinta, tres delatores acusan a Sócrates de corromper a la juventud y de no creer en los dioses de la ciudad; condenado a muerte, rehúsa evadirse y bebe la cicuta en el 399 a.C. Platón no estuvo presente en los últimos momentos de su maestro, relatados en el Fedón; pero esta escandalosa injusticia debió ser para él el prototipo del acto inicuo contra cuya repetición debía luchar todo filósofo.

Puesto que corría el riesgo de ser molestado por su condición de alumno de Sócrates, se refugió Platón enseguida con alumnos en Mégara; allí una célebre escuela los acogió, en ella entraron en relación con Euclides el Megálico. No se sabe con certeza cuál fue la duración posterior de su estancia en Atenas pero alcanzó presumiblemente los tres años.
Arquitas de Tarento

De ahí Platón partió para Africa; se detuvo en Egipto, luego en Cirenaica, donde frecuentó a Aristipo de Cirene y el matemático Teodoro. En este lugar los biógrafos de Platón dan diversas versiones del orden de sus viajes. Para unos habría regresado directamente a Atenas; para otros se habría dirigido a Italia meridional con el fin de conocer a los pitagóricos y en particular a Arquitas de Tarento. Es probable que en este período de la vida de Platón se sitúe la composición de las siguientes obras: Hippias menor, Alsibíades, Apología, Eutifrón, Critón, Hippias mayor, Cármides, Laques, Lisis, Protágoras, Gorgias y Menón.

Alrededor del año 388 abandona Italia (o Atenas según la otra tradición) para dirigirse a Sicilia. Allí, en Siracusa, reina un Griego de modesto origen, Dionisio I el Anciano, quien tiene en jaque a los cartagineses y se ha convertido en el amo absoluto de Sicilia. Su carta es fastuosa; los vicios que en ella reinan, numerosos; mas Dionisio es célebre. Platón intima con Dion, hermano político de Dionisio, quien tiene pretensiones de filósofo y admira a los Socráticos. ¿Qué sucedió en realidad? El filósofo compra un gimnasio y un parque situado en el noroeste de la ciudad y funda en ese lugar una escuela, la Academia.
Siracusa

Se trata de la primera escuela de filosofía organizada como una universidad, con su estatuto, reglamento, alojamiento destinado a los estudiantes, sala de conferencias, museo, biblioteca, etc. De todos los rincones de Grecia y del mundo mediterráneo concurren alumnos a seguir los cursos de Platón. En ésta época, sin duda, escribe El Fedón, El Banquete, El Fredo, El Ion, El Menexeno, El Eutidemo, El Cratilo y comienza La Republica. Hacia el año 367 muere Dionisio I el Anciano, y su hijo primogénito, Dionisio II el joven, asciende al trono; tiene 30 años y carece de mayor experiencia en los negocios públicos. Dion llama inmediatamente a Platón haciéndole ver las perspectivas que se ofrecen para realizar reformas políticas mediante la aplicación de las ideas que le son caras. El filósofo acude y deja a Eudoxio la dirección de la Academia.

Sin embargo, muy pronto Dionisio destierra a Dion y poco después a Platón, a quien había retenido algún tiempo en condiciones de prisionero. El monarca promete, no obstante, llamar pronto a uno y a otro. Vuelto a Atenas Platón permanece en ella seis años, y compone probablemente el Parménides, el Teeteto, el Sofista, el Político y el Filevo. En el 361, Dionisio invita nuevamente a Platón. El filósofo retorna con algunos discípulos, deja a Heráclides del Ponto la dirección de la Academia.
Atenas

Quizá Platón defendiera la causa de Dion ante Dionisio. Este, lejos de llamar a su pariente, confiscó sus bienes, obligó a la esposa de éste a casarse con el gobernador de Siracusa y forzó a Platón a permanecer en la residencia que le había asignado. Gracias a la intervención de Arquitas, fue liberado y pudo regresar a Atenas.

El filósofo permaneció en Atenas y debió de morir allí alrededor del 347 a.C.. En este período final de su vida continuó al frente de la Academia y escribió el Timeo, el Critias y Las Leyes, que quedaron inconclusas.

domingo, 20 de noviembre de 2011

MEDICINA NATURAL

Paracelso
“Aquel que puede curar enfermedades, es médico. Ni los emperadores, ni los papas, ni los colegios, ni las escuelas superiores pueden crear médicos, pueden conferir privilegios y hacer que una persona que no es médico aparezca como si lo fuera, puede darle permiso para matar, mas no pueden darle poder de sanar, no pueden hacerlo médico verdadero si no ha sido ya ordenado por Dios”. (Paracelso) .

