lunes, 12 de marzo de 2012

EL ÁUREO HILO DEL CONOCIMIENTO

Desde hace un tiempo estamos asistiendo a cierto resurgimiento de la espiritualidad en Occidente. Este renacer, motivado por cierto cansancio del materialismo vigente, nos llega a través de formas que proceden, sobre todo, de Oriente, o marcado por el interés hacia lo paranormal, lo mítico, lo religioso, lo filosófico, lo oculto, lo sobrenatural... etc.

En torno a las disciplinas que conciernen a este ambiente espiritual se usan una serie de términos y conceptos, que si bien son fáciles de captar, sin embargo, pocos sabrían explicar despojándolos de significados marginales, o connotativos. Esto sucede no sólo con términos tales como: Conocimiento, Tradición, Esoterismo, Iniciación, sino también con Religión, Maestro o secta.

Se entiende, generalmente, la Tradición como aquello que viene de antaño, y que pervive durante un espacio determinado de tiempo. Así, podemos hablar de tradiciones populares, regionales o nacionales. Es evidente además, que hacemos cosas por tradición (ir a la playa o a la montaña en vacaciones... etc.) o que las mantenemos por tradición (comer las uvas la noche de fin de año... etc.), empero nada de lo hasta ahora expuesto tiene que ver con su sentido genuino.

Desde un punto de vista espiritual, la Tradición es el patrimonio espiritual y sagrado de la Humanidad, aúna y deposita por encima del tiempo y del espacio una serie de valores, normas y verdades transcendentales y universales válidas para todos los hombres de todas las épocas y lugares. Por tanto, Tradición equivale a Philosophia Perennis, o Sabiduría Universal.

Tradición deviene de la manifestación de la Divinidad a través de las formas artísticas, intelectuales, sociales... etc. Por tanto, éstas, son vehículo de emanación de la Verdad, que llamamos tradición  y que en sí es Transmisión del Conocimiento, Representación de la Verdad, pues aúna todos los campos de la realidad, todas las dimensiones de la existencia (física, vital, emocional, mental, etc.). El conocimiento consta de una parte teórica, y de una parte práctica, no obstante es esencial y eminentemente práctico.

El conocimiento permite a aquellos que buscan conocer y comprender el camino que han de seguir para alcanzar la perfección, la armonía, la felicidad, la libertad y la auto-realización de su Ser. Viene delimitado por el hecho de tener un origen no humano sino divino: nadie lo ha inventado, sino que es la cristalización de un mensaje supremo; y, además, por el hecho de que su raíz se halla en los albores de la Humanidad, o Edad Dorada.

El Conocimiento fijado así, y definido de tal manera, resulta un Hilo Dorado en el que se engarzan pueblos y generaciones con un nexo común, sagrado e inmortal; en el que engarzan todas las religiones como piedras preciosas en el cuello de la Divinidad. Este áureo hilo trasciende a las coordenadas espacio-temporales, y unifica a todos los hombres entre sí, y los sitúa conforme a su origen mítico-histórico, temporal y geográfico, y también, intemporal y eterno.

La cultura tradicional expone, por tanto, el contenido y enseñanzas del Conocimiento, siempre con una base eminentemente práctica.

El conocimiento se ramifica en tradiciones múltiples para responder a las necesidades de adaptarse a una determinada época histórica, a las distintas lenguas, a las mentalidades de los distintos grupos humanos, y estas ramificaciones han dado lugar a las culturas tradicionales particulares, Aparentemente divergen, mas, coinciden en la esencia de su mensaje.

Defendiendo concepciones diferentes y opuestas ¿cómo pueden ser una todas las tradiciones? Pues, el Conocimiento es Uno pero sus expresiones son variadas y múltiples, merced a su capacidad creadora, es decir, es Una y Múltiple. Dentro del Conocimiento hay dos vertientes: una exotérica, y otra esotérica. La parte exotérica constituye la parte externa del conocimiento en la tradición, la parte formal, y la parte esotérica la parte interna, la cual se caracteriza por su profundidad y por su carácter ocultista. Así, comprendemos que las tradiciones difieran entre si por su aspecto formal, superficial, en definitiva exotérico (del griego exo: "fuera"), pero se acercan por su carácter interno, objetivo y esencial, o sea esotérico (del griego eso: "dentro").