Para ser médico verdadero se necesita adquirir sabiduría. La palabra “wisdom” (sabiduría) se deriva de vid (ver) y de don (juicio). Aquí se alude a lo que se ve con los sentidos del ALMA y del INTIMO; a los juicios sabios, fundamentados en las percepciones ultra-sensoriales, y no simples intelectualismos dogmáticos, ya en declinación y decrepitud, y a vanidosas suficiencias profesionales.

¿Cómo puede llegar a la sabiduría aquel que no ha desarrollado la clarividencia? ¿Cómo puede ser médico de los demás aquél que no es médico de sí mismo? ¿Cómo puede sanar a los demás aquél que no está sano en su psiquis y en su corazón?

Un hombre puede haber estudiado teóricamente el organismo humano y sus enfermedades, pero esto no quiere decir que tenga el poder de sanar, porque nadie puede recibir este poder de los hombres, sino de Dios.

En el país asoleado de Khen, allá en los lejanos tiempos del antiguo Egipto, los enfermos eran llevados a los templos augustos y sagrados donde se cultiva la hierática sabiduría.

Un sopor de eternidades pesa sobre los antiguos misterios. En la noche profunda de las edades parece percibirse allá, en la remota lejanía, el verbo delicioso de los viejos sabios que esculpieron su sabiduría en extraños relieves en los muros invictos.

Calles de esfinges milenarias contemplaron silentes millares de peregrinos venidos de distantes tierras en busca de salud y de luz. Rostros quemados por el sol ardiente de la Arabia feliz, gentes venidas de Caldea, mercaderes de Tiro, viejos Yoguis de la tierra sagrada de los Vedas...

La medicina fue siempre sagrada. La medicina fue el patrimonio bendito de los médicos magos. En esos olvidados tiempos del lejano Egipto, los enfermos se cubrían de aromas en los templos y el verbo inefable de santos Maestros los llenaba de vida.

Y en aquellas provectas edades, bajo los pórticos sagrados, exclamaba el sacerdote de Sais: ¡Solón, “ay hijo mío! Día llegará en que los hombres se reirán de nuestros sagrados jeroglíficos, y dirán que los antiguos adorábamos ídolos”.

Existen diversidad de escritos en revistas, periódicos ilustrativos y otros órganos de información en relación con la inquietud de la ciencia Oficial (medicina actual) para conocer la propiedad medicinal de muchas plantas y de brebajes que hombres humildes de todas las latitudes vienen usando desde tiempos inmemoriales con resultados sorprendentes.

El valor medicinal de muchas plantas hogareñas, cuyas virtudes curativas han venido transmitiéndose de generación en generación entre las amas de casa, está preocupando nuevamente a los hombres de laboratorio. El valor altamente científico de los ingredientes medicinales que desde remotísimos tiempos vienen usando con provecho sabios naturistas, no ha tenido aceptación franca por aquello de creerse que los preparados en vasijas rudimentarias (ollas de barro) están llenos de microbios y suciedades.

Ingentes cantidades de dinero se vienen gastando anualmente en todos los presupuestos económicos del mundo para influir sobre las gentes, a fin de extinguir el uso altamente curativo de las plantas y de sus preparados sencillos, en beneficio exclusivo de los grandes laboratorios de sociedades comerciales que se apoderan del derecho de curar a la humanidad, con menosprecio de las formas naturales que nos brindan las leyes inmutables.

Los modernos bioquímicos están estudiando los secretos profesionales de los "brujos" e investigando las hierbas de los curanderos de Azandes, África Central.

Las tribus indígenas del Alto Amazonas, están siendo requeridas por los científicos que exploran la manigua para obtener la revelación de sus secretos. Los Marrugits, magos  Bosquimanos (Africa) empiezan a suministrar enseñanzas secretas sobre las plantas, a los médicos facultados.

Bosquimanos
Muy conocido es el incidente del campesino servio que puso a Fleming en vía expedita para descubrir la Penicilina, secreto de la Naturaleza. Los grandes trust productores de penicilina han tenido el acierto de buscar la cooperación de comunidades misioneras para obtener de los médicos indios la revelación de secretos curativos, tal como el "piture", que poseen los indios Bosquimanos, que permite sanar las llagas de los leprosos y las úlceras cancerosas.

Zarzaparrilla
La zarzaparrilla la emplean los Callahuayas para combatir la debilidad general por medio de la purificación de la sangre. Ahora es importante esta preciosa planta por haberse descubierto que es la equivalente de la Testosterona, la hormona masculina, reguladora de la vida sexual y de la vitalidad de todo el organismo. Otros innumerables productos vegetales son objeto de investigaciones, y muchas aplicaciones como panaceas de laboratorio.

En el convento tibetano de “las cien mil imágenes de Maitreia”, nunca faltan los perfumes. El doctor Rudolf Steiner afirma que el empleo de los perfumes para la curación de las enfermedades tenía un pasado remotísimo y un espléndido porvenir. Leadbater dice que nuestros pecados y errores repercuten en nuestros cuerpos y que pueden ser eliminados por la acción de ciertos perfumes. Cada vicio tiene sus larvas que se adhieren al cuerpo Astral, y sólo desintegrando esas larvas por medio de ciertos perfumes se logra la curación total de esos vicios y hábitos.
Rudolf Steiner

Estatuas de Buda hecha con madera olorosa del sándalo, existen en Pekín, en Tibet y en el claustro Mogol “Erdoni Dsu”. Estas estatuas se llaman “Dscho” (escrito “jebe” esto es del señor o maestro), también las hay en Lassa capital del Tibet.

“Tschima-Purma” es el nombre de ciertas bolas de paño llenas de hierbas aromáticas que tibetanos y mongoles cuelgan de los techos de sus templos para fines curativos.

Los severos estudios de medicina Himaláyica y Trans-Himaláyica, incluyen la ELEMENTOTERAPIA, la OSMOTERAPIA, la ASTROLOGÍA, QUÍMICA OCULTAS y la ANATOMÍA de los siete cuerpos. Todo auténtico médico Lama es clarividente, y realmente no se puede ser médico sin ser clarividente.

Si los médicos apetecieran realmente ser científicos de verdad, ser magos de la naturaleza con todo orgullo, no vacilarían en enriquecer el bagaje de su ciencia prestando un poco de atención a la sabiduría oculta de la magia elemental (la Elementoterapia) que aunque muy antigua, está llamada a ocupar un sitio preferente, por derecho propio, en el concierto de la Salud pública.

Tomado de "Medicina oculta y magia práctica" de Samael Aun Weor

viernes, 18 de noviembre de 2011

EL DINERO Y LA AMBICIÓN + práctica de meditación

EL DINERO

¿Por qué el dinero ha asumido tan inmensa importancia en nuestra vida? ¿Acaso dependemos exclusivamente de él para nuestra propia felicidad psicológica? Todos los seres humanos necesitamos, pan, abrigo y refugio; esto se sabe. Pero, ¿por qué es que esto tan natural y sencillo para las aves del cielo, ha tenido una importancia y significación tan tremenda y espantosa?

El dinero ha asumido tal valor exagerado y desproporcionado porque psicológicamente dependemos de él para nuestro bienestar. El dinero alimenta nuestra vanidad personal, nos da prestigio social, nos brinda los medios de lograr el poder. El dinero ha sido usado por la mente con fines y propósitos totalmente diferentes de los que tiene en si mismo, entre las cuales esta cubrir nuestras necesidades físicas inmediatas. El dinero esta siendo utilizado con propósitos psicológicos; esa es la causa por la cual el dinero ha asumido una importancia exagerada y desproporcionada.

Necesitamos dinero para tener pan, abrigo y refugio; eso es obvio. Pero cuando el dinero se convierte en una necesidad psicológica. Cuando lo utilizamos con propósitos distintos de los que tiene en sí mismo, cuando dependemos de él para conseguir fama, prestigio, posición social etc., entonces el dinero asume ante la mente una importancia exagerada y desproporcionada; de aquí se origina la lucha y el conflicto por poseerlo.