Su faceta interna o esotérica nos conduce al término tan usado y tan oído hoy día de esoterismo, su vertiente de profundidad hace del esoterismo que sea tan inaccesible para una mayoría, e incomunicable a través de los medios comunes corrientes que usan los seres humanos. Tan inaccesible y tan incomunicable como los vectores, polinomios y trigonometría a un niño en edad de aprender a sumar o restar. Su aspecto oculto y secreto deviene no de que alguien lo haya resguardado para la mayoría de la gente, sino que los principios y dogmas no se pueden comunicar ni captar por los procedimientos y cauces normales. Estos principios y dogmas se adquieren a través de la experiencia personal del individuo cualificado y a través del duro esfuerzo guiado por su maestro.

El esoterismo descansa en la Iniciación, ambos se condicionan y se complementan. La doctrina esotérica se transmite por una vía y organización iniciática, de viva voz, de maestro a discípulo, inalterable desde los orígenes. Podría establecerse un árbol genealógico. La lniciación, entonces, es el procedimiento por el que un determinado individuo entra a formar parte de éste o aquel árbol genealógico, cuya misión es la transmisión del Conocimiento. El rito Iniciático une el cordón umbilical del neófito o iniciado a los misterios sagrados velados para la mayoría de la gente. El rito iniciático es el camino oculto o secreto hacia la autorrealización espiritual, Iniciarse es recibir la enseñanza con las técnicas e instrumentos necesarios para recorrer el Camino, y llegar sólo tras duros esfuerzos y sacrificios a la meta.

En el camino que se abre con la iniciación, sólo cuenta básica y fundamentalmente la práctica y la experiencia.

El iniciado se convierte en discípulo, y el maestro viene a ser el canal que conecta al prosélito con la Realidad, al tiempo que con su experiencia lo va guiando. Podemos comparar al maestro con un enchufe que conecta con la fuente de energía. Lo que es competencia del aspirante es cerciorarse de que es un auténtico maestro para no equivocarse, y de que la vía de conducción de la energía esté en buen estado, para que llegue la energía sin dificultad ni obstrucciones.

El camino esotérico no tiene por que revestir formas espectaculares, ni la iniciación debe ser algo protocolario o solemne, sino algo tan sencillo como la mano extendida del Buda, en muchas de sus representaciones, la cual nos invita a la pureza del Espíritu. A partir de aquí, haciendo camino el neófito o discípulo llega a conocer, experimentar y vivenciar, y los estímulos que va recibiendo van sembrando una cosa llamada Fe.

El Conocimiento consta de cuatro saberes integrados y correlacionados, a saber, la Ciencia, la Filosofía, el Arte y la Mística. La ciencia es una forma de conocimiento de la realidad física y no física, verificable a través de técnicas y procedimientos especiales. Su carácter exige la experimentación directa y vivida. Es una metafísica que requiere una comprobación directa. La ciencia tiene un objetivo central: el estudio del universo psicológico particular que origina nuestra conducta, por tanto es la ciencia del autoconocimiento, pues sin conocerse uno mismo ¿cómo conocer su entorno?

El Conocimiento adquiere forma además como filosofía, como síntesis de todas las concepciones filosóficas tradicionales, como denominador común a todas ellas, así el Conocimiento llega a ser una ciencia de las religiones. No está de más aclarar el término religión: éste, del latín religare, o sea, volver a unir, enseña cómo el ser humano está en potencia o tiene la posibilidad de unirse de nuevo a la Divinidad, a la que pertenece, explorando en sí mismo con los instrumentos y técnicas que transmite el Conocimiento a través de la Tradición.

Analizando el contenido de las religiones, pasadas o presentes, encontramos siempre un pecado original, una falta, en definitiva una causa por la que el hombre se separó de la Divinidad. El Conocimiento posibilita el objetivo de alcanzar la identificación con el propio Ser Divinal, y se consigue con el estudio del Ser, parte de la Divinidad, regenerándonos, religándonos, reuniéndonos de nuevo. El trabajo sobre nosotros mismos es de tipo psicológico, dado que la causa original es de origen psicológico.

El Conocimiento, como apuntábamos, es también Arte y Mística. Es arte en cuanto que el arte comprende mensajes dirigidos a la conciencia: el arte siempre estuvo ligado a la Religión, a la Ciencia y a la Filosofía.

El hombre queda incomunicado cuando el arte se desacraliza, se aparta de la religión y es mística en cuanto que el Conocimiento se descifra conforme vamos tomando conciencia de nosotros mismos, de nuestras capacidades superiores, siempre en silencio, porque como escribía Khalil Gibrán:

"...En silencio, vuestros corazones saben los secretos de los días y de las noches...”

“...porque el “yo" es un mar infinito, inconmensurable, porque, el alma se despliega como un loto de innumerables pétalos…”