Es lógico que tenemos necesidad de conseguir dinero para satisfacer nuestras necesidades físicas. (Para tener pan, abrigo y refugio). Pero si dependemos del dinero exclusivamente para nuestra propia felicidad y satisfacción personal, entonces somos los seres más desgraciados de la tierra. Cuando comprendemos que el dinero sólo tiene por objeto proporcionarnos pan, abrigo y refugio, entonces le ponemos espontáneamente una limitación inteligente; el resultado de esto es que el dinero ya no asume ante nosotros esa importancia tan exagerada que tiene cuando se convierte en una necesidad psicológica.

El dinero en si no es bueno ni malo. Todo depende del uso que hagamos de él. Si lo utilizamos para el bien, es bueno. Si lo utilizamos para el mal, es malo.

Necesitamos comprender a fondo la verdadera naturaleza de la sensación y de la satisfacción. La mente que quiera llegar a comprender la verdad debe estar libre de estas trabas.

Si queremos de verdad libertar el pensamiento de las trabas de la sensación de satisfacción, tenemos que empezar con aquellas sensaciones que son para nosotros más familiares, y establecer allí el adecuado cimiento para la comprensión. Las sensaciones tienen su lugar adecuado y cuando las comprendemos profundamente en todos los niveles de la mente, no asumen la estúpida deformación que ahora tiene. Muchas personas piensan que si todo orden de cosas marchase de acuerdo con el partido político al cual pertenecen y por el cual luchan siempre, entonces tendríamos un mundo feliz lleno de abundancia, paz y perfección. Ese es un concepto falso, porque realmente nada de eso puede existir si antes no hemos comprendido individualmente el verdadero significado de las cosas.




El ser humano es demasiado pobre internamente y por eso necesita del dinero y de las cosas para su sensación y satisfacción personal. Cuando alguien es pobre internamente busca externamente dinero y cosas para completarse y buscar satisfacción. Es por eso que el dinero y las cosas materiales han tomado un valor desproporcionado y que el ser humano esté dispuesto a robar, explotar, y mentir a cada instante. A eso se debe la lucha entre el capital y el trabajo, entre patronos y obreros, entre explotadores y explotados, etc.


Son inútiles los cambios políticos sin haber comprendido antes nuestra propia pobreza interior. Pueden cambiarse una y otra vez los sistemas económicos, pueden alterarse una y otra vez el sistema social, pero si no hemos comprendido  la íntima naturaleza de nuestra pobreza interior, el individuo creará siempre nuevos medios y caminos de obtener satisfacción personal a costa de la paz de otros.

Es urgente comprender profundamente la naturaleza íntima de este “mí mismo”, si es que realmente queremos ser ricos internamente. Quien es rico internamente es incapaz de explotar al prójimo, es incapaz de robar y de mentir. Quien es rico internamente está libre de las trabas de la sensación y satisfacción personal. Quien es rico internamente ha hallado la felicidad.

Necesitamos dinero, es cierto. Pero es necesario comprender nuestra justa relación con éste. Ni el asceta, ni el avaro codicioso han comprendido jamás cuál es nuestra justa relación con el dinero. No es renunciando al dinero, ni codiciándolo, como podemos llegar a entender nuestra justa relación con éste. Necesitamos comprensión para darnos cuenta inteligentemente de nuestras propias necesidades materiales sin depender desproporcionalmente del dinero.

Cuando comprendemos nuestra justa relación con el dinero, termina de hecho el dolor del desprendimiento, y el sufrimiento espantoso que nos produce la competencia. Debemos aprender a diferenciar entre nuestras necesidades físicas inmediatas y la dependencia psicológica de las cosas, que crea la explotación y la esclavitud.

Necesitamos dinero para cubrir nuestras necesidades físicas inmediatas.

 Desgraciadamente la necesidad se transforma en codicia. El “yo” psicológico, percibiendo su propio vacío y miseria, suele darle al dinero y a las cosas un valor distinto al que tienen, un valor exagerado y absurdo. Así es como el “yo” quiere hacerse sentir, deslumbrar al prójimo con las cosas y el dinero.

 Hoy en día nuestra relación con el dinero se basa en la codicia. Alegamos siempre necesidad, para justificarla. La codicia es la causa secreta del odio, y de las brutalidades del mundo. Estas últimas suelen asumir muchas veces aspectos legales. La codicia es la causa de la guerra y de todas las miserias de este mundo. Si queremos acabar con la codicia del Mundo, debemos comprender  que ese Mundo está dentro de nosotros mismos, nosotros somos el mundo, la codicia de los demás individuos está dentro de nosotros mismos. La codicia del mundo está dentro del individuo. Solo acabando con la codicia que llevamos dentro terminará la codicia en el mundo. Sólo comprendiendo el proceso complejo de la codicia en todos los niveles de la mente, podemos llegar a experimentar la Gran Realidad.

LA AMBICIÓN

La ambición tiene varias causas, y una de ellas es eso que se llama miedo.

El humilde muchacho que en los parques de las lujosas ciudades limpia el calzado de los orgullosos caballeros, podría convertirse en ladrón si llegase a sentir miedo a la pobreza, miedo a sí mismo, miedo a su futuro.

La humilde modistilla que trabaja en el fastuoso almacén del potentado, podría convertirse en ladrona o prostituta de la noche a la mañana si llegase a sentirle miedo al futuro, miedo a la vida, miedo a la vejez, miedo a sí misma, etc.

El elegante mesero del restaurante de lujo o del gran hotel, podría convertirse en un gángster, en un asaltante de bancos o en un ladrón muy fino, si por desgracia llegase a sentir miedo de sí mismo, de su humilde posición de mesero, de su propio porvenir, etc.

El insignificante insecto ambiciona ser elefante. El pobre empleado de mostrador que atiende a la clientela y que con paciencia nos muestra la corbata, la camisa, los zapatos, haciendo muchas reverencias y sonriendo con fingida mansedumbre, ambiciona algo más porque tiene miedo, mucho miedo a la miseria, miedo a su futuro sombrío, miedo a la vejez, etc.

La ambición es polifacética. La ambición tiene cara de santo y cara de diablo, cara de hombre y cara de mujer, cara de interés y cara de desinterés, cara de virtuoso y cara de pecador.

Existe ambición en aquel que quiere casarse y en aquel viejo solterón empedernido que aborrece el matrimonio.

Existe ambición en el que desea con locura infinita ser alguien, figurar, trepar, y existe ambición en aquel que se hace anacoreta, que no desea nada de este mundo porque su única ambición es alcanzar el cielo, liberarse, etc.

Existen ambiciones terrenales y ambiciones espirituales. A veces la ambición usa la máscara del desinterés y del sacrificio.

Quien no ambiciona este mundo ruin y miserable, ambiciona el otro; y quien no ambiciona dinero, ambiciona poderes psíquicos.

Al “yo”, al mí mismo, al sí mismo, le encanta esconder la ambición, meterla en los recovecos más secretos de la mente, y dice luego: “yo no ambiciono nada, yo amo a mis semejantes, yo trabajo desinteresadamente por el bien de todos los seres humanos”.

El político “zorro” y que se las sabe todas, asombra a veces a las multitudes con sus obras aparentemente desinteresadas; mas cuando abandona el empleo, es apenas normal que salga de su país con unos cuantos millones de dolares o euros.

La ambición disfrazada con la máscara del desinterés suele engañar a las gentes más astutas.

Existen en el mundo muchas gentes que sólo ambicionan no ser ambiciosas.

Son muchas las gentes que renuncian a todas las pompas y vanidades del mundo porque sólo ambicionan su propia autoperfección íntima.

El penitente que camina de rodillas hasta el templo y que se flagela lleno de fe, no ambiciona aparentemente nada y hasta se da el lujo de dar sin quitar nada a nadie, pero es claro que ambiciona el milagro, la curación, la salud para sí mismo o para algún familiar, o bien la salvación eterna.

Nosotros admiramos a los hombres y mujeres verdaderamente religiosos, pero lamentamos que no amen a su religión con todo desinterés.

Las santas religiones, las sublimes sectas, órdenes, sociedades espirituales, etc., merecen nuestro amor desinteresado.

Es muy raro encontrar en este mundo alguna persona que ame su religión, su escuela, su secta, etc., desinteresadamente. Eso es lamentable.

Todo el mundo está lleno de ambiciones. Hitler se lanzó a la guerra por ambición.

Todas las guerras tienen su origen en el miedo y la ambición. Todos los problemas más graves de la vida tienen su origen en la ambición.

Todo el mundo vive en lucha contra todo el mundo debido a la ambición, unos contra otros y todos contra todos.

Toda persona en la vida ambiciona ser algo, y la gente de cierta edad, maestros, padres de familia, tutores, etc., estimulan a los niños, a las niñas, a las señoritas, a los jóvenes, etc., a seguir por el camino horrendo de la ambición.

Los mayores les dicen a los alumnos y alumnas: “Tienes que ser algo en la vida, volverte rico, casarte con gente millonaria, ser poderoso, etc., etc.”

Las generaciones viejas, horribles, feas, anticuadas, quieren que las nuevas generaciones sean también ambiciosas, feas y horribles como ellas.

Lo más grave de todo esto es que la gente nueva se deja marear y también se deja conducir por ese camino horrible de la ambición.


Los maestros y maestras deben enseñar a los alumnos y alumnas que ningún trabajo honrado merece desprecio. Es absurdo mirar con desprecio al chófer de taxi, al empleado de mostrador, al campesino, al limpiador de calzado, etc.

Todo trabajo humilde es bello. Todo trabajo humilde es necesario en la vida social. No todos nacemos para ingenieros, gobernadores, presidentes, doctores, abogados, etc.

En el conglomerado social se necesitan todos los trabajos, todos los oficios; ningún trabajo honrado puede jamás ser despreciable.

En la vida práctica cada ser humano sirve para algo, y lo importante es saber para qué sirve cada cual.

Es deber de los educadores descubrir la vocación de cada estudiante y orientarle en ese sentido. Aquél que trabaje en la vida de acuerdo con su vocación, trabajará con amor verdadero y sin ambición.

El amor debe reemplazar a la ambición. La vocación es aquello que realmente nos gusta, aquella profesión que con alegría desempeñamos porque es lo que nos agrada, lo que amamos. En la vida moderna por desgracia las gentes trabajan a disgusto y por ambición, porque ejercen trabajos que no coinciden con su vocación.

Cuando uno trabaja en lo que le gusta, en su vocación verdadera, lo hace con amor porque ama su vocación, porque sus aptitudes para la vida son precisamente las de su vocación.

Ese precisamente es el trabajo de los maestros: Saber orientar a sus alumnos y alumnas, descubrir sus aptitudes, orientarles por el camino de su auténtica vocación.


PRÁCTICA:


lº. Acuéstese usted en forma de estrella; abriendo piernas y brazos de derecha a izquierda.
2º. Concéntrese ahora en sus propias necesidades físicas inmediatas.
3º. Medite usted, reflexione en cada una de esas necesidades.
4º. Adormézcase tratando de descubrir por si mismo, dónde termina la necesidad y dónde comienza la codicia.
5º. Si su práctica de concentración y meditación interna es correcta, en visión interna descubrirá cuáles son sus legítimas necesidades.
Recuerde que sólo comprendiendo profundamente la necesidad y la codicia podrá usted establecer cimientos verdaderos para el correcto proceso del pensar.

sábado, 12 de noviembre de 2011

LOS CELTAS Y SU ENTORNO MÁGICO

Los restos celtas más primitivos se atribuyen a la cultura Hallstatt (Austria), sobre el 800 a 450 a.C., aunque ya bastantes siglos antes comenzaron sus migraciones por toda la Europa noroccidental, desde algún punto del suroeste de Alemania.
 Se distinguen claramente de los pueblos del Mediterráneo y de los del este del Rhin, por sus costumbres, religión y organización social. Se les encuentra mucha similitud con las tribus indoeuropeas que anteriormente ocuparon el valle del indo, en Asia; tanto lingüística, como de tipo organizativa y religiosa. Tenía especial importancia la estrecha relación entre maestro y discípulo, característica en la religión hindú.

Los celtas llegaron a abarcar un amplio territorio en el occidente y centro de Europa, poblando Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Bélgica, Europa central y norte de España. Sin embargo, los monumentos megalíticos (menhires, dólmenes, cromlechs), a los que ellos dedicaron culto y veneración, ya se encontraban allí antes de su llegada.
Testigos impasibles de una raza perdida, de gigantes desaparecidos en el tiempo y la leyenda, estas piedras de enorme tamaño y sorprendente equilibrio, fueron recuperadas por los sacerdotes celtas, los druidas, dignos herederos de su poder, lo develaron y lo accionaron acertadamente, en un mundo mágico donde el misterio se encontraba siempre presente.

Culto a la Naturaleza
Los celtas adoraban a los elementos de la naturaleza y al Gran Espíritu (Dis Pater), del que todos afirmaban descender. Dedicaron especial culto a las aguas (ríos, fuentes, manantiales...), y no es extraño encontrar pozos sagrados que todavía hoy persisten desde aquellos tiempos.
 Otra veneración esencial la constituían los árboles y los bosques, fecundados por el agua primordial. Los ocho árboles nobles y de mayor poder mágico eran: abedul, aliso, sauce, roble, serbal, avellano, manzano y fresno; siendo el roble el más sagrado. 
según Plinio el Viejo:
«Los druidas tienen los santuarios en los robledales, y no efectúan ningún rito sagrado sin hojas de roble. Creen que la presencia del muérdago revela la del Dios sobre el árbol que lo tiene».
Todos los celtas tenían conciencia de un mundo sobrenatural o etérico entrelazado e intercomunicado con el físico, y poblado de seres (elementales de diversa clase). Estos podían manifestarse tanto en el plano material como en los sueños, y a veces se mezclaban en las acciones de los hombres.
 Resulta fácil comprender que la íntima convivencia con la naturaleza y el poco desarrollo intelectual permitían a aquellos pueblos mantener su clarividencia en un estado más activo que los de la actual civilización. En Irlanda, ésta región paralela a la física se conoce como el Sidh, y también sus habitantes son conocidos como los Sidh, los cuales eran difíciles de ver debido a las impurezas del mundo.

 Estos personajes serán conocidos más tarde, tras la llegada del cristianismo, como hadas y duendes que llegaron a nuestros oídos en forma de cuentos, donde todavía podemos sentir en ellos cierta conexión con la antigua religión.
 Los celtas del continente adoraban diversos animales; el caballo, el cuervo, el toro y el jabalí eran los más frecuentes, siendo el toro al parecer el de culto más difundido. Ellos se identificaban con el espíritu ancestral que regía la tribu. La naturaleza sagrada de los animales se refleja en historias de transformaciones y cacerías mágicas en Gales.
Dioses y Leyendas

Al enigmático Dis Pater, del cual descendían todos los celtas, quizás se le podía comparar o asimilar con otro dios extraño; se le representa con cabeza de ciervo y lleva el nombre de Cernunno (el dios astado). Suele aparecer con tres cabezas o junto con otras dos divinidades, en alusión posiblemente a las tres fuerzas primarias de la creación.
La Diosa madre o madre tierra también es representada generalmente en forma triple, lo que nos recuerda a los diferentes aspectos o manifestaciones de la Divina Madre Kundalini. La Diosa es generosa, pero también despiadada. Ella preside el nacimiento, la vida y la muerte. Estas combinaciones se conocían en lrlanda como Morrigán, Macha y Badh; correspondiéndole a Perséfone, Deméter y Hécate en Grecia.

Hércules o Heracles el Cristo griego, aparece también bajo diversas formas en la tradición celta. El irlandés Dagdá, el buen Dios, con su maza que puede dar o quitar la vida, su atuendo hecho con la piel de un animal salvaje, se asemeja mucho con él; al igual que la figura del gigante Cerne Abbas, en Inglaterra.
Otro Dios interesante fue Lugh, Dios del Sol, alrededor del cual gira la idea de que los seres humanos son los guardianes del planeta, y que la Tierra pertenece a toda la tribu, y por poderes a la Divinidad.
Existe una historia sobre Lugh, en la que un guerrero valeroso muere tres días, quien en estado de bardo (estado superior de la conciencia) puede ascender por los tres mundos místicos celtas: de su cuerpo terrestre al espiritual, y finalmente a la radiante luz del Alma, en la que el mismo dios Sol se le manifiesta.
 Otras representaciones usuales son las de Jano, maestro de los estados jinas, y característico también en otras culturas. Era Dios de la guerra, además de simbolizar el poder protector de la tierra. A veces se encuentra esculpido como una cabeza con dos caras que miran en dirección opuesta, relacionadas con el héroe humano la una y con el arquetipo divino la otra.
Tras la invasión romana de la Galia se asimilan dioses romanos o helénicos, y se constituye un panteón antropomórfico galo-romano.

De más allá de las tierras celtas y del mar, al occidente, recordándonos la muerte, nos llegan leyendas del paraíso celta, denominado Mag Meld (llano de la alegría) o Tir Nan Og (tierra de la juventud). En él sus habitantes no envejecen y viven en felicidad; las flores eternas cubren sus praderas y sus ríos son de miel. Esta tierra, que tiene mucha similitud con el país de los hiperbóreos, era lugar de reposo para héroes y dioses difuntos, para los que consiguieron morir en sí mismos y tener acceso a los reinos superiores de la naturaleza, o nirvánicos.
 Hay muchas alusiones sobre las misteriosas islas de los Bienaventurados y las magníficas tierras que se hundieron bajo el mar; así como referencias al diluvio universal, comunes entre gran cantidad de culturas antiguas.
 Los viajes fantásticos por mar son frecuentes. De uno de ellos recogemos el fragmento de una canción sugerente esotéricamente:

«... No caigas en su lecho de pereza, no dejes que la embriaguez te venza, Emprende un viaje por mar».

Los Druidas
Julio César, al escribir sobre el clero de las Galias lo divida en tres grupos:

«Los vates practicaban la adivinación y estudiaban filosofía natural; los bardos relataban en verso las grandes hazañas de sus dioses; los druidas se ocupaban de la adoración divina, la correcta celebración de sacrificios y la interpretación de cuestiones rituales».

El druida era chamán, sacerdote, poeta, filósofo, médico, juez y profeta. Para alcanzar el grado de druida se necesitaban largos años de preparación y dedicación. Finalmente, el aspirante estaba preparado para estudiar encantamiento, adivinación y magia.

La escritura se consideraba innecesaria y las enseñanzas se transmitían y se memorizaban oralmente. Las adivinanzas y juegos de palabras eran muy usuales. Todo esto permitía sin duda desarrollar ampliamente la imaginación y la intuición.

Se dice que los druidas fueron los primeros en estudiar filosofía. El escritor griego Sotian los comparaba con los magos persas y los brahamanes hindúes.
Como antes apuntamos, los druidas eran conscientes de la fuerza y significado de aquellas rocas misteriosas (monumentos megalíticos) dispuestas en lugares concretos donde las energías terrestres o corriente telúrica fluían con más intensidad. Ya sugieren algunos autores, que los druidas entendían el significado astronómico de formaciones como Stonehenge, Avebury y Carnac, entre otras.
Con toda seguridad, de entre estos misteriosos magos surgieron grandes maestros que comprendieron la religión universal y lograron la Liberación, transmitiendo sabiamente sus enseñanzas durante muchos siglos.

Lamentablemente, gran cantidad de druidas perecieron en la Galia ejecutados por sus conquistadores romanos, para consolidar su dominio y sus leyes.
Arturo y la Nueva Religión

Capítulo aparte y que no trataremos ampliamente merece el ciclo de leyendas sobre el rey Arturo y el Santo Grial, en las que ya la religión cristiana se implanta en toda Europa. Parece que comenzó esta serie tras la invasión sajona a Inglaterra (450-510), y se enriqueció bajo la influencia continental.

De claro contenido esotérico, en estos relatos Arturo se nos muestra como el héroe solar en lucha contra los poderes de las tinieblas y en busca del Santo Grial, única esperanza para recobrar la fuerza y recuperar el reino perdido. Si bien el Grial se nos presenta como un elemento cristiano, se encuentran también en la mitología céltica calderos talismanes mágicos dotados de propiedades maravillosas, que los dioses codician y se roban mutuamente, y que simbólicamente tienen significado semejante al de la Copa Sagrada.

Merlín, el maestro interno, es otro de los elementos clave de esta historia, y posiblemente uno de los últimos druidas, que dejaban paso a una nueva concepción del mundo: el cristianismo, justo en el momento en que comenzaba a surgir allí precisamente la quinta subraza de la actual raza aria.

 De todos modos, en algunas zonas aisladas geográficamente (como Irlanda y el noroeste de España), el cristianismo no logró desligarse por completo de la antigua religión, y todavía se percibe en ellas el aroma de su misterio, acrecentado por un paisaje que parece sumergirnos dentro de mundos encantados, habitados por extrañas criaturas.

EL ABRAXAS GNÓSTICO IV-13